Son las 14:22 cuando llego al segundo piso de Grantham Hall. El despacho de Harlow es el cuarto desde las escaleras. Lo sé de memoria de trece visitas anteriores, cada una con una razón académica en la superficie y otra por debajo. Esta tarde tampoco es diferente. Llego ocho minutos antes. No por ansiedad. Para ver quién sale. La puerta está cerrada. El pasillo, vacío. Espero con el cuaderno bajo el brazo y la expresión de alguien que espera a alguien, que es la expresión más invisible que existe en un edificio de académicos. A las 14:28, la puerta se abre. Ethan Cole sale sin mirar el pasillo. Lleva una carpeta bajo el brazo y los pasos de alguien que fue a donde tenía que ir y ya terminó. No me ve. Gira hacia las escaleras. Cuento los segundos que tarda en desaparecer en el recodo.

