Solamente sucedió

647 Words
―Vas Ginger ―dijo Lina haciendo resonar su voz como un eco, o al menos así lo percibió ella―. ¡Ginger! ―¿Qué? ―inquirió un poco perdida. ―Estás muy distraída hoy, peque ―mencionó Braulio recargándose en la mesa de billar al tiempo que le daba un trago a su cerveza. ―Es solo que estoy un poco cansada. ―¿Esa gente te está cargando el trabajo? ―cuestionó Lina. ―No, no es eso. Solamente necesito despejar un rato mi cabeza, descansar. ―¿No te verás hoy con Dylan? ―Sí, dijo que lo vería aquí. Pero mejor me iré, no lo estaré esperando toda la noche. ―Pues parece que no vas a tener que esperar más ―mencionó Lina mirando en dirección de los recién llegados, que al verlas se acercaron a ellas saludándolas. ―¿Cómo te fue? ―preguntó Lina a Henry mirando a Ginger alejándose con Dylan hacia la barra, Braulio por su parte se acercó a Lina y Henry. ―Nada que no pudiera arreglar. Hablé con el jefe del departamento antes que con ella, la hizo llamar y la notifiqué. ―Ah, eso es grandioso. Gracias, Henry. ―¿Ahora ella no se podrá acercar? ―cuestionó Braulio. ―No si no quiere terminar presa esta vez, y no podrás perdonarle los cargos ―aclaró a Lina. ―Mejor, que se mantenga alejada ―dijo Braulio en advertencia. Henry y Braulio comenzaron a conversar, pero Lina siguió con la mirada a Ginger que salió del bar con Dylan. No se estaba comportando como de costumbre, estaba demasiado distraída y eso le preocupaba, así que la siguió. ―¿Lina? ―llamó Henry. ―Ya vuelvo ―dijo y continuó. Al salir se detuvo cruzándose de brazos al ver a su hermana conversando con Dylan, algo que sí se le hizo normal. Sonrió suspirando pensando que, eso era normal, solamente intentaba solucionar sus problemas. Se disponía a entrar de regreso al bar, cuando dio un último vistazo por encima de su hombro, y vio a un hombre bajarse de un lujoso auto, con la determinación evidente de acercarse a Ginger. Lina volvió a girarse hacia ellos, y vio que aquel hombre tomó a Ginger de la mano interrumpiendo a la pareja. ―Tenemos que hablar ―ordenó. ―Oye, ¿qué haces? ―cuestionó Ginger resistiéndose a caminar con él. ―Oye, ¡Oye! ―gritó Lina acercándose a ellos. ―¿Qué te pasa, imbécil? ¡Suéltala! ―exigió Dylan sujetando a Dean por el hombro, pero recibió un golpe por su atrevimiento. ―¡No vuelvas a acercarte a ella! ―gritó Dean. ―¡Oye! ¡Ginger! ―gritó Lina acercándose para tratar de hacer algo, pero ambos hombres se fueron a los golpes. ―¡Dean, suéltalo! ―gritó Ginger entre llantos esperando poder detenerlos, pero Lina la sostuvo evitando que se metiera en el pleito. El escándalo hizo que algunas personas que se encontraban dentro del bar; incluyendo a Henry y Braulio, salieran. En cuanto vieron de lo que se trataba, corrieron a ayudar para separarlos. Henry sostenía a Dylan, y Braulio se había puesto entre Dean y los oficiales. ―¡¿Quién carajo eres?! ¿Quién te crees que eres para venir a hacer esto? ―Ya basta ―pidió Ginger lloriqueando acercándose a Braulio―. Vámonos. ―¿Lo conoces? ―cuestionó Braulio enojado. ―Solo vámonos ―insistió la chica. Braulio la miró por unos segundos y asintió. Ambos caminaron un par de pasos, pero Braulio se regresó una vez que vio a Ginger bajar la guardia, y estampó un puñetazo en la cara de Dean dejándolo en el piso. ―¡No, Braulio! ―gritó aterrorizada para acercarse a su hermano y empujarlo, posteriormente, se acercó a Dean colocándose de rodillas.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD