Capítulo veinte Hoy parece ser le día más movido de la empresa. Incluso el princeso tiene su agenda tan apretada que no se ha dignado a aparecer para molestarme con sus cosas. Observo a los demás con más de cuatro pilas de papeles en el escritorio mientras yo solo suspiro viendo como contestan llamadas y hacen las cosas que tienen que hacer para dejarlas listas. Si tan solo fueran como yo y se quedaran después de su hora de irse para terminar el trabajo nada de esto les estaría sucediendo. Me levanto de mi puesto siendo ignorada por todos y me dirijo hacia el ascensor, toco el botón de subida al piso de él y sonrío recordando lo que pasó ayer por la noche. Después de lo que le dije en el auto estuvimos callados hasta llegar a su casa, pero a cada segundo nos mandábamos esas mir

