Luego de salir del jacuzzi, nos acostamos; él en bóxer y yo con mi pijama. Debo acotar que todas son muy cortas y provocativas, ya que es lo único que encontré en el closet. Lo bueno es que la cama es King, hay espacio suficiente para no toparnos. Apaga la luz, me desea buenas noches y yo hago lo mismo. Al instante, caigo rendida… hasta que escucho una alarma. Busco el sonido y no lo encuentro, Joel se voltea y habla. —Buenos días, cariño, ¡es mi alarma! —¿Puedes decirme la hora? —Sigue durmiendo, son las seis. Yo voy al gimnasio de la casa hasta las siete, luego vengo a arreglarme para estar en el comedor a las siete y treinta. Tienes tiempo suficiente para prepararte antes de que yo suba. —Tendré que modificar mis horarios, porque como estaba sola yo me levantaba a las siete y salía

