Mantén los ojos sobre ella.

1064 Words
Mauricio Vitale — Hijo, necesitas una esposa. Digo, alguien que haga de tu vida más alegre, alguien que le dé color, últimamente nadie te aguanta y tus empleados se quejan, sin mencionar que tomas demasiado o pasas horas y horas trabajando. — Me dice mi madre quien está sentada frente a mí tomando un café sin azúcar y ligero de sabor, la verdad creo que toma agua de café, ami me gusta amargo. — Madre, la unica razon por la que quieres casarme es porque quieres nietos, y no te los daré, los niños son molestos y ruidosos, no podría acostumbrarme a eso. En cuanto al matrimonio ya tengo pensado algo, en la organización me exigen estar casado por una maldita tradición que dice que un hombre realizado es más confiable y seguro, yo digo que lo que quieren en tener de donde agarrarme si algo les molesta, pero en fin, nada impedirá que tome el control de la organización, así que... — Miro mi reloj. — Si no estoy mal, en unas horas seré un hombre oficialmente casado. — A tu padre le hicieron lo mismo, el me amaba y me hizo su esposa, lo que tu haces es atroz, solo espero que todo termine de la mejor manera, quien quita esa muchacha sea buena y llegue a tu vida para mejorarla. — Rodé los ojos. — Madre, siquiera la conoces, lo que yo tengo entendido es que es una grosera, mal educada, malgeniada y lo que es peor, aún es una niña, la quiero, pero de lejos, a mí nadie me va a complicar, de hecho yo ni siquiera la conozco, el informe llegará junto con los papeles firmados de la boda, de una vez te digo que no te hagas ilusiones y no interfieras. — Le digo tajante. — ¿Por qué la escogiste? — Me pregunta con curiosidad. Así es mi madre, ama los detalles. — Su familia se declaró en la quiebra, necesitaban dinero y yo una esposa. Simple, son solo negocios. Andrés se hizo cargo de todo. — Era cierto, no sabía hasta ahora nada sobre mi futura esposa. Mi mejor amigo y hombre de confianza fue el encargado de hacer el negocio, yo únicamente le hablé de las reglas del contrato, no quería estar ligado con ninguna mujer aunque fuera mi esposa, odiaba el compromiso, las relaciones casuales eran mejor y cuando el imbécil me salió con que era una adolescente, aún más quise estar lejos de ella. — Creo que exageras, pero está bien, me quedaré en primera fila a ver qué pasa. — Rodeo mi escritorio y dejó un beso en mi mejilla, luego tomo su bolso y se fue, era normal para mi madre venir a la empresa a tomar un café conmigo, casi nunca la visito así que ella prefiere estar pendiente de mí y así salir un poco de la casa. Siempre escoge los mismos días, así que trato de estar aquí. Estuve trabajando en la paz de mi oficina ubicada en el piso sesenta del edificio Grigio, todo el edificio era de mi propiedad se supone que las oficinas centrales estaban en el último piso, pero siempre suelo hacer lo contrario a lo que la gente espera, por lo que escogí y adecue todo el piso 60 para mí, tengo varios negocios y todos los manejo desde este lugar, solo pocas personas visitan este piso, subo si hay algo que requiere de mi presencia. Mi paz se ve interrumpida cuando aparece Andrés alardeando de su eficiencia. — Todo está resuelto, debes felicitarme. ¿Quieres ver los papeles? — Me entrega dos carpetas, las recibo ignorando sus comentarios olímpicamente. No sé la razón, pero estoy ansioso por ver quien es mi esposa. Abro el expediente y mis ojos quedan clavados en la fotografía, Diablos, es mi primer pensamiento. Todas mis barreras se caen y mi mente se queda en blanco, olvido todo lo que sé, todo lo que soy y no dejo de mirar esos ojos celestes. * Foto de Alicia * *Alicia Holmes *21 años *estudiante de administración último año *soltera *Padre y madre fallecidos, vive con su madrastra y es la heredera de la fortuna paterna, su madre dejó algunas propiedades que serán entregadas a ella cuando tenga su primer hijo. No pude dejar de pensar en mi madre, seguro esta señora y la mía serian muy buenas amigas, en fin, leí toda la información, quedé fascinado con la foto de mi ahora esposa, demasiado para mi gusto, mi razón me decía que debía alejarme lo más que pudiera... — ¿Hay algo más que quieras agregar? — Le digo cuando hablo al fin. — Sí, toma, límpiate las babas, la chica es guapa lo sé, pero no es para tanto, además solo serán un par de años, lo mejor es que no te involucres, así ella puede seguir con su vida y conseguir un buen... — 《Seguir su vida, conseguirse un buen marido? 》 sobre mi cadáver. — Cállate, llama a Lucían. Dile que no le quite los ojos de encima y que todo me lo reporte directamente a mí. Y tú, encárgate de comprar una villa, quiero a mi esposa en casa, tomate tu tiempo en esto, me muestras tus opciones antes de cerrar el negocio. — Le dije y ni yo mismo lo podía creer, una casa? ¿Vigilancia? Mierda, sí, confieso que no me gustó lo que mi amigo diría, no quiero a nadie cerca de ella, sacudí mis pensamientos y continúe. — Ya puedes irte, tengo más cosas que hacer. — No hablarás en serio, te conozco como la palma de mi mano, Mauricio. — Se queda callado al ver que no conseguirá nada de mí. —Bien, te avisaré cuando tenga algo, adiós, cuando quieras hablar llámame. — Me marcha y yo suspiro, vuelvo a abrir el archivo y veo su foto una y otra vez, la curiosidad me mata y busco su perfil en las r************* y lo que veo termina de acabar con mi lindo día, maldición, es muy hermosa. Cierro la computadora de golpe y pienso en que debo botar todas y cada uno de esos bañadores apenas pueda. Masajeo mi cien y trato de calmarme, esto es nuevo, no puede alguien gustarte y levantar tu virilidad solo con unas malditas y provocativas fotos. Debo alejarme de esa mujer...
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD