Entro al estacionamiento y el cielo comienza a caerse, llueve a cántaros allá afuera y agradezco que sucediera después de estar a salvo en la empresa. Arreglo mi cabello al liberarme del casco que me protege. Introduzco dos dedos entre el cuello de mi camisa y mi piel. Siento que el nudo de la corbata me corta el aire y ya no puedo respirar.. —Dije que usaría traje, la corbata estaba todavía en discusión. —Deshago el nudo y me desabotono el cuello de la camisa—. ¡Por fin aire! —Hago con la corbata un revoltijo y la introduzco en uno de los bolsillos de mi mochila. Hace tanto tiempo que no venía aquí. Es como si fuese mi primera vez y no sólo en la empresa, sino en toda la ciudad. Todos me saludan mientras camino a la oficina de mi padre. Veo un par de rostros que no me son familiares, pe

