2. Holograph

1505 Words
AZUREY Tomando el camino central, el más largo del castillo de la diosa, me siento bien tranquila el volver al mundo humano, con suerte este humano no morirá tan rápido. Ya pensándolo un poco más cada humano es más corto de vida. --¡Ah!— grito del dolor de mis restricciones. Desde que la diosa fue a una visita a ver a su hermana, todos hemos sido puestos en una cruel maldición, ni el dio se fue salvó cuando nos llegó esa maldición. Aparentemente la maldición no nos deja hacer muchas cosas, no puedo pensar en cómo son algunas cosas, comentar en algunas otras, y la diosa cambió drásticamente después de la maldición. Cuando la diosa fue atacada por su hermana, Amarilis, al llegar a su planeta ella hizo la maldad de matarse después de condenarnos, y no importa a quien hemos ido para encontrar la ayuda en ser libres, vivimos a diario con limitaciones. El dios de tiempo todavía ama a la diosa, pero no como se amaban antes, ella creció más amarga. —¡Ah, me parte una rama!— gritó al sentir la electricidad que le da cuando recuerdo de esos pequeños detalles. El viento cambia y siento a un pequeño ser a mi lado, —¿ya es tiempo?— me dice una voz de niña, y miro para encontrarme con Pixy. Una bola de luz azul clara, que busca las conciencias de los que están vivos, cambia a un violeta cuando está un muerto, y n***o hacia uno que está muerto pero revivido. Fue creada por el dios para mi, la diosa nunca odiaba a Pixy pero un día juro que vi a la diosa tratar en matarla, desde entonces ella se queda a mi lado. — Estoy segura que si.— le respondo y mis ojos van al cristal del cual está al frente de mi. Esta mansión tiene cristales en todas partes que enseñan lo que la diosa está haciendo, los cristales son de color claro y los bordes de oro, las paredes cambian como la galaxia que nos rodea. Caminado más adelante son las escaleras que nos llevará a su cuarto, yo le ayude con hacer su baño de las aguas que los cactus guardan, llenos de minerales que la ayudará a encontrar a su próxima víctima. La mansión de la diosa se convertirá en un pequeño cristal que entrará a el cuerpo de la diosa Amelia, al momento que ella encuentre su nuevo vínculo. Caminando para el cristal vemos que la diosa está buscando hasta que por fin vemos una nueva imagen de una joven mirando a el cristal. — Bueno mira para haya, la encontramos.— Pixy vuela por todos los lados de la alegría. —¡Si!— grita en felicidad. Virando me con Pixy volando por mi alrededor, empiezo a correr para encontrarme con la diosa la cual me repito para dar las alarmas a los guardianes de quienes escuchan a la distancia. — ¡Corre! ¡Corre! ¡Corre Pixy!— brinco al último piso de la mansión, y Pixy corre detrás de mi. — ¡Volando voy!— me llega a mi lado después de unos momentos. Al entrar veo un holograma del reflejo de la diosa en la cama, parada pongo mi mano izquierdo detrás de mi espalda, y la derecha entre medio de mi camisa de tina echo de pétalos rositas aguantado por una rama delgada que crece los pétalos que se multiplican hasta cubrir mi pecho. Sintiendo la madera que me protege como un blindaje, mi cuerpo es como una planta, puedo crecer y eliminar de micuerpo todo tipo de planta, la diosa me creo como la madre naturaleza, creí mas criaturas con la ayuda de mi comprometido, después de los siglos el dios vio que era mejor crear alguien para ayudarme, el es otra criatura que me ayuda aguantar los seres que ayudan a los dioses vivir. Mirando a la cama de la diosa veo una criatura de la noche, un demonio corre por las oscuridades, tomando un respirar para obtener control. La diosa del tiempo decidió unos cuantos años atrás contratar aquellos criaturas del infierno, de todos nosotros, Pixy, es la única que no teme decir que realmente piensa. Kiony, y yo, no le comunicamos, al contrario. Destruimos a cada uno de ellos sin su consentimiento, y muchos no desean ser contratados por la diosa. Los demonios empezaron en atacar a los humanos, a mis hermanos, accomplices creados con ordered similares, muchos fueron creados pues la diosa deseaba más compañía que no son tan frágiles como los humanos, y con eso empezó la guerra entre los demonios y los semi dioses. Es por esta razón que el dios decidió dar el poder a los primeros semi dioses como Kiony, y yo matarlos. Viendo en donde esta la diosa, siento que su poder está todavía está ya, mirando a las paredes me encuentro con la energía de la diosa en el baño. “Que felicidad es mi primer día, nope.” Escuchó a una joven decir en un idioma de extranjera, y se escucha sumamente joven, su expresión en el cristal enseñó ser joven, pero se escucha aún más joven. Ahora es que entiendo que la diosa dejó que su inconsciente en la cama, y du cuerpo fue al baño, volviendo mi dirección a la diosa le pregunto con ternura. — ¿Mi Reina, es tiempo?— esperando a que el cuerpo de la diosa termine de buscar para escucharla toma unos segundos y escucho a la diosa hablar con tono frágil. — Es tiempo Azurey, ayúdame a llegar del baño. MARÍA Saliendo del baño entro a mi cuarto, lo menos interacción, mejor me va a ir, terminando todo, me relajo en la cama, empiezo a dormir de la nada, pero me siento completamente expuesta. ‘No juzgues un libro por soñar en grande, no teme la perfección porque sabe que nunca la alcanzará solo... el comienzo de un trato, contrato, promesa y relación es una elección con consecuencias.’ Escucho en mi mente mientras estoy durmiendo siento algo maligno acercarse a mi, no puedo pensar correctamente en que es pero siento que no es nada bueno, todo esto me hace reaccionar histérica mente, tratando de despertarme veo un cristal bello, brillando como la luz de la luna, y es en estos momentos que mis ojos se been a ver la puerta cerrada de mi cuarto que está pintado violeta. Mirando la madera de la cama de arriba que uso como ático me pongo a pensar en ese diamante de cristal, pensando más me empezó a doler mi mente fuertemente. —Ouch— me pongo mis dedos en mi cara para limpiar la costra de mis ojos añado — fantástico, un mal sueño a un mal día— me estiro las manos para estirar el resto de mi cuerpo y tirar el dived con mis piernas. Levantándome para empezar mi día mi celular se cae de mi pecho, y veo la hora para escuchar al mismo tiempo la alarma del celular que mi madre me compró sonar, y mi hermana empieza a gemir de saber que es otro día, aguantándome las ganas de reírme de su miseria me levanto para ir a sentarme al frente del espejo completo al final de mi cama. Tomando mi cepillo para peinarme veo unos ojos amarillos como esos de gatos mirarme por unos segundos —¿ Que rayos fue eso?— me pregunto al levantarme de estar sentada como indio a mis rodillas, pongo mi mano en el espejo y escucho la puerta ser sonada. Me volteo para ver que mi hermana quiere pero la puerta está cerrada, ella no a entrado, y estoy sola en mi cuarto, “¿que rayos está pasando?” Me pregunto mientras miro a el espejo de nuevo para ver mi reflejo pero a la vez me sentí observada con maldad. No me ayuda para nada ver en mi cuarto ya que está todo pintado de n***o y de la mitad de la pared para abajo es de rayas en blanco con n***o, tengo posters, luces pequeñas para que no se vea n***o pero son las cuatro de la mañana y a las cinco el autobús llegará a recogernos, sabiendo we tengo que ir a desayunar después de bañarme por ahora, ignoro todo lo que está pasando para poder seguir el resto de mi día. Abriendo mi vestidor saco mi ropa interior, sintiéndome cansada todavía deseo dormir, casi no dormí por ese sentimiento de ser vigilada con malas intenciones. — Tengo que apresurarme, es tiempo de prepararme, para el infierno que tendré hoy.— pongo los ojos en blanco y dejo un suspirar salir mientras alargo —¡ugh!— sigo caminando al baño. Aún caminando al baño el sentimiento de ser observada me pone a mirar a mis alrededores, sin duda ninguna, conozco que no estoy sola, el bañarme se puso más incómodo, pero lo que no entendía es que no sabía el porqué.
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