1. Encontrada
MARÍA
Todo este tiempo vivo pensando de la misma pregunta.
“¿Que realmente hice para merecerme esto?”
Nunca trate de hacer competencia con mis padres, nunca trate de dar peleas en mi escuela, tuve ningún interés en asociarme con los peores grupos, y las drogas no me daban nada de importancia.
Más sin embargo, aquí estoy en un segundo piso de un caserío por la ciudad más abandonando de la isla.
Deseando sólo regresar al lado campesino de mi isla, donde me crié, donde era feliz, pero ahora estoy con una vida que detesto.
Mirando afuera del carro de mi madre veo que nos lleva, a mi hermanita, y a mi a la ciudad del lado de la montaña que vivíamos, pero lo que me asusta es que es en un cacerio para personas pobres.
—- Ma, ¿a donde vamos?— le pregunto con duda en mi tono.
Desde que mi abuelo murió, mi madre no ha sido la misma, y ahora divorciada las cosas se an puesto más delicadas.
Esperando que mi madre diga algo me quedo mirando a mi reflejo en el cristal, mis ojos marrón me reflejan el miedo que estoy escondiendo, pero mi color magenta de pelo está bien clarito, se ve más como el rosita de algodón de azúcar que venden en las fiestas patronales, mi piel todavía está pelándose después de coger tanto sol la semana pasada.
Distraída en mis pensamientos, escucho a el carro parar, y veo el edificio del color azul claro, escaleras echas de cemento con barandas para asegurar que nadie se caiga, y mi madre habla después de suspirar.
— Llegamos a casa mis niñas, vamos a bajar nuestras bolsas, y ver cómo nos dejo el sitio Isabella.—- Mami toma una bolsa con sus ropas mientras abre la puerta del carro.
Veo a mi hermana Elizabeth dormida, ella tuvo un largo viaje, y tener clases de música le a costado un poco en dormir, vivir con insomnia, y Sonambulismo no la ayuda para nada.
Me muevo para levantarla con calma, repitiéndome que las cosas que le hago es para ayudarla, no hacerle daño, y repetirle para ayudarla.
Cuando se levanta le empiezo en repetir lo mismo que apenas empezar a repetirme.
“En la galaxia a dentro de una burbuja hay un cristal con forma de castillo.”
AMALIA
Hacer lo mismo a diario, y aún así terminar rompiendo mi cuerpo como un cristal golpeado por un láser, detesto perder mis energías por las criaturas.
Mis propias creaciones son el principal recurso de mi cuerpo destructivo.
Los creé sólo para que me quitaran todo lo que alguna vez hice de ellos.
Todavía en mi cama veo a mi alrededor, las paredes me enseñan la galaxia de afuera, solo líneas de las vidas que yo he creado, las luces cambian por cada tiempo de vida que tienen, al moverme, mi cuerpo duele como quemaduras.
Por fin estando en las esquinas de la cama bajo mis pies, toco el piso con mis pies desnudos para sentir las vidas humanas que podrán ser mi nueva energía, mi pequeño hogar hasta que regreso a tener mi viejo cuerpo.
Está tomando tiempo pues usualmente es de una r**a en específica, una edad, un cuerpo de lo cual es diferente a lo que yo usualmente tomo, mi vida es tan frágil que me enoja, me enoja que aún tener este poder que le robé a mi hermana gemela.
“Que en paz descanse Amilia.”— Me consuelo a mi acto como la egoísta que soy.
Mi esposo todavía actúa feliz de tener su vida como in cuentos de hadas, felizmente con su amor de niñez, y nuestras criaturas de hijos.
Me sonrío pues el poder que obtuve, lo use a corromper mis propias creaciones, las mismas que mi esposo creo con mi hermana.
Tomando mis pasos, aún no encuentro mi nuevo cuerpo, mi batería de vida, mis energías está casi muerte, y no puedo dejar que eso pase.
Cada paso me arde, al entrar a mi baño que cambio a tonos del mar me veo la agua está lista, Azurey tuvo que hacerle hago a la agua pues entrando sentí minerales entrar a mi piel rota, como el crystal me empieza a cortar.
Pero en vez de ser sangre, o magia de mi cuerpo sale energía, la misma que uso para crear otros seres vivientes.
Entrando a la bañera, me undo debajo de la agua, aún en las aguas empezando a sentir las vitaminas de las plantas que Azurey me dejo en las aguas, no puedo encontrar un nuevo cuerpo.
En la Tierra
MARÍA
Poniendo la ropa de cama para darme un baño, siento mucho dolor en pensar que las cosas no van a cambiar para mejorar.
Después de horas de limpiar, organizar lo que nos trajimos, mami fue a la escuela que yo estaré pues Elizabeth ya está en una escuela.
An pasado cinco meses desde que llegamos, mami ya está casada, todas nuestras cosas hoy llegaron por completo, mi abuela está nerviosa con todos estos cambios pero no está ni tratando de hacer algo para ayudar.
Me tomo un poco de tiempo en cambiar de escuelas, pero ahora estaré más cerca de mi hermanita, hoy me a dado más depresión de lo normal, sabiendo que mi padrastro llegará a vivir con nosotros.
— Voy primero —- Anuncia Elizabeth cansancio en su tono.
Todos estamos cansados de trabajar este fin de semana en el apartamento, saliendo de su cuarto para cerrar la puerta del baño, me siento en mi cama para ver la televisión que está apagada enseñarme un ojo de gato.
Parpadeo y el ojo desaparece.— Que raro.—- me digo a mi misma después de moverme de la a lado para ver si me fijo mejor lo veo de nuevo, pero veo nada.
Tomándome un respiro voy al otro lado de mi cama que está al lado de la pared de mi cuarto, tiene un tobogán de madera al lado de mi cama, bastante espacio para guardar mis libros, medicamentos, y mi celular con mis electrónicos.
Esperando que mi hermana salga chequeo mi celular cuando escucho a la puerta de mi cuarto sonar, si es mi padrastro tengo que esconder mi celular.
Tomando mi celular en mi sosten, con el cargar dado para que mi padrastro no lo vea.
El detesta ver que mi pelo lo pinte pero mientras que yo me lo pueda pintar el se me puede ir pa’l mismo carajo.
— ¿Estas decente?— me pregunta mi madre.
Se escucha un poco emocionada, pero a la vez puede ser por cosas peor.
Hoy en día no se como ella es, si está feliz me grita, si está triste se escucha feliz, y nunca le puedo preguntar algo pues se enoja fácilmente.
Cuando estoy con mi padre ella no trata de hablarle, solo nos dejas con el y estoy en paz de ser dictada.
—Entra.— Le respondo cansada.
Espero no escuchar otra cosa idiotica de ella, desde que se conoció a mi padrastro todo es religioso, siempre tenemos que ser religiosos o nos castiga por desobedecer.
Nunca he odiado la religión, pero de la manera que me dictan la odio cada día más, si solo me dejaran aprender a mi paso.
Mi madre entra con un plato de pizza, y una soda en su otra mano, yo me vuelvo a sentar en la esquina de mi cama, tomando los platos ella me dice ahora más en autoridad, y me rodeo mis ojos, aquí vamos.
— Ya que todos estamos bien en el apartamento, recuerda que Terry vivirá con nosotros, las mismas reglas que tenia cuando era tu padre que vivía con nosotros son las mismas que tendremos en este nuevo hogar.
Empiezo a poner mi bazo en mi mesita de noche cuando mi madre me interrumpe.
— Recuerda orar, o no tendrás tu celular mañana.
Pongo mi plato a mi lado esperando que ella termine de hablar para que se valla, y entonces como en paz.
— Okay. ¿Algo más?
Mi madre apunta a mi plato y yo sigo su dedo cuando me pregunta seriamente. — ¿No vas a orar Maria?
La miro directamente con molestia en mi mirada— Más tarde, dime.
— Mañana trabajo temprano como Terry, tienen su guaga privada para llevarlas a la escuela empezando en cuatro días de hoy. ¿Estamos claras?
Asintiendo con mi cabeza le respondo.— Si mama.
Al segundo que contesto mi hermana sale de el baño, y le digo a mi mamá corriendo, mientras cogí mi ropa de dormir, — como al salir del baño— con la ropa mía de dormir en mis manos me entró a el baño.
Cerrada en el baño de los colores azules prendo la ducha, esperando a que se caliente me preparo para bañarme, debajo de la ducha empiezo en voz baja y con mis ojos cerrados a orar.
— A quien me escuche, líbrame de esta pesadilla de vida.