Observo detenida el vaivén de mis pies que cuelgan al estar sentada en la silla. Dos meses han pasado desde el día de mi cirugía, en ocasiones al entrar a la cocina por un poco de chocolate o un trozo de pastel me paralizo al ver las manchas de mi s****e que no se pudieron quitar de uno de los muebles. No se si mis padres se han dado cuenta pero por las noches despierto asustada llorando y los primero que sujeto es mi cuellito en el cual a quedado una cicatriz muy fea y me produce vergüenza y tristeza. Pero trato de no demostrarle a nadie lo que me sucede. El resto de las heridas que tenia en mi rostro y cuerpo han sanado a la perfección y no quedaron signos en mi rostro. Hoy toca turno con mi doctor, el príncipe como lo denomine el día que desperté y vi su sonrisa.
— ¿ Pasa algo cielo ? - Mami me saca de mis pensamientos. -
— No mamita. No sucede nada.
— Entonces porque tan callada. Tu no eres tan callada. - Se acomoda de costado para mirarme y acaricia mi rostro. Observo que papi camina de aquí para allá -
— ¿ Te puedo contar algo ? - Digo muy bajito rogando que no me escuche pero lo hace. -
— Claro que puedes cielo. - Me toma en sus brazos y me acomoda en su regazo. Besa mi cabecita para luego acariciar mi espalda. Afirmo mi cabeza en su pecho y pienso como decirle lo que me pasa -
—Hay no...
— Anahera Brown. - Una enfermera llama desde la entrada que da a los consultorios. -
—Vamos cielo. Después terminamos esta charla.
Mami me deja en el piso para tomar su bolso, toma mi mano y comenzamos a caminar hacia donde esta la enfermera. Papi nos alcanza y toma mi otra mano, siento que mi corazòn comienza acelerarse y mis ojos a picar.
Ingresamos al consultorio, le estiro los brazos a mi papá él me levanta, oculto mi cabeza en su cuello.
— La doctora llegara dentro de un momento.
— Gracias. - Dicen mis padres a la misma vez. Papi besa mi cabecita, acaricia mi espalda mami nos observa con mucho cariño. La puerta se abre y por ella ingresa el príncipe y una princesa muy bonita. -
— Buenos días Señor y Señora Brown, Anahera ¿ Como te sientes. ?
— Bien príncipe. - La señorita que entro detrás de él sonrie al escucharme. -
— ¿ Como están ? mi nombre es Verónica soy esposa del doctor Richard y me dedico a la cirugía infantil.
— Hola. Es muy bonita doctora. Con razón el príncipe se enamoro de usted. - Todos en el consultorio ríen. Hasta se ríe lindo la princesa. Me impresiono su cabello rubio hasta la cintura con ondas en sus puntas y sus brillantes ojos café transmiten tanta paz. Y ni hablar de como se viste, luce un lindo vestido color verde pastel con volados en sus hombros y un cinto fino que acorta su altura porque es muuuyyyy alta. Y los zapatos con taco fino la hacen aun mas alta. - Mi esposo tiene razón, eres tan dulce Anahera. Pero ahora es hora de atenderte. Quiero revisarte esa cicatriz porque se ve muy fea y un rostro angelical como el tuyo no puede tener una marca así. ¿ Verdad ?.
Me agrada esta doctora, seguro que ella podrá ayudarme a que esta cicatriz no se vea tan fea. Se que a mi amigo italiano le dio asco verme así pero no me dijo nada por respeto.
— ¿ Harás magia ?
— Algo así pequeña. Cuando llegaste a la clínica tuvimos que hacerte una cirugía de emergencia, no quedo nada lindo pero como ya estas mejor me dedicare arreglarla.
— Pero primero tenemos que revisar tu estado. Ven siéntate en la camilla así puedo proceder con la revisión.
El príncipe me ayuda a subir a la cama y comienza a revisar mi corazón, mi respiración, coloca un aparato en mi bracito y lo presiona me duele pero me las aguanto. De pronto prepara mi brazo y saca un aparato con una aguja que me da mucho terror.
— Tranquila princesa se que se ve aterradora esta aguja pero lo hare con cuidado. Mamá papá sujeten su otra mano así no siente miedo.
Mis papis hace lo que el príncipe dice y se colocan a mi lado. El doctor limpia con alcohol la zona, me coloca una manguera que me presiona las venas eso si que duele, no quiero ver pero es inevitable, mis ojos se debían a la tarea que hace el doctor. Arrugo mi nariz cuando él comienza a incrustarla en mi piel. Papi besa mi cabeza y mami acaricia el dorso de mi mano en consuelo a este momento tan duro que estoy pasando.
— Eres muy valiente Arisha. - El doc. coloca un pequeño algodón para evitar que siga sangrando, quita la aguja y coloca una cinta color celeste con corazones. - Toma te mereces una cajita de caramelos por aguantar tanto. - Me entrega una pequeña caja llena de caramelos. Se ven deliciosos mis pobres muelas tendrán que ir a ver a la odontóloga - Llevare esto ahora para que las especialistas de laboratorio hagan su trabajo, los dejare con mi esposa. - Ellos se besan y eso me sorprende estiro mi trompita formando una gran oh de sorpresa por lo cual tapo mis ojos para no ver, solo escucho risas. -
— Ya puedes abrir los ojos Anahera. - Escucho la voz de papi. -
— Gracias príncipe. ¿ Te veré de nuevo. ?
— Seguro que si Ana. Cuídate, nada de juegos bruscos ¿ si ?, Cuídense todos.
— Bien Señorita ahora es mi turno. - Ella camina muy elegante hasta llegar al lado de la camilla. - Voy a quitar esto, no tengas miedo solo voy a observar como va .
La princesa Verónica comienza hablar con mis padres, yo estoy en un rincon comiendo de los dulces que el doc. me regalo y juego con unas muñecas que tiene la princesa en el consultorio.
Observo a mis padres que se ven preocupados, sonrió cuando desvían su mirada a mi pero vuelven a centrarse en la charla con la doctora.
— Hola de irnos princesa.
— ¿ Cuando me harán la nueva cirugía. ?
— El próximo mes princesa.
— Es un buen tiempo.
— ¿ Para que ? - Pregunta papi. -
— Para juntar el coraje que perdí.
— Tranquila pequeña, todo saldrá bien. Veras que no pasaras mucho tiempo dormida.
— Gracias por todo doctora.
— No hay de que. Estaremos en contacto. - La princesa se inclina a mi altura. - Y tu pequeño ángel no tienes porque tener miedo. Te prometo que cuidare de ti. - Las palabras de la doctora me llegan al corazon pero no tengo palabras por la emoción que me producen asique hago lo que primero viene a mi mente. La abrazo. -
Salimos de la clínica, veo a mi amigo y corro a su encuentro él se inclina a mi altura y me recibe el abrazo.
— Estaba tan asustada Adriano, pero tengo una doctora muy talentosa.
— Eso es verdad Señorita Anahera, esta en las mejores manos.
— ¿ Como esta Andrea ?
— Muy bien. Gracias por preguntar.
Un mes después de mi visita al príncipe y la princesa de la cirugía el día tan esperado llego.
El sonido de la maquina que controla el latido de mi corazón se escucha en toda la sala, el olor ahogante a liquido desinfectante se siente por todas partes. La princesa esta lista para arreglarme esta horrible cicatriz, me pide que comience a contar desde el número 10 hacia atrás, cuando llego a 7 el sueño comienza a vencerme.
Despierto y observo a la enfermera que me atendió la primer vez mirar el monitos. Al ver que desperté llama a la doctora quien ingresa y sonrie al verme.
— Hola princesa despertaste.
Mis padres entran y al verme despierta me saludan con cuidado. La princesa comienza a explicarle a mis padres como le fue en la cirugía. Ellos están felices, el momento de ver su obra maestra llego y es increíble. Pareciera que nunca tuve una fea cicatriz. la abrazo en agradecimiento, al finalizar se despide para dejarme descansar.
— Eres una niña muy valiente ángel mío. - Dice mami. -
— Y por ello te tenemos una sorpresa.
— ¿ Que ? Díganme díganme.
— Te llevaremos a conocer Italia.
— NO PUEDE SER. ¿ De verdad ? ¿ Podre ver a Lorenzo. ?
— Claro que si cielo. De hecho nos quedaremos en su casa para que puedan estar juntos hasta que regresemos.
Que emoción tengo, no puedo esperar a llamarlo para decirle que iré a conocer la fuente de la que me hablaba tanto mi querido amigo italiano.