Su rostro lo dijo todo.

1502 Words
El viaje a Disney fue el mejor regalo que le pudimos dar a mi pequeña princesa. Hace dos semanas llegamos a casa y Anahera no para de hablar de su nuevo amigo Lorenzo. El pequeño se perdió, en un descuido se alejo de su padres de noche y en medio de una multitud no logro encontrarlos. Mi ángel lo encontró en su caminata nocturna junto a su guardaespaldas Adriano. Vino muy preocupada a decirnos que lo ayudemos porque no encontraba a sus padres. Así que eso hicimos, junto a nuestros guardias nos acercamos a seguridad del parque para explicar el asunto. Afortunadamente todo se soluciono, los padres de Lorenzo aparecieron de inmediato. Se acercaron a nuestra mesa una familia italiana de 4 integrantes; Greta, Lorenzo los hijos Aurora y Alessandro los padres. Los guardias les dijeron que eran afortunados de haber encontrado a Lorenzo ya que estos casos suelen alargarse e involucrar al FBI. Por eso nunca dejo que mi pequeña salga sola, aunque no le guste sus guardias velan por ella. — Y no se animaba a saltar así que sin avisarle lo tome de la mano y salte. - Escucharla reír me llena el alma. - Hubieras visto su cara cuando salió debajo del agua, fue todo un poema. Estamos almorzando, solo las dos porque mi esposo hace días esta con unos asuntos de la empresa. Quise acompañarlo pero me dijo que no me preocupe, que lleve a pasear a Anahera. — Ángel, ve a cambiarte porque esta tarde tendremos tarde de chicas. — ¿ SI ? — Si. Ponte bonita. Ella pega el salto de la silla y sale gritando de felicidad, 25 minutos después aparece en mi habitación mientras termino de arreglarme para mostrarme su vestido floreado que eligió, se ve muy linda. El chofer frena en el estacionamiento del shopping nos bajamos, las personas nos miran porque los guardias nos rodean. Pero ya estamos acostumbrados. —Mamita. Quiero comprarle un obsequio a Anna. - Vamos tomada de la mano camino al elevador. - — Cielo, pero le trajiste de Florida bastantes cositas. — Si ma. Pero ella me regalo esta pulsera ayer. - Me muestra una pulsera con un dije de corazón. - — Ok. Vamos a ir a una joyería. Subimos al piso donde están las joyerías, comenzamos a elegir ella ve unos pendientes en forma de corazon que le encantaron, pero después encontró una cadenita con nombres y se le ocurrió buscar el nombre de su amiga. Me distraigo porque veo pasar a un hombre junto a una mujer muy bien parecida, camino hasta el ventanal él me pareció conocido. Los veo entran a una joyería tomados de la mano y muy cariñosos. — Ma...Mami. — ¿ Que sucede. ? - Observo a mi pequeña que me mira con sus bellos ojos grises. - — Ma. Me decidí. Llevo los pendientes. — Bien. ¿ Disculpa ? - Le hablo a una de las vendedoras. - — ¿ Si señora ? — Queremos llevar los pendientes de corazon. - Miramos el mostrador donde se exhiben las joyas. - — Perfecto. ¿ Eligieron el color. ? — Si. Los rosas. - Dice mi pequeña con su dulce voz. - La joven nos envuelve el regalo y lo coloca en una linda bolsita. Salimos del local y bajamos por las escaleras al patio de comida, se nos antojo un delicioso helado. Escucho que mi hija me habla pero me distraigo nuevamente, la pareja que vi antes esta en un restaurante. El hombre esta de espalda y esa espalda la reconocería donde sea. Lo confirmo cuando se gira para besar a la mujer. Oh mi Dios, siento que mi corazon salta dentro de mi. — Adriano ¿ Puedes llevar a Anahera al parque ?. — Claro jefa. — ¿ Que sucede ma. ? — Nada cielo. - Me inclino para besar su frente. - Recordé que debo hacer una llamada y te vas aburrir esperándome. — Ok ma. Pero no demores. — No jefa. La veo alejarse de la mano de Adriano y otro de los guardias, el resto viene conmigo. Mis piernas temblando lo que me dificulta caminar bien. Llego a la puerta el Hostess me pregunta si tengo mesa, le respondo que mi esposo esta esperándome le doy el apellido y afirma dejándome pasar. Llego a su mesa están besándose muy apasionados siento que mi cuerpo entero tiembla por la escena. — Santino. - El hombre se pone pálido. Traga con dificultad. - — Malena. ¿ Que haces aquí ?. - Mira para todos lados. - — No te preocupes. La mande al parque. — ¿ Disculpa tu eres la mamá de Anahera ? - La mujer habla por primer vez, su voz es muy chillona. - — Así es. - La mujer se pone de pie, es un poco mas alta que yo. - — Si no dejas a mi hombre en paz me voy a encargar de que nunca mas veas a tu hijita. Escuchar el modo en que me habla me deja en shock, siento tanta confusión. ¿ quien es ella ?. Lo miro y el tiene la cabeza gacha se rasca la nuca con nerviosismo. — ¿ Santino ? - Sigue sin mirarme. - — Male... — Papito - Los dos miramos para atrás y vemos correr a nuestro encuentro a mi ángel. - — Malena sácala de aquí. Hablamos en casa. - Lo miro sin poder creer su reacción. Pero se que no es el lugar para hablar. No quiero exponer a mi hija a una discusión que la lastime. Puede hacer conmigo lo que quiera pero con mi hija no. Nuestra hija llega a nuestro encuentro y salta a los brazos de su héroe. - — Papito. Pensé que trabajabas. - Observa a la extraña. - — Eso hago hija. Estoy en una reunión. - No puedo creer que sea tan descarado de mentir. - — Ángel. Dejemos que papá termine de trabajar. Hablas con él en casa. — Ok ma. Te amo papito. Nos vemos en casa. — Te amo cielo. - Besa su cabeza. Se la arrebato de los brazos y me alejo, no soporto ver lo hipócrita que es. - Subimos en el auto, pido que nos alejamos del shopping lo mas rápido posible. Mi pequeña me habla tan emocionada pero no puedo dejar de pensar en como mi esposo se besa con una mujer mas joven que él. Llegamos a casa bajamos del auto, le pido a mi pequeña que vaya a su habitación a jugar, que la llamare cuando la cena este lista, es tan obediente que no la veo salir a pasado una hora solo la escucho reír y jugar. Entro al despacho, no quiero hacerlo, siempre confié en mi esposo pero lo de hoy me abrió los ojos. Ingreso a sus r***s s******s y el desgraciado cambio las claves. Trato dos veces y no me da acceso. Escucho que la puerta se abre y lo veo pasar, desabrocha su corbata y la deja sobre el escritorio. Me observa fijamente siento que mi corazon palpita fuerte. — ¿ Me estabas siguiendo ? - Me pongo de pie y camino hasta estar frente a él. - — ¿ Hace cuanto tienes una amante ? — No tengo ninguna amante. — ENTONCES PORQUE BESABAS A ESA MUJER Comienzo alterarme de forma que nunca lo hago, siempre fui tranquila por mas que algo se salga de control mi tranquilidad no es alterada, pero en esta ocasión me juega en contra. — No grites. - Respiro profundo y trago saliva. - — Entonces explícame porque te besabas con esa mujer. - Solo me observa se que tiene una pelea interna. Sus ojos me lo dicen. Los mismos ojos que tiene mi pequeño ángel. - ¡¡ EXPLICAME !!. - Sujeto su rostro para que me mire y no se escape. - ¡¡ EXPLICAME !!. - Lo empujo una, dos veces pero no responde. No soporto la presión en mi garganta, largo el llanto que tanto aguante desde que llegamos. - HABLA SANTINO. - Le doy una, dos cachetadas. - — BASTA. - Siento que mi rostro arde, un gusto a hierro invade mi paladar. - CALMNATE. CALMATE. - Me sujeta de los hombros comienza a zamarrearme me abofetea hasta dejarme sentada en el sofá. - NECESITO QUE TE CALMES. — ¡¡ PAPÁ !! Observamos la puerta, vemos a nuestra hija derramar lagrimas, su rostro lo dijo todo esta asustada. Vio como mi marido me trataba y eso la asusto. — Cielo. - Santino camina en su dirección pero ella sale corriendo. - ¿ Estas feliz ? lograste que mi hija me vea como un monstruo. - — No me culpes a mi. Eres tu el causante de todo esto. Salgo en busca de mi pequeña pero no la encuentro en su habitación. Pasa una hora ninguno la encuentra, llamamos a la policía. Mi casa es un caos y mi mente no deja de pensar en su rostro.
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