Viaje sin retorno.

2688 Words
Narra Emily. No se por que mis padres le dan vuelta al asunto del viaje es exasperante, no veo por qué la intriga acaso quieren redobles de tambores y todo eso. Mi madre suspira, me mira. —Mi amor antes de decirte cuando te vas quiero decirte que me perdones por no estar a tu lado, yo debí hacer algo más para protegerte si no hubiera pasado lo de tu papá nada de esto estuviera pasando—. Niego. —Mamá yo no tengo nada que perdonarte, tu ni papá tienen culpa ni siquiera yo—. Tomo su mano, él único culpable es el perro sarnoso. —Aun si todo aquello no hubiera pasado, él me hubiera hecho esto—. Me duele verlos así y que yo no pueda brindarle alguna emoción. —Esto es solo mi culpa si yo te hubiera dicho todo no hubieras pasado por esto—. Cierro mis ojos, los abro y lo miro. —No papá, si hubiera sucedido; ni tu ni nadie lo podían evitar, les pido que no se culpen por esto—. Les digo sintiendo un nudo en mi garganta. —Ya suficiente tengo con saber que llevo un hijo de ese maldito—. Llevo mi mano a mi vientre pero no lo toco, perdóname se que no tienes culpa. —Lo sentimos mi amor—. Dice mi madre dándole un apretón a mi mano. —Para no darte más larga te irás mañana en la noche a las 10:30p.m sale el vuelo—. Sus rostros muestran aflicción, más en cambio yo no demuestro nada estoy vacía sin emociones. —Te ayudare con las maletas—. Asiento. La cena termino en silencio, nadie dijo más nada, subí a mi habitación busqué mis maletas y saqué toda la ropa que me llevaría, que sería todo, empecé a empacar, mis padres entraron y me ayudaron con lo que me faltaba, sus caras mostraban tristeza se que me extrañaran como yo a ellos, pero aún así tengo que marcharme por mi bien lo se. Solo dejo afuera lo que usaré mañana. Al terminar me despido de mis padre, fui al baño tome una ducha rápida, me puse mi pijama y a dormir. Día siguiente. Me levanto temprano como últimamente lo hago, me meto al baño hago mis necesidades, cepillo mis dientes, me ducho y busco mi ropa la cual consiste en una blusa negra de tiras, pantalón de tela n***o con estampados de flores y mis tenis Adidas negras con franjas blancas, me hago una coleta alta y lista para pasar el día en familia. Me siento en la cama, aún no es hora de partir, ni el sol a salido, miro hacia la ventana y suspiro, ya quiero estar en Tanarrio Cantabria disfrutando de la hermosa cascada, si claro como si pudiera en verdad disfrutar algo. La verdad es que al pequeño pueblo donde voy es hermoso, mucho más que este, Tanarrio no tiene nada que envidiarle nada a ninguna ciudad tiene todo lo necesario luz, Internet, aunque este apartado de la civilización es el mejor lugar que he conocido en toda mi vida y espero poder disfrutar y hacer mi vida haya, en paz, sin ningún perro que me aceche, diosa luna espero y desista de emparejar me con otro perro o tu hijo como le llames creo que con uno basta y sobra ¿no?. (**) —Mi amor ya estás lista—. Dice mi madre al otro lado de la puerta. —Si mamá ya voy—. Tomo mi gorra negra y me la pongo no me quemare con el sol. Abro la puerta y la veo hermosa como siempre, tiene un vestido amarillo con estampados de flores blancas y sandalias de piso del mismo color del vestido, un sombrero blanco y maquillaje sencillo. —Ya tu papá nos espera abajo con todo—. Asiento, me agarra la mano como si fuera una niña pequeña más no objeto, su calor corporal me hace bien. Al salir de la casa veo a mi padre, guapo como siempre quien dijo que los norteamericanos son feos, ojos verdes, cabello castaño casi llegando a rubio, piel pálida, buen cuerpo, pues a veces se ejercita. Mientras mi madre es de cabello castaño oscuro, ojos marrones, piel blanca como la mía y una silueta de envidia, quisiera yo tener algún día el cuerpo como ella. —Todo bien mi amor—. Me pregunta mi padre sacándome de mi deducción acerca de sus físicos. —Si pa lo siento—. Me abre la puerta y subo en la parte trasera del auto y mi madre de copiloto. Papá empieza a conducir y en media hora estamos en el lago, buscamos un lugar donde hacernos, bajo un árbol es lo mejor para nuestras piel. Al pasar los minutos después de arreglar todo nos sentamos y charlamos como lo hacíamos antes, mis padres me comentan que ellos han quedado como amigos, que mamá se quedará con la casa y la mitad del dinero que tenían en su cuenta, claro que también de eso los dos tienen que darme una parte, el divorcio será un hecho dentro de un mes, papá se mudara con su novia, lo que hace que mi corazón se destroce más de lo que está, pero tengo que entender que cuando una relación no funciona es mejor dejarle el camino libre al otro, lo que me pone a pensar por qué coño Roberto no me dejó tranquila después de rechazarme, eso es ser irracional y un cavernícola. —Me alegro tanto que se lleven bien después de terminar su relación—. Les digo ambos mientras estoy acostada en el pasto y con la cabeza en las piernas de mi madre. —Así es amor y a mi me alegra saber que tu lo entiendas—. Dice mi padre. —Es difícil hacerlo pero lo intento, me duele saber que ya no estarán juntos pero me alegra saber que cada quien será feliz por su lado—. Suspiro, me levanto del regazo de mi madre. —Iré a caminar un poco—. Les informo. —Te acompaño—. Dice mi padre y niego. —No, quiero estar sola, estaré bien—. Ellos se miran entre si pero mamá asiente. —Ya vengo no te vayas acabar la boloñesa—. Amenazó a mi padre apuntándolo con el dedo índice y él sonríe. —Te lo prometo no acabaré con ella—. Asiento y empiezo mi caminata. Al llegar al lago tomo una piedritas y la tiro, miro al cielo y niego, continuó mi camino que sera al inmenso árbol copozo que debe tener unos doscientos años, me siento donde Briana, Raúl y yo escribimos nuestros nombres hace como cinco meses atrás prometiendo ser amigos para toda la vida, aunque ellos durarán más que yo. Me siento en el pasto abrazo mis rodillas, niego por aquel recuerdo, no podré despedirme de ellos, algún día me comunicaré con ellos y les pediré reunirnos. —Buenas tardes hermosa—. Me dice una voz dulce, levanto la cabeza y veo a una anciana parada frente a mi, miro a ambos lados pero no hay nadie más que ella y yo. —No te asustes no te haré nada, solo vine a darte un mensaje—. Me mira con una sonrisa. —Te irás de viaje pronto verdad—. No digo nada no se quien sea por más anciana que sea no confío en nadie. —Cuando te vayas no dejes nada con lo que él pueda rastrear te—. La miro sorprendida. —¿Él quien, de quien me hablas?—. Pregunto desesperada. —El que te rechazo, él te buscará, desas te de cualquier rastro tuyo, lo que no te vayas a llevar quema lo—. Mete su mano a uno de las bolsa de su vestido, el pánico me invade. —Te dije que no te asustes no te haré daño, toma esto, tendrás que vertilo en toda la casa principalmente en tu habitación, para borrar todo tu olor de ella, nosotros nos encargaremos de él hasta que tú estés lista, anda toma—. Me extiende un pequeño frasco lo tomo nerviosa. —¿Ustedes quienes se encargarán de él?, ¿y que yo esté lista de qué?—. Me estremezco al sentir el tacto frío de la anciana. —Eso no importa solo has lo que he dicho o él te encontrará, solo hecha una pequeña gota en cada esquina de tu casa y en tu cuerpo te lo pones como si fuera colonia, me entendiste—. Niego y luego asiento. —Si te entendí pero ¿quien eres, porque haces esto?—. Lleva una mano a mi mejilla y la acaricia. —Eres hermosa—. La miro a los ojos, pero estos están todos negros no tiene nada blanco, me parecen reconocidos, no siento miedo. —Gracias yo guardaré esto—. Agacho la cabeza y cuando la levanto ya la señora no está, la busco con la mirada pero solo veo a niños corriendo por todos lados, esto es extraño, ¿como una anciana podría desaparecer así? ellos no son tan rápidos. Me levanto y voy donde están mis padres no les platico nada, solo me siento en medio de ellos y comemos. Al caer la tarde regresamos a casa, voy a mi habitación me ducho, busco mi ropa que usaré para el viaje, la cual consiste en una blusa amarilla de encaje en los hombros y satín en la parte de abajo la falda también es amarilla de satín, unas sandalias de tacón en blanco, tenemos que salir mínimo a las seis de la tarde, el aeropuerto queda a dos horas de aquí. Ya vestida bajo con todo lo que voy a quemar y la botella en mano, hecho lo que no me llevaré en un bote de basura y quemo todo, hecho pequeñas gota de la botella negra que me dio la anciana por toda la casa al terminar afuera voy a ver si ya se quemó todo, al ver que no queda nada y cerciorarme que el fuego esta apagado entró a la casa y riego lo que queda dentro de la casa, cuando ya he hecho todo subo a mi habitación donde ya eche la fragancia o lo que sea eso, igual ya lo hecho en mi cuerpo y su olor es exquisito huele a narcisos y flores silvestres. Papá entra a mi habitación y sonríe. —Ya terminaste de recorre la casa—. Asiento. —Vamos—. Agarra las dos maletas más grandes y sale, lo sigo con la maleta más pequeña. Mamá estaba cerciorándose que mi boleto estuviera reservado, ella sabe de esto ya que antes de tenerme era azafata, pero cuando llegue yo lo dejo y se dedicó a bienes y raíces, trabaja en la ciudad, es un poco lejos pero tiene un horario flexible. Papá acomoda las maletas y subimos al auto, él conduce mientras mamá me da instrucciones de mi vuelo, que durará quince horas más o menos, después que llegue al aeropuerto me hospedó en un hotel cerca del mismo, y luego tengo que tomar el autobús o tren, el viaje en autobús a Cantabria demora cinco horas y en tren dura el doble diez horas, ósea que estaré sentada veinte horas por así decirlo o tal vez más. Por lo que decido tomar el autobús luego de bajarme en del autobús él abuelo me recogerá, por lo que mi madre calcula llegare en la tarde a la casa de los abuelos. Al llegar al aeropuerto voy con mi madre hacer el che-kin y la revisión de las maletas, el vuelo se retrasó media hora. —Emily quiero que pienses bien lo que vas hacer con ese bebé, aunque aún no esté formado es un ser vivo—. Hago una mueca. —Si mamá lo prometo pensaré con la cabeza fría haya—. Les digo pero eso como que no los convence. —No estamos de acuerdo con el aborto mi amor—. Secunda mi padre. —Lo se papá estoy consciente de ello—. Pero es imposible pensar como fue concebido. Por el altavoz anuncian el abordaje del vuelo que tomaré. Los miro a ambos quiero estar segura que ellos no le dirán a nadie. —Mamá papá quiero que me prometan que no le dirán a nadie donde estoy ni de mi embarazo prométeme lo por favor—. Les suplico se que papá podría decirle al Alpha y no quiero eso. —Ni siquiera al Alpha papá—. Lo miro a los ojos. —Pero por que hija si tu te llevas bien con él, al igual que él contigo—. Asiento pero no quiero que él ni el sarnoso de su hijo sepan dónde estoy. —No veo cual es él problema—. Dejo escapar un suspiro pesado, si él supiera lo que su hijo me hizo estoy segura que me apoyaría. —Gabriel se lo debemos—. Me apoya mi madre. —Por favor papá no quiero que nadie se entere, ni tu mejor amigo, ni tu novia, por más confianza que le tengas te lo suplico—. Me abraza. —Esta bien amor te lo prometo no le diré a nadie de esto—. Asiento. —Eso espero papá quiero que esto quede entre nosotros—. Los miro a ambos y nos fundimos en un abrazo. —Mamá quiero que le dejes esto a Briana en mi cama déjale la ventana abierta se que ella irá a casa—. Le entrego la carta que le deje a Briana. —Claro que lo haré amor, estoy muy agradecida con ella porque estuvo contigo en todo momento—. Se le llenan los ojos de lágrimas y mi padre se le ponen los ojos acuosos. —Por favor no lloren me sentiré mal y más si no puedo derramar ni una sola lágrima—. Los abrazos y ellos me envuelven entre sus brazos, me llenan de besos. —Es hora de irme—. Les avisó. —Iremos en cuanto podamos amor—. Dice mi padre dándome un beso en la cabeza. —Así es amor no te dejaremos sola sabes que no lo estarás—. Asiento, como me encantaría regalarle una sonrisa pero ni la mueca me sale. —Los amo mucho y gracias por todo, mamá papá extrañare sus consejos—. Me despido. —Te acompañaremos hasta el abordaje—. Caminamos hasta el abordaje. —Nosotros te extrañaremos también mi amor—. Dice mi madre a punto de romper en llanto. —Así es princesa te extrañaremos muchísimo, ahora a quien le voy a preparar su comida favorita—. Lo miro. —Tendrás que ir pronto para que la prepares no lo crees—. Sonríen por mi comentario. —Los echaré mucho de menos—. Nos volvemos a fundir en un abrazó, empiezan a repartir me besos en el rostro hasta que vuelven a llamar. Me separó de ellos y camino al estar a cierta distancia miro para atrás, donde ellos están abrazados, agito mi mano y ellos corresponden, les lanzó un beso antes de seguir mi recorrido hasta llegar al avión. Al subir al avión busco mi haciendo con la ayuda de una azafata amiga de mi madre, ella me llevará al hotel y luego a la estación de autobús, abrocho mi cinturón y me recuesto a la ventana. —Este es mi viaje sin retorno—. Me digo a mi misma. ~Si regreso será para cobrar Mi Venganza—. Vuelvo a decirme. Mi venganza será dulce haré pagar a cada uno por todo el daño que me hicieron, especialmente Roberto, una sonrisa siniestra se me forma en los labios y lo sé por qué estoy viendo mi reflejo en la ventana...
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD