Nos despedimos de Adriano y Andrea, fueron muy lindos en cuidar de mi, me dieron de cenar y me hicieron olvidar todo lo que viví en el día. Pero es hora de volver a mi hogar, mis padres hablaron conmigo y me dijeron que lo sentían por haberse comportado de la manera en que los encontré, tenia mis dudas sobre papi pero ma me dijo que todo estará bien, que estaban estresados por el trabajo y los dos se fueron de manos en la discusión. Los brazos de papi me envuelven dándome de su calor, afirmo mi cabeza en su hombro y observo cuando mami me toma de la mano y caminan juntos hasta llegar a la mansión.
Ingresan a mi habitación me sientan en la cama me piden que vaya al baño a cambiarme, eso hago me coloco mi pijama rosa con ositos, cepillo mis dientes hago mis necesidades. Una vez lista salgo del baño ellos me sonríen abren la cama y me arropan. Los dos se sientan junto a mi besan mi frente.
— Se nos ocurrió una idea. - Dice papi. Cruzo mis manitos sobre mi pecho, los observo desde abajo. -
— ¿ Que ? - Pregunto curiosa. -
— Mañana llamaremos a Lorenzo ¿ Que te parece. ? - Dice mami acariciando mi cabello. -
— ¿ QUE ? SI SI SI. QUIERO HABLAR CON MI AMIGUITO ITALIANO YUPI
— Bueno cielo descansa que mañana a primera hora hablaras con él.
Besan mi frente y me dicen que me aman mucho. Encienden la lampara que emite colores los cuales comienzan a relajarme, pienso en que estará haciendo mi amiguito italiano. Pero la oscuridad comienza a llamarme hasta caer en un hermoso y profundo sueño.
Despierto por las ganas de orinar, corro al baño al terminar lavo mis manos pero ahora tengo sed, salgo con cuidado de mi habitación para ir a la cocina, bajo con cuidado la escalera porque es muy larga y yo muy pequeña. Al llegar no veo ningún vaso a la vista así que tomo una banca y me subo ya que los cristales están muy arriba, pero algo sale mal, uno de los estantes se afloja siento como se afloja y se sale de lugar, abro mis ojos cuando observo que todos los platos y cristales comienzan a caer todo empeora cuando mi cuerpo toca el piso para empeorar toda la cristalería finas comienza a caer sobre mi. Siento que me cuesta respirar y me ahogo con mi propia saliva, la luz se prende mamá y papá entran junto a las sirvientas a la cocina no escucho sus gritos pero si veo que se mueven rápido de aquí para allá. Mamita llora se acerca a mi dice algo pero no entiendo que, mis ojos se cierran.
El pitido de una maquina me despierta de a poco comienzo abrir mis ojitos pero no veo bien.
— Mami. - La llamo pero creo que mi voz no sale fuerte porque mi garganta duele mucho. -
— Aquí estoy tesoro.
— ¿ Porque no veo bien ? - Comienzo angustiarme mucho. -
— Es por la anestesia mi princesa. Cierra tus ojitos tesoro - La voz dulce de una mujer me calma. -
— ¿ Ya despertó la princesa ? - Una voz desconocida llama mi atención . -
— ¿ Quien habla. ?
— Mi nombre es Richard y soy medico pediatra y voy a cuidar de ti.
Comienzan a colocar paños húmedos sobre mis ojitos y de a poco comienzo a ver con claridad. Me quedo pasmada por sus brillantes ojos miel y su piel morena.
— ¿ Eres un príncipe ? - Escucho que todos ríen en la habitación. Observo el lugar y veo a papá tomado de la mano de mami y riendo. - ¿ Ella es tu princesa ? Es muy bonita - La señorita ríe aprieta un botón mi cama comienza a elevarse hasta quedar sentada. -
— No cielo soy tu enfermera el Dr Richard ya tiene una reina que espera en su castillo.
— Oh. ¿Qué hago aquí ? - Mi gargantita duele mucho por lo que cierro mis ojos con fuerza. -
—Toma, bebe esto princesa. - La enfermera me da un poco de agua. -
— ¿ Recuerdas que paso Anahera ? - Pregunta el bonito doctor. Y los recuerdos de los cristales cayendo vuelve. -
— Si. Lo siento mami - Mis ojos se llenan de lagrimas, mami amaba esos cristales. -
— No llores mi cielo. La bajilla no importa, lo que me importa es que estés bien. - Seca mi lagrimas y besa mi frente. -
Papi me explico que los cristales caían sobre mi lastimándome. Un de los vidrios corto una vena muy importante que se une a mi corazoncito. Hubiera perdido la vida si no me traían urgente al hospital, mami me dijo que estuve sedada por dos días.
Ya a pasado una semana internada, me explicaron que deben monitorear que todo salga bien con mi cirugía. Mis compañeros de grado se enteraron de mi accidente y han venido a verme. Mis profesoras y directoras también se dieron una vuelta para verificar que este bien para seguir haciendo mis travesuras. ¿ Se habrán enterado de la pintura que volqué en la sala de arte ?. Anna lloro porque tenia miedo de perderme. Le dije que nunca la iba a dejar que si un día pasa mi espíritu la seguirá a todas partes.
Hoy es el día mas feliz de mi vida, egreso a casa, pero tengo que estar viniendo a control. El doctor y la enfermera bonita se encariñaron conmigo me acompañaron hasta la salida del hospital donde me espera Adriano quien me abraza y llora al verme bien.
— ¿ Mis piernas fueron afectadas en el accidente doctor ?
— No Anahera.
— Entonces porque me llevan en silla de ruedas.
— Porque es política del hospital señorita.
— Bueno. Respeto la política pero si no camino me achicare mas de lo que soy.
Todos ríen por mi ocurrencia pero para mi es real. Si sigo sentada no creceré y la rayita de mi parte de atrás se borrara.
En el camino hablamos de todo lo que a pasado en la casona en mi ausencia.
Llegamos a casa todo se ve igual, la fuente que siempre ame, el jardín donde hay diversas rosas y plantas que mi mamá me enseña a cuidar. La gran casa que a muchos deja mudos sigue en su lugar, Adriano abre mi puerta me ayuda abajar. Los sirvientes que van y vienen realizando el cuidado del jardín me saludan y se alegran de verme bien.
Mami me toma de la mano derecha y papi de la izquierda, comenzamos a caminar para subir la escalera que nos lleva a la puerta principal. Adriano nos abre la puerta y primero ingresa papi, luego mami y por ultimo yo ellos tapan mi visión los miro extrañada porque no se mueve, me miran desde arriba mi cuellito me duele tanto mirar para arriba.
— ¿ Preparada ?
— ¿ Para ?
— ¡¡ SORPRESA !!
— AAAHHH. - Grito debido al estruendo de voces que gritaron sorpresa. Mis padres se abren para dejarme ver.-
Todos están aquí, mis compañeros mis profesores y directores. Los padres de Anna, mi gran amiga Anna, mis compañeros de colegio Camino al centro del sala con una sonrisa en el rostro al verlos a todos, me abraza y me dan su bendiciones por estar bien. Observo que mami y papi cuchichean algo y sonríen.
— Hija ¿ preparada para la sorpresa mayor ?
— ¿ Que sorpresa papi ? - Veo como todos se hacen a un lado para darle el paso a alguien pero no veo a quien dejan pasar. -
—Ciao mio bellissimo angelo.
— AH - Tapo mi boca y comienzo a saltar de alegría. El se acerca a mi y me abraza. -
—Grida, angelo mio, perché puoi farti male. - Mis brazos son cortos para poder radiarlo. -
— ¿ Estas aquí ? viniste.
— Claro que vinimos hermosa. Nos enteramos de tu accidente por un llamado de tus padres. Decidimos que te haría ver bien a tu amigo italiano.
Los padres de mi amigo italiano me abrazan, la pequeña Greta también me saluda y llora de preocupación. Tengo que decirle que estoy bien con un poco de dolor pero bien.
Les presento a todos a mi amigo, tomamos el te, jugamos y reímos, en eso veo a mi padre que me observa, corro a sus brazos y beso su mejilla varias veces.
— Gracias por mi sorpresa papito me gusta.
— Lo que te haga feliz lo hare.
— No hagas llorar a mamita. - Le pido tomándole las mejillas. -
— Lo prometo mi princesa. Ahora ve y disfruta del día y de la sorpresa que te trajimos. - Vuelvo a mi lugar. -
— Que lindo tu amiguito italiano Anahera. - Me susurra Anna al oído y mis mejillitas se encienden. ¡¡ Oh no me delataran. !! -