Recibir una carta de Damián no era algo que esperaba, no después de haber pasado los últimos 6 años ocultándose de él. Tiene millones de preguntas en su mente, justo ahora, con sus pequeños entrenando artes marciales en el patio. Ha pasado la mañana empacando, mientras Karen fue a ver el correo en la oficina más cercana. ─¿Está todo bien? ─pregunta Karen, acercándose con una bandeja de ensalada con en sus manos. ─Qué es eso? ─oculta disimuladamente la carta entre las facturas. ─¿Otra vez te encontró? ─pregunta dejando la bandeja sobre la mesa, su preocupación es notoria. Camina al sillón, junto a la enorme ventana que da al patio y suspira con duda. ─No importa cuanto me esconda, ni lo mucho que cuide mis pasos, él siempre sabe dónde encontrarme. ─Deberías aceptar la propuesta de

