Capítulo siete Silencio. Es lo único que hay en el auto mientras él conduce sin despegar sus ojos de la carretera. —¿Por qué haces esto? Tú y yo no somos nada y solo llevamos un día de conocernos. —Un día es suficiente para conocer a una persona y el que no me tengas miedo me dice que eres de esas chicas que pueden ser una agradable compañía y sin interés de por medio. —Yo no soy igual que tus pinturas, eso es seguro, pero ya te digo que no tienes que hacer esto, yo me las arreglaré por mi cuenta. —Demasiado tarde, ya estamos cerca del lugar acordado, además nunca huyo de una pelea, no es propio de un Ryan —baja la velocidad poco a poco y siento como el corazón se me sale del pecho al ver a Gerardo recostado de su auto. ¡Ahhhh! Mira en donde estoy por culpa de las acciones de

