JUEVES - DIA CUATRO
Pasé mala noche, no tengo fiebre, el dolor de cabeza ha bajado, la garganta me sigue doliendo, pero sobre todo el malestar del cuerpo, de mis rodillas para abajo tengo mucho dolor y es como si en lugar de huesos tuviera dos varillas de metal.
Salgo al baño, luego vuelvo al cuarto y lo desinfecto, voy a mi antigua habitación y recojo las cosas necesarias para irme al cuarto de la azotea, Angélica se levanta y se prepara para conectarse a sus clases, Javier ya se fue al colegio, pero me dejó preparando el desayuno, mi hijo es un hombrecito, Fausto sigue durmiendo, lo bueno es que mis dos hijos saben valerse por sí mismos, tanto Javier como Angélica se preparan su propio desayuno, pues yo debía salir temprano y lo único que hago es despertarlos, Fausto es una persona que le cuesta levantarse, por suerte es su propio jefe y puede darse esos pequeños gustos.
Agarro mi portátil, mis artículos de aseo, varios libros, mis medicinas y me dirijo al cuarto que por los próximos días será mi único espacio, este día no es necesario enviar ningún reporte, así que solo voy a descansar ya que este malestar del cuerpo es bastante molesto.
Mi suegra viene a cocinar todos los días, vive cerca de nuestra casa, por seguridad ha cocinado en su casa y solo llega a dejar los alimentos, me trae el almuerzo y un termo con una bebida de limón, jengibre, miel y algunos otros remedios caseros, es una buena persona, ella me cuidó cuando nacieron mis hijos, es como mi segunda madre, la mía trabaja y la verdad no es tan amorosa, ni nada de eso, mi suegra en cambio es la típica abuelita que sabe tejer y prepara toda clase de repostería, en mi hogar es natural encontrar galletas, pastel o cualquier otra golosina, mis hijos han crecido con eso, lo más triste que tenemos es pan, cuando eso sucede mis hijos se preocupan ya que piensan que ella está enferma.
Mi mamá no sabe nada de eso, pero igual ama a mis hijos y me los ha cuidado cuando ha sido necesario, la que sí es extremadamente consentidora es mi hermana Lucía, después de mi suegra es mi hermana la que tiene secuestrado su corazón, son unos muchachos verdaderamente lindos, no es porque sean mis hijos, pero son responsables, cariñosos y muy educados —Tengo el carácter de mi padre así que más les vale portarse bien—.
Este día no necesito hacer teletrabajo, así que solo llego y me acuesto, prendo mi laptop para escuchar algo de música, llega la noche, Javier me trae los alimentos, los recibo y se va, me alimento y cepillo mis dientes, vuelvo a acostarme, me quiero dormir pero no logro hacerlo, escucho a Mark Anthony, luego pongo unas oraciones para rezar en la noche, no tengo mucho ánimo, al terminar de escuchar esas palabras dirigidas al Creador vuelvo a escuchar música, esta vez selecciono a Chayanne, Ricky Martín y un mix de cantantes femeninas, cuando de pronto llega Fausto para saber cómo estoy, está con tapabocas y con la distancia prudente, me cuenta cómo le ha ido en el trabajo y luego se va.
Esto si no me lo esperaba, de todas las personas que creí que vendrían a verme él era la última, no es una persona expresiva, es muy simple en verdad, de los típicos que olvidan aniversarios, citas, cumpleaños, a duras penas recuerda las de sus hijos y la de su madre, la mía nunca fue importante para él, más de una vez lo olvidó y más de una vez aunque lo recordara hizo como si fuera un día ordinario, cuando cumplí los 31 años, no sé por qué estaba tan enojado, pero no me dijo nada, aunque mis amigas vinieron con un pastel y me cantaron el cumpleaños feliz, ni siquiera por disimular se acercó a darme un abrazo, de esas acciones está llena nuestra vida matrimonial, en cambio yo, siempre le hice una gran fiesta, una cena, llamaba a sus amigos cercanos y lo festejaba, ¿Saben cuál era mi regalo después de la fiesta?, pues dejarlo dormir solo para que pueda extenderse en todo su esplendor, yo me iba a dormir al sofá o con alguno de mis hijos.
Son demasiadas ocasiones en las que su comportamiento distaba mucho de ser el de un marido amoroso, más parecía que le fastidiaba mi presencia, se dedicaba a su trabajo con mucha concentración, siempre llegaba muy tarde, a veces he pensado que tiene a alguien en su vida, pero no hay nada que me de una pista, si la tiene está bien escondida y si no la tiene no logro entender el por qué es tan frío conmigo, es como si después de haberme casado con él descubrió que el sexo conmigo no era interesante, apenas me tocaba, solo el hecho de ver a mis hijos me demuestra que al menos dos veces tuve intimidad con él, durante mucho tiempo he estado deprimida por esta situación hasta que un buen día me levanté y me dije “No más” y dejé de preocuparme por halagarlo y lograr un acercamiento, busqué algo para entretenerme y volví a una de mis grandes pasiones: la lectura.
Siempre pensé que, si alguna vez me pasara algo malo, para él sería un alivio, pero parece que me equivoqué, Fausto vino a verme para ver cómo estoy, no puedo negar que a pesar del dolor y el malestar mi corazón se calentó un grado, fue una muy, pero muy agradable sorpresa, conversamos un rato y luego se va a dormir.
VIERNES – DIA CINCO
Este día es necesario realizar teletrabajo, tengo varios reportes que deben ser enviados en fechas precisas, hoy tengo que mandar uno, me conecto a mi estación de trabajo y continúo, por suerte todas mis actividades las tenía adelantadas por lo que no voy a tener mayor dificultad; sin embargo, por mi estado de salud no es fácil, este malestar del cuerpo, especialmente de las rodillas para abajo no me deja concentrarme debidamente, por lo que, me tardo demasiado en terminar el informe que debo enviar hoy.
Fausto pasó en la mañana y me trajo el desayuno, me pide que no me exceda en el trabajo y que descanse para que me recupere pronto, me cuenta lo que tiene planeado ese día y se va a su trabajo, no cabe duda que el hecho de verlo preocupado por mí es algo nuevo, pero hace que me sienta mejor por pensar que estaba equivocada en mi percepción sobre él, aparentemente sí le importo.
Para este día la rutina ya es conocida, en la mañana mi hijo o mi esposo me trae el desayuno, al mediodía lo hace mi suegra y para la cena se encarga Javier, cuando el termo con la bebida medicinal se termina, me traen otro tanto para que durante el transcurso del día lo siga tomando, lo bueno es que se mantiene caliente, pero ya mis papilas gustativas se resisten a seguir degustando ese brebaje, creo que después de esto no voy a tomar ninguna bebida cítrica porque estoy harta del limón, pienso en ello y luego reacciono a algo importante, uno de los síntomas característicos en los inicios de la pandemia era la pérdida del olfato y del gusto, pero yo no tengo ninguna de ellas, me doy cuenta que es muy soberbio de mi parte el molestarme por mi bebida, pues conozco personas que después de su contagio la pérdida de estos sentidos continúo por semanas o meses.
Después de muchas horas consigo terminar mi informe y puedo descansar, al dolor de piernas se une el dolor de espalda, el malestar del cuerpo y el dolor de cabeza me están causando un pésimo humor, logro dormir por unas horas y despierto para poder ver una película, es interesante, me conmueve la forma como el protagonista se enfrenta a muchos obstáculos para lograr ser correspondido en su amor ya que como siempre la mujer de sus sueños no se daba cuenta que su gran amigo era la persona que realmente sentía verdadero amor por ella, al terminar la película con el consabido desenlace feliz me quedó pensando, analizando mi vida con Fausto, me pregunto si mi esposo sería capaz de hacer algo de lo que el protagonista hizo por ganarse el amor de su dama, es decir por mí.
Con tristeza admito que dudo mucho que algo así pueda ocurrir, hay algo que tengo muy claro y es que el amor que inicialmente nos unió se fue diluyendo al extremo de que en este tiempo solo nos veamos como buenos amigos que no requieren ninguna clase de manifestaciones de cariño y la verdad es que si lo intenté, desde que me casé, por mí no faltó un detalle, una sonrisa, una flor, una copa de vino o una cena romántica, simplemente Fausto nunca asistió a mi encuentro y me quedaba dormida en la mesa, con las velas a punto de extinguirse y con la cena fría, lo más atento que hacía por mí era despertarme para que fuera a la cama, ocurrió demasiadas veces por tanto cuando llegó el día en que dejé de hacerlo me dolió más a mí que a él.
No hay señales de que exista otra persona en su vida, sobre todo ahora, viene a verme una vez más a preguntar cómo me siento, se queda un rato y se va, realmente estoy confundida, no sé qué pensar, después de 20 años de matrimonio en los cuales fue tan frío, estas demostraciones de preocupación no son normales en él; sin embargo, me siento bien, es más llevadera esta situación, será que tal vez, solo tal vez, aún me ama.