Gracias por ser una buena amiga.

1500 Words
Ver a mi pequeña sonreír acelera mi corazón, hace dos días llegaron Lorenzo y su familia desde Italia solo para celebrar junto a nosotros que Anahera revivió de nuevo luego del accidente. La noche en que la encontramos junto a Santino en la cocina perdiendo sangre y sus ojos perdiendo la bondad, la vida y alergia que transmitían aun la revivo por las noches. Mi marido termina consolándome hasta poder volver a quedar dormida. Algunas noches en las que no tengo pesadillas pero no puedo dormir voy a su habitación y la observo dormir, acerco mi oído a su rostro y siento que respira, solo así me puedo quedar dormida. Hoy nos preparamos para pasar un día recorriendo la ciudad para luego terminar la tarde el club al cual estamos asociados. — ¿ Todos están listos ? - Pregunto bajando la escalera mientras ajusto el reloj en mi muñeca. - — Si mami, todos listos. - Observo que están todos esperándome en la sala. - — Bien andando. — Esta preciosa amor. - Santino se acerca y me abraza por la cintura, deja un casto beso en mis labios, dudo en devolverlo pero no puedo demostrarle a nuestros amigos lo que sucede entre nosotros. En especial a mi hija quien no tiene la culpa de las macanas que se mandan los adultos. - —Gracias amor. Salimos de la mansión seguidos por los Petrucci, Anahera y Lorenzo van con Adriano el resto subimos a las camionetas que restan. La primer parada es Times Square, si bien los Petrucci viven en una ciudad llena de historia la modernidad que hay aquí los llena de sorpresa. Nuestra segunda parada es en un desfile de Saint Laurent por Dios que preciosa colección la que vimos hoy. Después del desfile nos fuimos al Jardín Botánico, para terminar en los museos mas famosos de la ciudad. El hambre nos lleva a terminar sentados en el restaurante del club. Disfrutamos de una pasta deliciosa, los niños juegan en la sala para niños dónde hay shows supervisados por Adriano, los hombres se fueron a jugar a las cartas con otros socios del club, con Aurora tomamos un te en el jardín que da al lago. Estamos en silencio hasta que su pregunta me hace voltear a verla. — ¿ Dime que te sucede ? - Me dice en su particular acento italiano. - — No sucede nada ¿ Porque lo preguntas. ? — Porque en ocasiones te veía incomoda cuando tu marido te abrazaba. — No pasa nada, solo una pequeña discusión que tuvimos hace poco. — Quel ch’è fatto, è fatto. — ¿ Que significa ?. - Tomo un poco de te calentito Mientras espero su explicación. - — Pero miren a quien encontramos chicas. - La voz de Cielo Rivero se escucha detrás nuestro hasta que queda frente a nosotras. - — Cielo. Que gusto verte. - Me pongo de pie para saludarla de beso. Sueno simpática pero en realidad es todo lo contrario a simpatía. Con Cielo Rivera aprendes por las malas a no meterte con ella, no es que me pasara pero alguien cecano a nosotros le paso. La mujer de tez de porcelana, cabello perfectamente peinado, labios gruesos, pestañas y cejas perfectas. Con cuerpo de infarto que le daría envidia a cualquier mujer y un maquillaje de profesional mira de arriba a bajo a mi acompañante. - Lo siento, ella es Aurora una amiga. — Buon giorno Signore. — ¿ Disculpa ? - Cielo dice con ceño fruncido como si fuera una falta de respeto hablar otro idioma. O como si Aurora la haya insultado. - — Dijo, buenos días señoras. Habla poco español. — Oh buenos días. - Responde la morocha, para luego apartar la vista de mi amiga italiana. - ¿ Vas a ir a la fiesta el fin de semana ? — Claro Cielo. Nos veremos en la fiesta. — Eso es bueno querida. Las dejamos que sigan con su momento. - Sonrie falsamente y mueve sus manos con desinterés. - Que tengan buen día queridas Y sin mas se va siendo seguida por sus secuaces que le imitan hasta el mínimo detalle. Pobres mujeres, vaya uno a saber que le hizo esta chiflada para que la sigan como momias y en silencio, obedeciendo a cada cosa que ella mande. — Che strane donne. — Muy raras Aurora. — ¿ Se están divirtiendo ? - La voz de mi marido me pone nerviosa. - — Chiaro - Aurora le sonrie y se acerca a su esposo quien besa su mejilla. - — ¿ Lista para regresar a casa ? — Desde que llegamos. - Digo tomando mi bolso y marcándole a Adriano para que nos encuentre con los chicos en la entrada. - Caminamos hasta la entrada, mientras esperamos a los niños Santino me abraza, por un momento me olvido de todo y dejo que me proteja de todo mal. Observo como Alessandro acaricia el rostro de su hermosa esposa, lo hace con tanto amor que me lleva a recordar cuando conocí a mi marido. Éramos muy jóvenes. Si bien al principio me reúse a este matrimonio arreglado con el tiempo y una historia totalmente interesante de por medio logramos enamorarnos. Desde el momento en que le confesé que me enamore de él todos cambio entre nosotros mas cuando él también me confirmo que se había enamorado de mi al instante en que me vio. Todos los días hacíamos el amor sin descanso, sus toques me hacían las mujer mas experimentada en el área s****l, aunque solo estuve con un hombre en toda mi vida y resulto ser él. El día que nos enteramos que estábamos embarazados fue lo mas maravilloso. — ¿ Santino ? - Esa voz la reconozco, observo que el rostro de mi esposo se transforma lo primero que hace es mirarme pedirme que me tranquilice. - — Samanta ¿ Que haces aquí ? - Santino no me suelta en ningún instante. Es mas me sujeta como si no quisiera que me aleje. Los ojos miel de la mujer se posa en mi, pude ver como la vena de su frente se hincha por la furia que esta reteniendo. Mas que nada porque aquí no se permiten los escándalos. - — Soy socia Oro del lugar. - Dice con superioridad. Y como no hacerlo si ser socio oro trae sus privilegios. - Necesitamos hablar de asuntos importantes. — Lo haremos, hablare con mis abogados y te iré a ver. - Me alejo de mi esposo. ¿ Porque hablará con nuestros abogados ? ¿ Estará pensando en separarse se mi ? No soporto la sensación que siento en mi estomago así que salgo del lugar sin mirar atrás. Escucho que mis amigos me llaman pero no puedo detenerme, voy por el pasillo que lleva a la salida, mi garganta arde de tanto evitar llorar. Una mano me detiene cuando giro observo el rostro compasivo de la italiana. - — Con ella me engaño. - Solo eso basto para que ella entendiera todo. Me abraza y es ahí cuando me dejo desahogar lloro en el hombro de ella. Aurora me consuela hasta que me tranquilizo. - — Quando sarai pronto a parlare, ti ascolterò. - Seca las lagrimas que quedaban en mi mejilla. - — Gracias por ser una buena amiga Aurora. — Gracias a ti por permitirme serlo. — Mamita. - Observamos que Anahera viene hecha una furia Lorenzo corre de tras de ella la abraza pero mi hija sigue caminando hasta llegar a nuestro lado. - — ¿ Que sucede ángel ? — La mujer del shopping estaba gritándole a papito. Él me grito, me pidió que te buscara. No me gusta ella. - Sus ojos comienzan a volverse rojos se que esta apunto de llorar. - Por ella papá te golpeo. - Dice con todo el dolor del alma y sus lagrimas caen. La tomo entre mis brazos para consolarla. - — ¿ È vero ? - Pregunta la italiana abrazado a su hijo que se ve conmocionado por como llora mi pequeña. - — Te cuento cuando estemos en casa. Observo que Santino camina con el rostro descompuesto de rabia. Detrás viene Alessandro hablando con uno de los guardias quien afirma y se aleja llamando a otro de los guardias. — ¿ Estas bien. ? - Llega a mi lado acaricia mi mejilla cierro por un instante los ojos, recuerdo porque me enamore de él, abro los ojos porque su toque me tranquilizo. Acaricia la espalda de nuestra hija y besa su cabeza. - — Lo estoy. Al llegar a la mansión ya es de noche cada uno se va a sus habitaciones, dejamos a nuestra pequeña quien duerme plácidamente. Ingresamos a la nuestra lo observo, admiro su espalda ancha se pierde dentro del closet. Cuando regresa frena en seco y me observa. — No hagas que me arrepienta de volverte amar. — Jamás. - Hacemos el amor con desenfreno y mucho deseo. -
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