10. Estoy embarazada

1311 Words
—Todo va a salir bien— le dice Nicolás a Hellen que ya está vestida como debe ser— ¿tienes miedo verdad?. —Para nada— responde ella— muy bien no te preocupes, no te presiono solo recuerda que la probabilidad de embarazo es del 25% en cada intento de inseminación. —¿Tan pocas probabilidades hay de que quede embarazada ahora?— se empieza a desesperar sabiendo que entre más tiempo demore, más peligro corre con James sabiendo su pasado— tiene que ser ahora. —Es médico, no Dios— aparece Bennett después de un buen rato sin corbata y de mal humor al ver que lo miran— ya basta, ponte a trabajar y tú— grita a Hellen que se ríe al verlo— ¿Te estás burlando de mi?. —No, y no me señales con esa mano que habrá estado muy ocupada— dice la mujer de cabello oscuro haciendo que Nicolás aplauda su buen humor y Bennett lo quiera matar— así es como debes estar Hellen— la felicita mientras el pelinegro pierde la paciencia. —Más vale que si hagas milagros y ella quede embarazada de una vez— habla entre dientes tomando a Hellen de la mano y levantarla sin cuidado para sentarla en la camilla ante la sorpresa de más de uno. —¿Que haces?— se miran a centímetros el uno del otro— acelerando está mierda— responde el empresario mirando los bonitos ojos marrones que tiene en frente viéndose obligado a salir cuando ella se tiene que recostar. La tensión está en el aire y aunque la idea del bebé es lo más buscado, ninguno creyó que podría hacerse tan rápido, la joven ya está lista en el consultorio con muchas preguntas y miedos encima mientras que Bennett cae en cuenta que está haciendo esto sin Sandra y eso lo hace sentir muy mal pero ella no responde el teléfono, a pesar de las peleas, el siguiente número que marca es el de su padre quien contesta e indica que estará con él lo más pronto posible. El área en la que están hace que los recuerdos del primer embarazo de Sandra y las pérdidas sean dolorosas, los procesos de aquellos tiempos han sido los más duros para un hombre que ahora mismo puede quebrarse viendo las fotografías de bebés y madres embarazadas que adornan el mundo de la maternidad, sus sueños de ver a Sandra con una gran barriga gestando a su hijo sabe que no llegarán y a pesar de no estar totalmente de acuerdo con la decisión, cada segundo que pasa le hace sentir ansiedad y una emoción inexplicable recordando los ojos de Hellen y las emociones que había en ellos. —Está hecho— sale Nicolás después de casi 20 minutos— me ha parecido una eternidad— mira su reloj— ¿Cómo está?. —Nerviosa pero es fuerte y terca— se ríe— en términos médicos las posibilidades de que todo haya sido un éxito son grandes— explica— aún así, tu y yo nos debemos una charla… ¿Dónde está Sandra?— pregunta y el magnate responde que aunque la ha querido localizar no ha podido y no pueden seguir por la llegada de Roger Hamilton. —Hijo— suspira— tengamos fé que todo haya salido bien— se abrazan escuchando el proceso y todo lo que deben saber. —Lo más importante es que el bebé se logre— hable el posible abuelo— esa chica está sana— habla con entusiasmo— ¿cuando sabremos los resultados?. —En unas semanas. Se explica y el primer paso ha sido dado, Sandra después de mucho llega emocionada a la clínica haciendo mil preguntas y al mismo tiempo reclamos a su novio por no haber esperado, pero Nicolás aclara la situación haciendo que la felicidad y la ilusión se apodere de ella besando a Bennett que está nervioso sobre todo cuando ve a Hellen salir. —Me quedé dormida— explica caminando raro. —Quizá mi nieto ya está creciendo— se ríe con ganas el papá del banquero abrazando con cuidado a Hellen que se siente rara, nerviosa, asustada y con más emociones que incrementan cuando los ojos del alto hombre de cabello n***o la miran sin decir nada y Sandra observa con pena la forma en la que Roger se dirige a la mujer. —No te preocupes Hellen, todo estará bien, los nadadores ya están dentro— se ríe— no debes tener incomodidades pero si cuidados, en menos de un mes sabremos los resultados— la mira a ella y a los demás— tengamos mucho optimismo. Explica y después de las indicaciones y comentarios, las familias están pendientes mientras que la joven se siente abrumada más aún cuando ve que James llega con Denis actuando como si no se conocieran, cumpliendo las reglas del peligroso juego y siendo felicitada por el terrible hombre que disimula su molestia por no haber estado en ese momento sin embargo está conforme por la rapidez, las sugerencias sobre el cuidado de Hellen van y vienen de parte de Roger que insiste en que ella debe quedarse en la casa y aunque ella no está de acuerdo, la presión es tanta que termina por aceptar. —¿Realmente una desconocida se quedará en tu casa?— pregunta la hermana de Sandra de mala gana. —Ya no es una desconocida— responde él y Sandra está feliz dándole las gracias mientras su prometido hace lo mismo aunque no con el mismo entusiasmo. —Se que va a funcionar— besa a su prometido— tendremos un bebé pronto. SEMANAS DESPUÉS —Hellen Miller— se habla a ella misma viendo el lujo de la habitación en la que se hospeda hace casi tres semanas— todo lo que has soñado en la vida y ni siquiera puedes disfrutarlo— baja cambiada en un bonito vestido gris para sentarse en la mesa donde solo están Roger, la abuela de Bennett y ella. —Me han comentado que has tenido muchos antojos de uvas y cítricos— dice Roger sirviendo el mismo un vaso con jugo de naranja para ella. —Han sido solo un par de veces— responde con incomodidad— no me quiero hacer ideas— sonríe sin ganas— ¿puedo cambiar la fruta por algo de tocino?— cuestiona con algo de vergüenza mientras Roger se ríe— sirvanle lo que guste. —Los señores han regresado. Anuncia la empleada que sirve el tocino de Hellen quién se paraliza cuando entiende aquello, el tiempo que ha estado en casa de los Hamilton, Bennett y Sandra han estado fuera del país y escuchar aquello la hace sentirse tan incómoda junto al olor del tocino que desea pero al mismo tiempo le provoca náuseas mezcladas cuando finalmente se encuentra con las miradas de la pareja que llegan felices pero de inmediato se asustan cuando ella sale corriendo con la mano en la boca ante la sorpresa de todos. —¿Qué le pasa?— pregunta asustada Sandra. —¡Dios mío que así sea!— ruega Roger mientras sus corazones laten con más fuerza y Hellen responde que está bien pero se escucha que vomita. —¡Estoy bien, váyanse!— pide y se escuchan las arcadas que aumentan cuando oye la voz de Bennett. —¿Hellen?— pregunta Roger cuando después de varios minutos no se escucha nada— ¿niña?— toca nuevamente cuando finalmente ella sale pálida, nerviosa y respirando hondo ante las miradas de todos. —¿Qué pasó?— le pregunta Bennett acercándose a ella y tomando lo que tiene en las manos— !Dios!. —Ya está— dice ella con sequedad— estoy embarazada.
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