Erick deja a Eduarda en la enfermería y se vuelve cada vez más ansioso porque unos minutos después de que ella llegó, sonó una alarma y todos los relacionados con la enfermera corrieron hacia la sala donde estaba Eduarda. Unos diez minutos después, Joshua llega y al ver a Erick comienza a entrar en pánico, él ya había perdido a sus padres, no podía perder también a Eduarda. Los recuerdos de ese terrible día vienen a su mente: "Hijo, prométeme", dice su padre sosteniéndolo por los hombros. "Sí, papá, lo que quieras", dice Joshua, que en ese momento solo era un niño asustado. "Tu hermana es especial, está destinada a grandes cosas y tú debes protegerla, hasta que esté lista para transformarse. Prométeme que nunca la dejarás sola, hijo, esto es muy importante. Nadie lo sabe, pero naciste

