No me voy a casar con ese monstruo detestable.
En el castillo de la corte Seelie la hermosa princesa Fiorella Thorn camina con elegancia hasta la sala del trono donde se encuentran sus padres.
Su padre es el rey Lanius Thorn y su madre la reina Clorin Thorn.
Fiorella es un hada de cincuenta años.
A esa edad está en la flor de la juventud.
Porque las hadas tienen vidas muy largas.
Es de una belleza etérea.
Piel blanca, cabello plateado, ojos dorados y un par de alas transparentes y brillantes con forma de las de una libélula.
Las hadas pueden aparecer y desaparecer mágicamente sus alas a voluntad.
Las aparecen sólo si las necesitan y cuando no, andan sin ellas por comodidad.
Fiorella entra en el salón y se inclina con respeto hacia su padre y su madre.
—Padre ¿Me llamó?
—Sí Fiorella.
Quería pedirte que te prepares porque mañana viene tu futuro esposo.
Como es un matrimonio concertado la ceremonia será mas que todo por política y luego de las formalidades te irás con él.
—¿Te refieres a mi matrimonio con Anthony?
¿Pero no estuvo aquí apenas ayer?
¿Por qué no me mencionaron nada?
Fiorella tenía un compromiso concertado por sus padres con Anthony Ashworth.
Un hada con el que no tenía nada en común.
Aunque no lo amaba lo había aceptado.
—No hija. Por favor siéntate.
—Padre, me estás asustando.
Fiorella mira el rostro de su madre y se nota que estuvo llorando.
Le dió un frío en el estómago.
Algo andaba mal.
—Sabes que hemos tenido una larga guerra con la corte Unseelie ¿Verdad?
—Lo sé padre, no soy ignorante.
—Bueno, el actual rey Unseelie y yo hemos hecho un acuerdo de paz por la vía del enlace matrimonial entre los dos reinos.
—¿Me estás diciendo que me vas a casar con un Unseelie?
—Con el rey Unseelie.
—Es peor.
¿Acaso no sabes como son?
Son irrespetuosos, irreverentes, hacen lo que les da la gana, no siguen protocolos, no respetan las leyes, son promiscuos y desastrosos.
No me voy a casar con ese monstruo detestable.
¿En ese ambiente me vas a meter?
—Hija entiendo que no te agrade este acuerdo, pero es un arreglo político, puedes poner tus reglas.
Lo único importante es mostrarle su unión a los jueces de las cortes.
Públicamente deben verse tranquilos y educados el uno con el otro.
Eso es suficiente.
—Eso es suficiente, pero pedirle educación a un Unseelie ya es demasiado.
—Hija este rey es diferente a todos los que han tenido los Unseelie.
Él es sumamente poderoso aunque no alardea de su poder.
Juega con nosotros hija.
Podía habernos destruido si lo quisiera.
Pero no lo ha hecho y es el momento de buscar la paz.
Hazlo por nuestro pueblo.
—¿Qué dices tú madre?
—Créeme que no me gusta esto mi niña, pero no podemos forzar a los soldados a una guerra que está cada vez mas difícil.
—Entiendo. Lo haré entonces por mi pueblo, pero espero que nunca me ponga sus sucias manos encima.
Si lo hace hasta ahí llega la paz porque yo misma voy a desatar la guerra.
Detesto a todos los Unseelie.
Si pudiera descubrir como destruirlos a todos lo haría.
No merecen existir.
—Tus palabras son muy duras Hija.
A mí tampoco me gustan los Unseelie.
Nosotros fuimos quienes comenzamos la guerra.
Bueno, mis antepasados.
Aun así como hadas correctas que somos cumpliremos nuestra parte del trato.
—Como usted lo diga Padre.
Fiorella se inclina ante sus padres y sale del salón hecha una furia, pero mostrando compostura.
Su madre intenta seguirla pero el rey Lanius la detiene.
—Déjala procesar esto primero.
Fiorella entra en su habitación y se deja caer en la cama boca arriba.
Siente que las emociones la harán explotar de un momento a otro.
La frustración hace que su poder se descontrole.
Muchas plantas de enredaderas comienzan a brotar de la madera de su cama.
"Debo calmarme"
Trata de relajarse pero no lo logra, entonces decide volar por el reino.
Sale disparada como un rayo por la ventana.
Vuela y vuela hasta que logra estabilizar su poder.
Sin darse cuenta lágrimas corren por su rostro y caen.
Caen mientras continúa sobrevolando su tierra como un acto de despedida.
La tierra de las hadas en la corte Seelie es un lugar hermoso lleno de magia y luz.
Las flores de diversos colores y estilos parecen irreales.
Demuestran estar vivas con su belleza y brillo.
Los árboles y otras plantas son de un verde brillante.
El aire es fresco y puro.
Animales corren por doquier.
Todo parece sacado de un cuento.
El castillo es una construcción imponente revestido de nacar por fuera.
Por dentro los muchos adornos de oro muestran un poco de la riqueza de su pueblo.
Todo eso era su hogar y ahora se irá.
Fiorella tiene miedo.
Miedo a la tierra Unseelie.
Miedo a vivir entre hadas sin ley.
Miedo a que le hagan daño.
También siente una profunda tristeza.
Tristeza de dejar su hermoso hogar lleno de vida para vivir en ese lugar oscuro y frío como relatan los libros que hablan de los Unseelie.
Libros de terror.
Ya mas tranquila vuelve a su habitación y comienza a empacar sus cosas.
Podía llamar a una sirvienta del castillo pero quiere estar sola.
Entonces llega su prima entrando por la ventana.
No pregunta por el equipaje.
Seguro ya sabe todo.
—¿Fiorella sabes que día es hoy?
Pregunta simplemente sin más.
—¿El mas triste de mi vida?
Ella ignora esa respuesta y continúa.
—El día del anuncio de la boda entre dos cortes y el final de la guerra.
Seremos libres.
Fiorella se la queda mirando.
Odia su falta de empatia pero disimula.
Las hadas Seelie son buenas manteniendo una máscara de cortesía.
Sólo un verdadero compañero puede verlas como son realmente, lo que sienten y desean.
Sin la magia del glamour.
—Me alegro por ustedes.
—Fiorella no seas negativa.
¿Que tal si con el tiempo te enamoras del rey Unseelie?
Escuché a una guerrera decir que es hermoso.
Que su aura de enigma y su frialdad lo hace más atractivo.
Incluso dijo que aun siendo el enemigo provoca tirarsele encima. Jajaja.
—Para mí puede ser el mas guapo de las dos cortes. Nunca me va a gustar y mucho menos lo voy a amar.
Este acuerdo es absolutamente político.
Sólo lo he aceptado por mi gente. Es mi responsabilidad.
—Si tú lo dices.
Su prima se va y Fiorella queda envuelta en sus pensamientos.
~Entonces es guapo.
Estoy segura que es un promiscuo.
Si las hadas se le tiran encima, con su naturaleza alborotada de Unseelie lo mas probable es que esté con una y con otra.
Bueno, ese no es mi problema.
Por mí puede estar con cien hadas diferentes por día.
Poco a poco Fiorella comenzó a quedarse dormida.
Y un sueño comenzó a proyectarse en su mente.
Un hombre bastante guapo la cubría con sus alas enormes de plumas negras.
¿Quién será ese hombre?
Preguntó con el corazón.