—Madre, he venido a pesar de la negativa de todos a que lo hiciera, pero no podía estar tranquila sabiendo que hay algo que me ocultan. ¿Qué ocurre? –pregunté con un atisbo de miedo, temía lo que pudiera descubrir –quisiera ayudar si es necesario. —Querida Padma, si fuera algo en lo que necesitara de tu ayuda, ya la habría pedido —sonrió y me abrazó—. Pero estoy feliz de verte, hija. Hace tiempo que no lo hacía y el día está muy cerca, ¿no es cierto? Tocó mi vientre abultado y en ese justo instante, el bebé pateó con fuerza. —¿Con que ese pequeño es mi nieto? Me hace feliz verte así, pero sobre todo que tienes a Aster a tu lado para apoyarte. —Y yo también soy feliz, pero no dejo de ser tu hija. Sabes, no quiero que me hagas a un lado. —No lo hago, pero no debo preocuparte ahora por c

