Ese sábado Javier y Angélica prácticamente estuvieron muy relajados todo el día después de que Oscar y César se fueron, desde comer en la sala viendo la televisión y Angélica vestida con sólo una polera larga que se cambió después de que se quedaron solos y que Javier aprovechó de quitar un par de veces, ese juego de seducción era algo que estaban disfrutando mucho esa tarde y como sabían que al día siguiente tampoco habría oficina eran simplemente ellos dos solos, cuando despertaron ese domingo abrazados ninguno se quería levantar pero Angélica le dijo —Amor no he visto a mi madre y mi abuela desde el viernes yo creo que debo cruzar al otro departamento un ratito. Y aunque Javier no tenía muchas ganas de levantarse sabía que lo mejor sería era ir a saludarlas así que su única condición f

