"Tonta, ahora pasarás el resto de tus días como una Exqui". Volví a escuchar esa voz. ─No, no puede ser ─me dije en voz baja─, ¿Qué voy a hacer ahora? ─estaba aterrada, no podía negar que me moría de miedo. No tenía la muestra, así que no podría engañarlos. Todo estaba perdido. Me convertiría en una Exqui. Me mandarían al manicomio junto con todos esos que no pudieron pasar la prueba. Estaba perdida, así que... ¿Qué caso tenía seguir con el plan? Una pequeña puerta se abrió frente a mí, y de ella salieron dos sujetos y una mujer con una bata azul y un cubre bocas en el rostro. Se acercarón a mí, y vieron el frasco y la sangre de Helen en el piso. A mí ya no me importaba nada. Me encontraba observando el techo con la mirada perdida. ¿Qué caso tenía luchar? Igual sabía que perdería. «"¡

