Me desconecté de la comunicación telepática con Aster, Aether y Lanira; debía confiar en ellos, en que el plan funcionaría como se había planeado. Ahora era mi turno. La responsabilidad de reforzar la muralla mágica de Sakffendo recaía sobre mis hombros. No solo debía evitar que personas ajenas al reino pudieran entrar, sino que también debía protegerlo de un poder más fuerte que amenazaba desde afuera. Concentré toda mi energía en el poder que necesitaba. En mi mente, tracé una nueva muralla, imaginando cada línea, cada runa de protección. Recordé las lecciones de Lanira y la antigua reina, releí los libros que me habían sido entregados, buscando hechizos de protección, magia blanca y, aunque me atemorizaba, también magia oscura. Era un riesgo que no podía permitirme ignorar. Debía prote

