En el corazón del reino, donde los murmullos de la corte eran un eco cotidiano, Nilu y Shanhaz tenían una conversación cargada de tensión. Desde la distancia, pude percibir que la incomodidad reinaba entre ellas. La luz del sol se filtraba a través de las hojas de los árboles, pero la atmósfera era pesada, como si el aire mismo contuviera secretos no revelados. Mi estado, casi a término en mi embarazo, acentuaba las preocupaciones que ambas llevaban en sus corazones. Nilu, siempre tan sobreprotectora, parecía aún más ansiosa que nunca. Era comprensible; su amor por mí era evidente en cada palabra y gesto. De niña, me resguardó de las tormentas del mundo, pero ahora, con la llegada inminente de mi hijo, el instinto de protegerme se había transformado en una necesidad apremiante. Ella siemp

