No me levanté en toda la mañana, me rehusaba ir con Deter a la ciudad. No lo conozco bien, y la primera impresión fue fatal, pienso que seguirá siendo igual. Salté de un susto en mi cama cuando tocan a la puerta. - es hora de levantarse- la voz de Deter me molesta, no respondí- no puedes quedarte todo el día allí. Volvió a tocar la puerta, lo siguió haciendo hasta que la abrí, se sorprendió. - ¿puedes dejarme en paz? - necesito salir, en media hora debes de estar lista. - no iré- le dije dándome la vuelta y volviendo a la cama- puedes ir solo. - no, no puedo, me han dejado el auto para que te lleve. - ¿me tratarás bien? - no puedo prometerlo. - entonces es mejor que te quedes en casa. - dije acostándome para dormir. - tratare de soportarte. No más de allí - eso basta, aho

