Un insignificante beso.

2399 Words
Iugh, ¿qué es este fuerte dolor? Me despierto en la mañana con mucha dificultad. Siento como si la cabeza se me estuviera partiendo en dos. Ni siquiera recuerdo cómo llegué a la casa. Tomo mi celular y observo el reloj que marca las once con cincuenta minutos. Estoy cerca del mediodía. También, consigo ver varios mensajes. Uno de ellos llama bastante mi atención. Es de Diego. Reviso el texto, el cual dice lo siguiente: “¿Cómo estás? Responde en cuanto veas este mensaje”. ¿Porqué lo haría? Es lo último que se me ocurriría. De pronto, un fragmento de recuerdo aterriza en mi memoria, uno en donde Diego está muy cerca de mi rostro, mirándome con atención. ¿Acaso hemos hablado anoche? Agh, me está matando este dolor. Me levanto de la cama y me dirijo a la cocina, caminando como un zombie. Al entrar, me encuentro con Gustavo. En lo posible, finjo estar perfectamente bien y lo saludo con cortesía. —¡Hola Gus! —exclamo y brindo una sonrisa forzada. —Hola... —responde con sequedad. Sostiene una taza dentro de la cual va girando una cuchara. Luego, coloca la taza en la cabecera de la mesa— Bebe —impone. Tomo asiento sobre la silla y mironeo el líquido verde que se mueve en círculos dentro del recipiente. —¿Qué es esto? —pregunto. —Es un té. Aliviará tu resaca —señala. ¿Qué? ¿Cómo es que lo sabe? —¿De qué hablas? —finjo demencia. —No te esfuerces por disimularlo. Sé que entraste a tu habitación por la ventana —asevera. ¡¿Por la ventana?! —E-Espera un segundo... —No vas a decirme que no lo recuerdas, ¿verdad? —levanta una ceja—. Escuché murmuros alrededor de la casa, así que me levanté para asegurarme de que alguien no estuviera rondando por aquí. Resulta ser que vi a unas personas subiendo a un coche, quizás eran tus amigos, y tú ya estabas durmiendo en tu cuarto. Efectivamente, no usaste la puerta para entrar —deduce. ¿Mis amigos? ¿Quiénes podrían ser? ¿Acaso fue Diego con alguna otra persona? ¿Paloma, tal vez? ¿Es por esa razón que me envió aquel mensaje? Repentinamente, una imagen borrosa de Ray y Marina en los asientos delanteros del auto golpea mi cabeza. Ah. Ya sé quienes fueron. —L-Lo que pasa es que... —Tuviste suerte de que no haya sido Roxana la que viera eso —añade—. Se habría enfadado mucho, y no quieres saber cómo se pone cuando está furiosa, te lo aseguro. —¿Y tú? ¿Estás enojado conmigo? —pregunto con desánimo, como un cachorrito con las orejas caídas. —No estoy enojado, más bien preocupado. ¿Qué tanto bebiste y qué tan mal estabas para que tus amigos te lanzaran por la ventana? —se cruza de brazos—. El exterior no es un lugar seguro, no puedes tener confianza ciega en los que te rodean, imagínate si hubiera sucedido algo malo —reclama. —Lo siento... —Eres menor de edad, no tienes permitido ingerir alcohol —señala. —Lo sé... —Si lo sabes, ¿porqué hiciste tal cosa? —suelta un suspiro, intentando calmarse—. Escucha, no estoy tratando de actuar como si fuera tu padre, pero es nuestra responsabilidad cuidar de ti. Roxana te da toda la libertad porque confía en que eres prudente con respecto a tus acciones. No la decepciones demostrándole lo contrario —asevera. Nunca lo había visto así, irritado. Pero por otro lado, es mi culpa y merezco estos regaños. —Perdóname —junto la palma de las manos— no lo volveré a hacer, lo prometo —establezco. —No lo hagas por mí, hazlo por ti misma. Solo te estoy diciendo esto por tu bienestar, no por algún capricho mío —manifiesta. —Lo sé, lo sé. Agarro la taza y bebo el té que me había preparado. Al probarlo, un sabor desagradable amarga mi paladar. —Sabe horrible —gimoteo. —Sin embargo, te hará sentir mejor, así que bébelo todo —declara. Ingiero el té rápidamente en grandes tragos. Al terminarlo, quito la lengua y cierro los ojos con fuerza, mostrando repelús. —No seas exagerada —agrega Gustavo, tomando la taza y colocándola en el lavabo—. Ve a recostarte hasta que te recuperes. Asiento con la cabeza y me dirijo a mi habitación. Me recuesto cuidadosamente sobre la cama, soltando quejidos de dolor. No solo mi cabeza me carcome, sino también mi estómago. La sensación de náuseas es insoportable. Tras media hora de quejarme por la resaca, escucho el sonido del timbre. Agh, no quiero levantarme. Probablemente, Gustavo se encargará de atender a quien sea que haya venido. Me coloco boca abajo, apoyo la mejilla sobre la almohada y cierro los ojos; cuando de pronto, puedo oír que alguien toca mi puerta. —Dalila... —pronuncia Gustavo, abriendo la puerta muy despacio— Un chico vino a verte —expone. —¿Quién es? —pregunto, incorporándome. No puede ser... ¿Se trata de Diego? —Es alto y caucásico. Creo que lo he visto pero no conozco su nombre —describe. Caucásico... Solo sé de una persona con esa característica física. Ray. Pero, ¿qué se supone que está haciendo aquí? —¿Le digo que se vaya? —cuestiona. —No, déjalo. Lo atenderé. Sin embargo, no lo invites a pasar —asevero. Gustavo asiente y se marcha, cerrando la puerta. ¿A qué vino? ¿Qué se trae ese tipo? Dudo que haya decidido venir para algo bueno. Marina y él fueron los que me han sacado de la fiesta para traerme a casa, ¿no? En ese instante, mis recuerdos comienzan a cobrar sentido. Las piezas se unen, armando el rompecabezas. Al final, el último fragmento que faltaba, era una imagen en la que Ray y yo nos besábamos. Espera... No puede ser... ¡De ninguna manera! ¿Ray y yo... Nos hemos besado? ¡No lo creo! ¡¿Eso en realidad pasó?! Quizás se trata de un mal sueño... ¡Una pesadilla! Ahora que lo pienso, ¡no debería recibirlo ni hablar con él! ¡Agh, pero estará esperando afuera! ¿Qué hago, qué hago? Uf, cálmate Dalila. Piensa. Solo finge que sigues sin recordar nada. Ve a saber qué es lo que quiere y luego dile que se vaya. Será fácil. Me armo de valor y salgo de la habitación. Al llegar hasta la entrada de la casa, abro la puerta y veo a Ray de pie en la acera, a una cierta distancia del pórtico. —¿Qué haces aquí? ¿Te perdiste en el camino? —cuestiono, con una actitud desagradable. —¡Hola, Dalila! —exclama, agitando la mano. —¿A qué viniste? —insisto. —¿Porqué primero no me saludas? —agrega. Ese sujeto es muy molesto, en verdad. No tengo la intención de iniciar una charla y que se extienda innecesariamente, quiero que se marche de una vez. —Hola —saludo de mala gana—. ¿Ya vas a decirme qué buscas? —Nada en especial, solo vine a verte para saber cómo estabas —expone—. Anoche te pusiste muy mal con unas cuantas cervezas. Si te hubieras visto, no te habrías reconocido a ti misma —suelta una risa. —Viniste para burlarte de mí —alego. —No, no. En absoluto —niega con la cabeza—. En realidad, me preocupabas. Además, tenía curiosidad por saber cómo aliviarías la terrible resaca con la que te toparías —añade. —Ya he bebido un té y me siento mucho mejor. A decir verdad, me siento muy bien, de maravilla. Así que ya puedes irte en paz —apunto a la calle con una falsa amabilidad. —Ya veo. Eso me alegra —expresa—. Por otro lado, ¿recuerdas todo lo que ocurrió? ¿Eh? ¿Porqué me lo pregunta tan directamente? ¿Porqué no solo le resta importancia y se olvida de ello? —No recuerdo nada —miento. —¿En serio? —comienza a caminar hasta llegar a las escaleras del pórtico y me observa elevando la mirada— ¿Estás segura? —Sí, muy segura —asevero—. Dijiste que querías saber cómo me encontrabas, y ya te aclaré que estoy muy bien. Ahora, márchate, por favor. —Wow, ¿así tratas a la persona que cuidó de ti mientras te sumergías en el estado de ebriedad? Tuve que abandonar la fiesta en su apogeo para traerte, ¿y así me lo agradeces? —su voz no denota enfado, su expresión mucho menos. Al contrario, parece estar disfrutándolo. —Solo lo hiciste porque Marina te lo pidió —alego. —Vaya... Entonces sí recuerdas algo —señala. ¡Demonios, metí la pata! —Re-Recuerdo algunas cosas... —¿Ah, sí? —sube las escaleras hasta llegar frente a mí— ¿No recuerdas nada más? ¡Auxilio, está pisándome los talones! —No creo que valga la pena recordarlo todo —respondo. —¿Eso crees? ¡¿Hasta cuándo piensa seguir insistiendo?! —Es probable que no recuerdes lo más importante de la noche —asume—. Si ese es el caso, te ayudaré a recordar —expone. ¡¿Qué?! ¡¿De qué manera?! Coloca su mano en mi mejilla y sus dedos alcanzan mi oreja. Se aproxima ligeramente a mi rostro, inclinando la cabeza hacia un costado. Mi corazón palpita con ímpetu y mis rodillas empiezan a temblar. ¿Va a besarme? ¿Esa es su intención? Me paralizo al pensarlo; sin embargo, en un arranque esquivo la cara y doy un paso hacia atrás, alejándome de él. —¡¿Qué estás haciendo?! —reprocho. —¿Porqué te alteras tanto? —levanta una ceja— Solo intentaba acercarme a tu oído para susurrar lo que ocurrió, apuesto a que te daría vergüenza que alguien más lo oyera. ¡Maldita sea! ¡Se está burlando de mí! —¿Y bien? ¿Quieres te lo cuente? —pregunta de nuevo, con una sonrisa pícara. —¡No es necesario, lo recuerdo todo! —termino rindiéndome. No me gustaría escuchar que lo dijera, que por su propia boca saliera que nos hemos besado. —¿Porqué trataste de ocultarlo? —cuestiona. —Porque no tiene importancia —frunzo el ceño y desvío la mirada. —Si no tuviera importancia como dices, no hubieras intentado guardártelo, pero si lo hiciste fue por algo —asume. —¿Qué quieres decir? —pregunto, como el último hilo de paciencia. —Si recuerdas todo, entonces eres consciente de que no solo nos hemos bes... —¡No lo digas! —exclamo, ubicando mis dedos sobre sus labios, a lo que desata una carcajada. —¿Te avergüenza? —No tiene ninguna relevancia para mí —manifiesto. —¿Acaso también... Olvidaste lo que me dijiste? —¿Lo que dije? —Tu declaración... Confesaste que te gusto —me brinda una sonrisa de satisfacción. “Siempre me has gustado” ¡Agh, soy una idiota! Solo estaba perdida en el pasado, recordando a Ray, ¡pero no puedo decirle eso! —No prestes atención a lo que sea que he dicho, nada es cierto. Estaba ebria, ni siquiera sabía lo que hacía —me excuso. —¿Has oído la frase que dice: "Los borrachos y los niños siempre hablan con la verdad"? —expone. —Ay, por favor. Esa frase está muy oxidada —giro los ojos hacia atrás. —Pero no deja de tener la razón; y, en realidad, pude notarlo en tu mirada. La manera en cómo me veías te delató y sé que no estabas mintiendo —asevera. —Soy la única que puede afirmarlo, Ray. No estás en posición de asumir lo que siento o no, ni siquiera me conoces —reprocho. —Pero si tú misma lo afirmaste —me apunta—. Jamás lo habría pensado si tú no lo hubieras dicho antes, pues actuabas como si me odiaras. Ahora que sé que te gusto, me resulta aún más difícil entender tu actitud. ¿Esta es tu manera de demostrarle a alguien que te sientes atraído hacia él? ¿Siendo fría y grotesca? Viste muchos dibujos animados cuando eras pequeña —da toquecitos a mi frente con él dedo índice, en lo que golpeo su mano para apartarla de mí. —Puedes pensar lo que quieras, no me interesa. Si ya no tienes nada más que decir, vete —impongo. —¿No vas a agradecerme por haberte traído? —¿Y tú no piensas irte? —expreso con furia. —Si me das las gracias, me marcharé. ¡Ah! También deberías pedirme disculpas —agrega. —¿Qué? ¿Porqué habría de disculparme contigo? —arrugo toda la cara con solo pensarlo. —Me besaste sin mi consentimiento —coloca la mano en el pecho, fingiendo indignación. —¡Y-Yo no te besé! —exclamo. —¿Quieres que recree la escena de cómo lo hiciste? —juega. —¡Ya vete! —vocifero. —Está bien, está bien —dice entre risas—. Antes de que pierdas el control, me marcho. Sin embargo, aún me debes las gracias y una disculpa —señala. —Sí, sí. Adiós —lo espanto sacudiendo la mano. Baja del pórtico y camina hacia su coche, en lo que gira de nuevo hacia mi dirección. —¿No quieres un beso de despedida? —añade, en voz alta. —¡Adiós! —ingreso a la casa y cierro la puerta con fuerza. ¡Ese tipo me saca de mis casillas! Se atrevió a decir que actúo como en los dibujos animados, ¡pero es él quien está dando tanta importancia a un insignificante beso! ¡Asegura que me gusta y cree que puede hacer lo que quiera! Pero se equivoca, ¡no podrá conmigo! Demonios. Debería dejar de llamarlo Ray, es como estar profanando ese nombre. Ellos son muy diferentes, lo único que tienen en común es la apariencia. Ray es el primer chico del que me enamoré, mientras que Jordan es solo un imbécil.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD