Amenazas

1724 Words
Por Christopher. ¿Está embarazada? ¡Eso es imposible! Hacía cerca de dos meses que no teníamos relaciones y Mary Ann hubiera jugado esa carta para retenerme. Los números en mi cabeza corrían y las cuentas no respaldan las palabras de Mary Ann. Por otro lado, solamente yo sabía lo manipuladora que era ella y hasta dónde llegaría para tenerme de vuelta. Soy un trofeo que se le escapó de sus manos. No es que me amase, ella amaba dominar. No sabía perder. Se equivocó, realmente nunca terminó de conocerme. Pensaba que siendo importante me tendría siempre atrapado. En un principio, ese poder me obnubilaba, lo reconozco, pero luego todo fue cambiando y cambió tanto que yo hasta esquivaba tener relaciones con ella. Jamás dejé de cuidarme. Sabía que si lo hacía era caminar directamente hacia la orca. Era imposible que ella estuviera embarazada. Esas palabras me las repetía para darme seguridad al hablar. Me cansé de todas sus mentiras, de su egoísmo, de su maldita forma de ser. Ella perdió la dignidad o quizás nunca la tuvo y debo de reconocer, yo a su lado nunca logré sacar la mejor versión de mí. La miré a los ojos, para tratar de adivinar qué quería lograr haciendo tanto daño con sus mentiras. -No, eso es imposible. -Cielo, somos novios ¿Por qué sería imposible? -Porque me lo hubieras dicho antes de que yo pusiera un pie en el crucero. -Te dije que no lo hicieras. -May Ann, te conozco, de verdad hubieras gritado algo así. Ella se llevó teatralmente la mano al corazón. -¿Por qué dudas de mí? ¡Estuvimos juntos tres años! Miré, disimuladamente, a Scarlett, su carita no podía disimular su… ¿Angustia? Recuerdo esa noche en la que de verdad no nos cuidamos. Dejé de mirarla de reojo y la miré de frente. Ella se sonrojó y no supe por qué. Mi mirada fue a su vientre. Creo que todos adivinaron que miraba. Nadie hizo un comentario. Mi exnovia no iba a preguntar nada, pero sé que si se da cuenta, pronto explotaría. -Porque estoy seguro de que es mentira. -no. -Ok, vamos al médico ahora mismo. -No voy a ir a ningún lado, no permito que desconfíes de mí. -¿Sabes qué? Me permitas o no, yo desconfío, no solamente desconfío, estoy seguro de que es mentira. -Me ofendes. -Oféndete todo lo que quieras, si quieres que te crea, vamos ya mismo al médico y por supuesto, me haría un análisis de paternidad. -Voy a hacer todo lo que pidas cuando llegue a nuestro país. Me reí a carcajadas. Mi tía estaba callada, pero no se tragaba nada de lo que pidiera decir Mary Ann, nunca la quiso. -No, allá tú compras todo, incluso resultados médicos, quiero algo limpio, lejos de las manos sucias de tu familia. Mary Ann se paró para acercarse a mí y con la mano extendida, para darme un cachetazo, comenzó a gritar. -¡Eres una mierda! Me importa muy poco lo que pienses, vas a volver conmigo, te guste o no ¡Me perteneces! Yo sabía que si la provocaba, ella se iba a descontrolar. Le tomé la muñeca con mi mano, entonces me tiró una patada. -Señora, le pido que se retire de mi casa, no es bienvenida. -¿Qué te pasa? Digo que estoy embarazada de tu sobrino y me echas? Mi tía se paró y se acercó a Mary Ann. No precisó gritar, pero el desprecio no lo disimuló. -Eres mal educada, gritas en casas ajenas, te comportas como un animal dando patadas, decididamente, no estás a la altura de mi sobrino, no tienes clase, eres ordinaria y como si todo eso fuese poco, eres mentirosa y al parecer, viene de familia. -Yo tengo dinero, más que tú y mi familia es poderosa, soy intocable. -Señorita, está en Estados Unidos, aquí nadie la conoce, si de verdad está embarazada, no tendrá problema en que ahora mismo se acerque un médico y le haga una ecografía y de acuerdo con el resultado, se haga una prueba de ADN. -Es muy pequeño el bebé. -Quizás no se vea el feto, pero el útero tendría que estar en otra posición y dos más dos, es cuatro. -¡Me niego y me voy! Mary Ann seguía alzando la voz. -Teniendo en cuenta su respuesta, doy por sentado, con las cámaras grabando todo y con Scarlett como testigo, que usted no está embarazada. Julia miró a Scarlett y le tendió la mano. -Ven, corazón. Le dijo con mucha dulzura. Scarlett se paró y quedó al lado de Mary Ann. Era mucho más alta, más elegante y más sexi, la belleza rebuscada de mi exnovia se perdía ante la frescura, el estilo juvenil y al mismo tiempo refinado de Scarlett. Mary Ann estaba incómoda, se sentía pequeña, no era alta, pero no me refería a eso. -Ella es abogada y… -¡No me asustan! -No me hace falta asustarte. Yo me paré, ya que era el único que estaba sentado. -Ella no es abogada y tu me la vas a pagar, no vas a volver a trabajar en nuestro país. -No la entiendes y es lo último que te digo antes que mi gente de seguridad te saque a la calle, el sobrino de mi esposo y mi sobrina, son los herederos de todo esto. Dijo señalando con ambos brazos su propiedad. -Ambos comparten la herencia, una que si Christopher se casa contigo, la pierde, y creeme, no creo que aparte de perder una verdadera fortuna, quiera estar al lado de una mujer como tú, teniendo a su lado a Scarlett, una dama verdadera, con la que compartió un hermoso crucero, ya sabes, vacaciones antes de que el deber los llame para compartir todo lo que ellos proyecten. Los ojos de Scarlett buscaron los míos y yo volví a bajar la mirada hacia su vientre y luego tomé su mano, ella no me la negó. Me asombró cuando la miré y me sonrió. -¿Es tu novia? Aulló Mary Ann. -¡Ya basta! ¡Vete! Y guarda en tu bolso la poca dignidad que te queda, total ni la usas. No conocía ese lado de Scarlett y nunca pensé que ella le diría eso a Mary Ann. No gritó, pero copió el modo de Julia para hablar. En ese instante se acercó uno de los hombres de seguridad que es parte de un equipo de varias personas. -Acompañe a la señorita hasta la puerta y por favor, no permitan que vuelva por acá. Le dije a Tim. -Sí, señor. -¡Me la vas a pagar! Yo, ignorándola y aprovechando el momento de tener la mano de Scarlett en mi mano, me acerqué a ella y le di un beso en la mejilla, cerquita de la comisura de su boca. Noté la rigidez que la invadió, pero no la tomé en cuenta. Mary Ann nos seguía mirando mientras se alejaba y la sobrina de Julia no se movía de mi lado. La que pretendió volver, cuando besé a Scarlett, fue mi exnovia, Tim se lo impidió. Yo me acerqué más a la bella mujer que estaba a mi lado y en su oído pregunté la duda que me estaba matando. -¿Tú tienes novedades? -¿Novedades? -Ya sabes… tu fecha… Murmuré bajito. Julia estaba dentro de la habitación y no pretendía que escuchara esa pregunta. Scarlett no me contestó, porque Julia se acercó a nosotros. -Esa mujer está loca ¿Cómo la aguantas? Me reí. -No sabía cómo cortar con ella. Les conté que lo hice por teléfono, que destrozó mi departamento, mi auto y como presionó a mi jefe. –¿En dónde se hospeda? -Creo que en el Ritz. -Perfecto, no le van a quedar ganas de volver a Malibú… ¿Estás seguro de que no está embarazada? -No lo está y si lo está, juro que no es mío. -Sería un inconveniente para todos si esa mujer estuviera embarazada. -Con todo lo que hizo para retenerme, si estaría embarazada, hubiese sido imposible que yo pusiera un pie en el crucero y te juro que ante la primera duda de ella, con respecto a un posible embarazo, con una pistola en la sien, tendría que haber firmado todos los documentos que existen para casarme y por las dudas, y con esposas para que no me escape, me habría obligado a casarme en iglesias de varias religiones. Terminamos de reír. Fue cuando Scarlett, discretamente, recuperó su mano. Apreté con un poco más de fuerza, por si podía retenerla, pero con mi tía cerca, y con la presencia de Mary Ann aún flotando en el ambiente, no quise forzar nada. -Tía, quédate tranquila, esa mujer no está embarazada, lo hubiera gritado ante el primer atisbo de duda, fue algo que se le ocurrió decir. -Supongo lo mismo que tú. Contaba con el apoyo de mi tía, Scarlett apenas hablaba, pero al menos ante mi exnovia tuve su respaldo. No es que sea frío, pero arranqué de mi memoria todo lo que tenía que ver con Mary Ann, me sentía liberado. Sin las presiones y las exigencias ridículas de mi ex, volvía a ser yo, en un principio la había idealizado, era una mujer bonita que vivía pegada a mí, pero no pasó mucho tiempo cuando comencé a ver las señales y comencé a asfixiarme en esa relación y no podía escapar. Espero que haya comprendido que ya no tiene ningún tipo de poder sobre mí. ¿Qué sentido tiene presionarme para retenerme? Se humilló sola persiguiéndome hasta acá. Nunca esperó ver tanto lujo y lo que menos esperó fue ver a Scarlett, que solamente con su presencia, una mujer como Mary Ann se siente degradada. Pese a que mi exnovia era bonita, no tenía comparación con la sobrina de Julia, Scarlett era tan sensual, tan cálida, tan bella, que incomodaba a mujeres que competían contra la nada continuamente. La seguridad de una contrastaba con la falsa superioridad de la otra. Tengo que arreglar como sea, lo que rompí como un imbécil, con Scarlett. Ella entró por mis ojos, pero lo que siento va más allá de mis sentidos, es algo que se instaló en mi interior, apoderándose de mi esencia, de mi cuerpo y de mi corazón.
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