Capítulo 3

1103 Words
Teresa me había contado de que le había caído bien Ronald, pero en mí inundaba dudas sobre si continuar conversando con él sí o no. Aún yo tenía tiempo, lo conocí muy recién y todo lo determina el tiempo. Una noche me encontraba con mi hermana en casa, mis padres estaban en una actividad del trabajo, yo decidí invitar a Teresa y compartir con ella un pie de manzana que yo había hecho. Ella de gula partió una parte para llevárselo pero la dejé, yo no iba a discutir con ella por eso, en medio de la discusión tonta que tuvimos por algo que surgió de repente mi mirada se detuvo en Ronald que se encontraba observando como mi amiga y yo discutíamos. —Teresa ya basta, tenemos a Ronald aquí —intenté detenerla para no pasar vergüenza. —¡Ah! ¡Hola Ronald, qué te trae por aquí! —se expresó Teresa. —Buenas noches —él sonrió al instante—. Veo que vine en un mal momento. —No te preocupes, sólo fue algo de momento —le dijo Teresa a él—. Puedes sentarte cómodamente. Él se movilizó y tomó asiento. Luego mi amiga y yo conversamos algo en voz baja. Finalmente nos movilizamos y les prestamos atención a Ronald. Mi hermana había llegado y se había sumado a nosotros yo inmediatamente le di una advertencia a ella. —Te estoy observando —le dije a mi hermana Valery. Ella conocía bien lo que yo le estaba diciendo. Para que no se le lanzara a Ronald porque a ella si le gustaba un hombre se le lanzaba. Mi hermana podría ser atrevida y yo le colocaba límites porque en verdad eso no se veía muy bien. Pudimos tener un buen momento Ronald como en eso de dos horas se marchó, después de él haberse ido, escuchamos el timbre y nos pareció extraño. —¿Quién sería a esta hora? —cuestioné. —¿Será que mamá había olvidado las llaves? —preguntó Valery. —¿Se habrá regresado Ronald? —se expresó mi amiga. Entonces mi hermana se movilizó para abrir la puerta, y en frente de ella pude ver a su hermano allí presente, arrugué mi cara en seguida, ya sabía que mi vida se iba a convertir en una pesadilla. —Sebastián —pronuncié en voz baja—. Ya viene a molestar. Yo desvíe mi mirada y supuse de que él se iba a sentar con nosotras, así vi que lo hizo, obviamente lo saludé y por primera vez en la vida no actuó indecente hasta un momento. —¿Crees Mariel que voy a irme sin que tú me des un beso? —Si no lo haces buscaré un cuchillo y te sacaré las tripas. —Tan linda Mariel —sonrió Sebastián. —¿Cuándo será que te encontrarás alguna chica? —le pregunté yo. —Yo quiero que tú seas mi chica. —Y yo no quiero. —Tan linda pero muy cascarrabia tú. —Cascarrabia tu abuela. —Eres inteligente, ¿sabes?, ¿saldrías conmigo algún día? Me quedé observándolo mientras él me miraba con su rostro de sinvergüenza tal como es. Entonces decidí contestarle. —De verdad que no me interesa salir contigo, no sé porqué, tú no quieres entender de que yo no quiero nada contigo. Eres muy fastidioso para el colmo. —Es que me gustas Mariel. —Y tú a mí no. Continuamos con una discusión estúpida hasta que Teresa apareció. —No me digan. Están peleando. ¿Hasta cuándo? El inútil de Sebastián se giró hacia su hermana. —Ya nos vamos hermana, vendré otro día, es suficiente —se pronunció Sebastián. Teresa se aproximó a mí. —Nos vemos Mariel —se despidió mi amiga con un beso. Le respondí el beso. —Hasta luego —le respondí a ella. Sebastián se despidió de mí con un beso. Los veía retirarse y me desplacé para cerrar la puerta, me voltée y visualicé a mi hermana observándome desde las escaleras. —Vaya que espectáculo —dijo Valery. —¿Presenciaste mi discusión con Sebastián? —Sí, lo vi todo. —Eso es siempre. Y ya ese tema me tiene cansada. Él quiere pero yo no quiero. —¿Y por qué no quieres hermana? —Porque no me gusta. Emprendí mis pasos hacia la escalera para retirarme a dormir, yo iba a apagar las luces desde mi móvil. En el camino íbamos conversando sobre Sebastián, mi hermans no sabía como era la situación entre Sebastián y yo. Además ellos casi no se veían. ### Un día estaba lloviendo y yo me encontraba en una cafetería. Quería irme de allí, pero tenía que esperar. Yo me encontraba muy incómoda, yo quería irme de allí. Mi mirada se iluminó cuando vi a un compañero de la universidad que iba entrando con un paraguas, entonces en seguida me movilicé hacia él. —¡Néstor! —lo llamé. Este se percató de mí encontrándose con mi mirada y me sonrió al verme. —Oh, Mariel. Es un placer encontrarte. —Que bueno que te veo Néstor. Haz llegado justo en el momento indicado —me expresé avanzando hacia él. —¿Y en qué puedo ayudarte? —detuvo sus pasos quedando frente a mí. —Está lloviendo, no tengo paraguas y ni un auto. ¿Podrías llevarme a casa por favor? —Bueno... —se giró hacia el cristal observando el clima—. El clima está lluvioso —volvió a colocar su mirada en mí—. ¿Podrías esperar a que yo coma algo? —Por supuesto. De hecho estoy en aquella mesa de allá atrás. Te espero allá. —Bien, vuelve allá voy en seguida —se movilizó a comprar algo mientras yo regresaba hacia la mesa. Néstor era mi ex, y quedamos en buenos términos por eso yo me acerqué a él, y le pedí aquel favor. Lo esperaba mientras yo pensaba en algunas cosas que no venían al caso hasta que Néstor volvió y se sentó a conversar. —Cuanto tiempo yo tenía que no te veía Mariel —dijo él sentándose en la mesa. —Mucho tiempo. ¿Y cómo va todo en tu vida? —Normal. ¿Y la tuya como va Mariel? ¿Tienes novio? —Aún no, ¿y tú? —Yo sí tengo, pero se encuentra de viaje. —Que bueno Néstor. ¿y vas a continuar yendo a la universidad? El otro semestre no te vi. —Es que tuve enfermo por eso no tomé clases en el otro semestre.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD