—¿Qué es esto? —preguntó Caleb, recibiendo, de parte de su esposa, socia y compañera de trabajo, un sobre color manila con algunas hojas dentro. —El divorcio firmado —informó Samantha y los ojos de Caleb se abrieron enormes—. Solo debes firmarlo y registrarlo cuando llegue el tiempo y todo habrá terminado entre nosotros. Caleb se quedó sin palabras, solo miró a la joven y luego al sobre que le había entregado, el cual, instintivamente tal vez, abrió y revisó, encontrando justo lo que la joven decía. » Lo he pensado mucho —dijo la joven castaña de ojos miel—, y no creo que sea sano para mí seguirme aferrando a un imposible, así que solo me iré ahora, antes de que me arrepienta más y llegue a ser lo suficiente como para descartar mi decisión de dejar de jugar a la villana. —¿Qué plane

