Mami me pide que vaya a mi cuarto a jugar y eso hago, primero juego al Hopscotch, rio a carcajadas porque caigo varias veces sentada, mi traserito duele pero es mas divertido así. Leidy Mirian me llama a tomar el te y acepto ella es mi muñeca tamaño real. Nos reunimos todos en la gran mesa, el señor Oscar es mi oso de peluche me pregunta como estuvo mi día, procedo a contarle. Anastasia es mi barbie enfermera me revisa un dedo que tenia lastimado.
No se cuanto tiempo paso estaba muy entretenida tomando el te, pero mi pancita comienza a rugir como león feroz les pedí disculpas a las personas que estaban reunidas en la mesa y salí de mi habitación.
Esta escalera siempre me pareció interminable, ¿ o será que soy pequeña y todo lo veo grande ?. En fin comienzo a bajar muy feliz para ir a comer paso por la entrada del pasillo escucho un golpe que proviene del despacho. Me acerco con cuidado mientras mas me acerco mas los escucho gritarse, eso me recuerda a cuando peleaban en el hotel. Siento mi gargantita arder por las ganas de llorar que tengo.
— EXPLICAME !!. - Mami grita. - HABLA SANTINO. !! - Trato de abrir la puerta pero es muy pesada para mi tamaño. -
—BASTA. - Lo logro, abro la puerta pero quisiera no haberlo hecho. - CALMNATE. CALMATE. - Papi sujeta de los hombros a mami comienza a zamarrearla la abofetea hasta dejarla sentada en el sofá. - NECESITO QUE TE CALMES.
Papi le grita muy feo a mami, veo golpear el costado del sofá donde esta sentada mami, ella llora desconsolada sujeta su mejilla. Papá la sujeta del cabello eso me asusta.
— ¡¡ PAPÁ !!. - Grito para que ya no siga. Ellos me observan. -
— Cielo. - Papi quiere acercarse a mi pero me asusta salgo corriendo del despacho. Llego a la puerta de salida y sin pensarlo salgo afuera, corro por el pasillo de piedras que adorna el frente de la casa, mis lagrimas no me dejan ver así que tropiezo golpeándome muy duro. -
— AY !! - Mis rodillitas duelen las miro y están peladas por la caída, sorbo los mocos que el llanto produjo. -
Escucho la voz de los empleados que gritan mi nombre. Me arresto a tras de unos arbustos que tapan mi cuerpo. Cuando ya no los escucho mas salgo de mi escondite y corro al gran portón, el guardia me abre sin preguntar ya que por lo general a esta hora voy a ver a mi amiga, lo saludo con un levantamiento de mano comienzo a correr en dirección a la casa de Adriano. En este momento solo confió en él. Mi guardia no vive muy lejos de casa, lo se porque varias veces vine caminando con papi. Al llegar no llego a donde esta el timbre, salto y salto para tocarlo pero no llego. Comienzo a golpear lo mas fuerte que puedo, la puerta se abre miro hacia arriba y veo a su esposa.
— Señorita Anahera ¿ Que hace aquí sola ? - Me miera sorprendida. -
— ¿ Esta Adriano ? - Digo con voz débil, mis lagrimas comienzan a caer. -
— Pase Señorita. - Ella me toma de la mano y me deja entrar en su casita. Es muy linda, no es grande como la mía pero se ve bonita. - ¿ Quiere una chocolatada ? - La señorita me pregunta amablemente. -
— Bu...e...no - Digo hipando por el llanto. - ¿ Co...mo te...lla...mas. ?
— ¿ Adriano nunca le dijo mi nombre ?
— No.
— Es Andrea Camilla. pero todos me dicen Andrea. - Se gira para preparar el chocolate. Busca un plato y coloca unas galletas de vainillas y pepitas de chocolate. - Mi madre siempre decía que cuando estamos tristes una buena taza de chocolate se lleva las penas. - Y es verdad a modo que voy tomando el dulce chocolate me logro calmar. -
— Perdón por venir sin avisar.
— No hay problema señorita. Ahora si me disculpa un segundo, tengo que hacer algo en la habitación.
— Si. No hay problema. - Digo con la boca llena, si mi mami me escuchara me retaría. -
La veo ingresar a una habitación, me entretenido mirando una película.
Me bajo de un salto del asiento, camino hasta el sillón, no se en que momento me dormí, solo se que todo se oscureció.
— Adriano llego llorando. Amor estaba temblando. - Escucho que dos personas conversan, pero el sueño es tan pesado que no me deja abrir los ojos, a parte el lugar donde estoy durmiendo esta muy cómodo. -
— ¿ Amor no te dijo que le paso ?
— No. Solo lloraba. - El sueño comienza a vencerme nuevamente. -
Respiro profundo y me estiro, abro mis ojos y recuerdo lo que paso, miro para todos lados estoy en un lugar que no conozco salgo de donde estoy y camino a la sala.
— ¡¡ ADRIANO !! - Grito y corro a sus brazos. -
— Señorita Anahea. - Adriano me abraza. -
— Estaba muy asustada.
— Quiere contarme ¿ Que paso ?. - Adriano me sienta en una de las bancas que esta junto al desayunador. -
— Estaba en mi habitación jugando después de que volvimos del shopping. Estaba jugando pero mi pancita comenzó a rugir. Baje para cenar ya que mami me dijo que me llamaría pero nunca lo hizo. - Hago silencio y suspiro al recordar como papi golpeo a mami. -
— ¿ Quieres un poco de jugo ?
— Si, por favor. - La esposa de Adriano me alcanza jugo natural de varias frutas, bebo un poco esta delicioso. Los observo por arriba del cristal mientras termino mi jugo. Dejo el cristal con cuidado. - Comence a caminar a la zona de la cocina pero un sonido que provenía del despacho llamo mi atención. Camine cautelosa hasta llegar a la pesada puerta escuchaba como se gritaban, como en Disney.
— ¿ En Disney ?
— Si, cuando aparecí en tu habitación era por eso. - La señora Andrea sujeta mi mano y acaricia mi blanquita piel. -
— ¿ Que sucedió después cielo. ?
— Abrí la puerta y...vi...como...papá...golpeo...a...mami. - Rompo en llanto. No quería llorar pero mi cuerpito me dio una mala jugada. -
— Cristo Santo. - Exclama la señora. -
— ¿ Esta segura señorita Ana ?
— Siii. - Me quedo sin aire, respiro profundo pero el llanto no me deja respirar. -
— Respira tesoro.
La señora me indica como respirar para calmarme, lo logro de a poco. Ella limpia mi rosto, me mira con cariño me vuelve a envolver en sus brazos.
— Sali corriendo y vine a qui. - El celular de Adriano suena y por su incomoda mirada se quien es -
— No quiero ir. - Rompo nuevamente en llanto de solo pensar que papá me haga daño. -
— Señorita se que esta asustada. Pero al menos déjeme decirle a su padre que esta sana y salva. Le diré que la veran cuando este calmada.
— No quiero ir a casa.
— No dije nada de llevarla. - Observo la sonrisa llena de picardía. -
—Bien, dile que estoy bien pero que jamás regresare a esa casa. Ese ya no es mi castillo y ya no soy su princesa
Digo con mucha firmeza, aunque extrañare a Leidy Mirian, Oscar, Anastasia. A quien quiero engañar, bajo mis hombros derrotada a ellos también los extrañare. El aparato suena nuevamente Adriano carraspea y le contesta a mi padre, le dice que estoy bien, sana y salva. Que volvere a casa cuando este lista, al parecer papá lo creyó porque Adriano corto la llamada me mira y me sonrie.
— Le gustan los spaghetti.
— MMM Son mi debilidad.
— Bien. Entonces necesito una ayudante en la cocina. - Dice la señora. -
Me doy cuenta que nunca le pregunte su nombre, se llama Andrea. Ella me coloca un lindo delantal para que no manche mi ropa. Me emociono, acepto ser su ayudante. Comenzamos a preparar la salsa. Al ser pequeñita me siento en la banca y le ayudo a cortar los tomates, todo lo que me pedía que cortara lo hacia con sumo cuidado de no cortarme un dedo. Ella se encargo de preparar los spaghetti caseros y Adriano de las ensaladas.
La cena estaba deliciosa, me contaron como se conocieron lo rápido que se enamoraron, jugamos a pregunta y respuesta. Nos divertimos mucho.
Ayudo a Andrea a levantar la mesa para poder lavar los platos, camino con sumo cuidado de no romper nada me recibe lo que llevo, vuelvo a la mesa para recoger los demás plato. Escucho que alguien vine caminando a la sala pero estoy concentrada en no tirar nada.
— Mi bello ángel. - Su voz me paraliza, rayos los platos se me cayeron Andrea me matara antes que mi padre. -