Necesito ser muy fuerte.

2295 Words
Un bebé, Lucía... Es un bebé. La frase ronda en mi cabeza, una y otra vez, no puedo creer que yo esté embarazada. Pero al haberlo confirmado, una decisión debo concertar. No quiero abortarlo, lo he pensado y yo no podría vivir con la culpa de haberle dado fin al crecimiento del fruto de mis propias entrañas... Soy una mujer orgullosa y con un temple aguerrido, podría ser capaz de destruir cualquier cosa que me estorbe en el camino, pero mi hijo, es como una extensión de mí... ¿Cómo pasarlo por alto? Me quedo abrazada a mis rodillas, sentada en el borde de mi cama de cuarto... Beatriz está dormida, por fin ha podido dormir una noche, al ser consciente de lo que está ocurriéndole a mi cuerpo, por primera vez los vómitos no me han molestado, la criatura se siente a salvo, ella o él debe de estar confiando en que tiene una mamá que va a cuidar de él o ella, así sea lo único que haga. ¿Cómo se supone que le veré la cara a mis padres después de esto? ¿Seré capaz de contarle esto a Jerry? No estoy enamorada de Jerry, ni él está enamorado de mí... Yo no soy ese tipo de mujeres sentimentalistas que se dejan llevar por lo que su corazón siente, que creen en las hadas y en el poder del corazón, pero sé que mi querido Jerry, es justo el tipo de hombre que cree en que hay que entregar el alma, corazón y espíritu cuando vas a convertirte en la pareja de alguien... Y ya una vez, padecí lo que significa intentar comprenderlo, él ha sido el único hombre por el que yo he sentido amor, y también por el que entendí que esa falacia no era para mí. Su vida como tal, está atravesando muchas mierdas de por sí. De su vida tranquila en nuestro pequeño pueblo, ya no queda mucho, sus padres han empezado a pelear consecutivamente o eso es lo que me ha contado la cotilla de mi madre, y Grace, ha decidido mudarse de Andalucía para regresar a su país natal, Francia, y establecerse en París, donde nació Jerry... Ahora bien, estoy yo en el medio, él está estudiando contaduría, y está a más de la mitad de sus cursos en aviación... ¿Él estará preparado para tener un bebé, ahora? De cierta manera, me gustaría callarme y afrontar toda esta locura yo sola... No quiero ser un obstáculo en la vida de alguien a quien amo y que me ha apoyado tanto, además, fui yo quien lo seducía. Me quedo dormida, cuando ya falta muy poco para que amanezca y me duelen las piernas por haber estado andando por todos los alrededores de mi piso en Roma, es lo que suelo hacer cuando me encuentro desesperada al borde de la locura. —¡Esto es un logro, señor Dios!—Me despierta la exclamación de la voz gritona de Beatriz, únicamente escuchar el pitido que acompaña a sus palabras me dio una especie de dolor en la cabeza. —Buenos días, Beatriz. —, ¿qué es lo que supone un logro?—Le interrogo somnolienta. Tendré que soltarle ahora mismo lo de mi embarazo, mis padres pagan este piso junto a los suyos, ella es española también, no sé si este de acuerdo en que yo siga viviendo aquí estando en cinta... Por lo que lo mejor será, decirle de una vez, no quiero cargar con la duda... —No vomitaste en toda la noche y pude dormirla completa... —, ¿cómo te sientes?—, ¿no estás renovada?—Me pregunta Beatriz y se sienta en el borde de la cama y me observa con gesto interesado. —Me siento bastante bien, realmente Bea, ayer estuve en el médico y me recetó una medicina para que pueda tolerar los vómitos, ya que son una situación completamente habitual en mi estado. —Declaro con ligereza y me siento recostada en el espaldar de la cama. —¿Cómo así, Lucía?—, ¿a qué te refieres?—, ¿estás experimentando alguna condición?—, te he dicho un sinfín de veces que esas sopas pre listas no son saludables, y tú te empeñas en no seguirme la corriente... —, va a liarse con tu madre cuando sepa que te has enfermado del estómago por tus desarreglos, y deberías saber lo importante que es para una mamá andaluza que sus jamones estén bien conservados. —Se altera Beatriz y se pone de pie y empieza a caminar por todo el borde de mi lecho con una expresión preocupada y a la vez fatigada, a veces se comporta como una señora de cincuenta años. Decido hacerle frente a esto del modo más breve y crudo posible, antes de irme a la universidad, tengo que aprovechar el tiempo en que mi embarazo no sea notorio al máximo. —Estoy embarazada, Beatriz. —, soy una tonta que está esperando un niño. —Espeto con la voz alta y fuerte, no pienso dejarme mirar derrotada ante los demás. —Dios mío... —, mujer... —, me has dejado helada... —, ¿cómo ha podido ocurrir eso?—, Lucía... —, no me digas que te has preñado de ese profesor de álgebra tuyo... —, seguramente es un hombre casado... —, se te ha enredado la vida, no quiero imaginar cómo va a ponerse la tía Carmen cuando sepa que has metido la pata hasta al fondo. —Dice Beatriz y sus palabras suenan rápidas y atropelladas, como si no fuera consciente de que se escuchan como un montón de garabatos que no tienen principio ni final. Los nervios hacen de las suyas cuando escucho el nombre de mi madre participar en nuestra conversación... —Mi hijo no es de Braulio, lo mío con él fue una aventura, pero nos protegimos en todas las ocasiones, y él me confesó haberse operado, se hizo una vasectomía porque ya tiene dos hijos con su esposa. —, este bebé es de Jerry Moreau, mi mejor amigo, Beatriz. —, no sé qué hacer. —Digo con el tono entrecortado, me cuesta asumir en voz alta que he sido la tonta del siglo que se ha acostado con su único amigo hombre que no ha sido un patán con ella, y para colmo, he terminado con un crío en la panza... ¿Acaso eso suena sensato? En este punto de mi vida, creo que nada que gire a mi alrededor podría considerarse como tal. —Esto tiene que ser un error, Lucía... —Suelta Beatriz y se lleva las manos a la boca y emite un gesto que se ve excesivamente sorprendido. Todos tienen una alta estima de Jerry, y todo lo que se comenta y habla entre su círculo de amistades, es como un chico tan guapo, puede tener una moral tan intachable, ser tan jodidamente inteligente y atractivo a la vez... Caballeroso, respetuoso, trabajador, galán, familiar, y todo el montón de adjetivos que no me alcanzaría el día para hacerle homenaje... Lo que nadie ha dicho, es si sería un buen padre... —No es un error, sé que nadie esperaría que entre Jerry y yo exista una relación de carácter s****l por la forma en que nos tratamos... —, y por como soy yo, y como es él, polos completamente opuestos... —, sin embargo, hace tres meses, cuando obtuvo su primer certificado como piloto aéreo y empezó sus estudios superiores, sus padres decidieron que era momento de que él empezara a forjarse en una carrera universitaria digna de su apellido y de su estirpe. —, por eso vino a Roma, para estudiar contaduría, y el mismo día en que se vino a inscribir, hace exactamente dos meses, fuimos a un antro con varias de mis amigas, yo lo forcé a que así fuera, y los tragos de más, me hicieron verlo tan irresistible como me lo parecía cuando teníamos quince años, y lo besé... Una cosa llevó a la otra y terminamos liados en la cama, fue icónico, fue trascendental, nadie me hizo sentirme mejor que él... —, y el chiste se cuenta solo, me dejó un regalito adentro y ahora no sé qué hacer. —Espeto con ironía y una risa nerviosa se escapa de mí. Beatriz se queda atónita nuevamente al escucharlo, se toma con insistencia un mechón enrollado y rebelde que se asoma en sus ojos y lo guarda detrás de la oreja como mejor forma de disimular la ansiedad que se ha apoderado de ella al escuchar mi historia. La entiendo, yo también estaría igual si estuviera en su sitio, ser espectador del circo que yo he estado armando desde que me enteré de la noticia, no parece una tarea demasiado sencilla. —No puedo creer que te hayas follado a Moreau... —, sin duda alguna es guapo de atar, tiene un cuerpo fornido y su voz... ¡Oh Dios mío! —, lo que no entiendo, es que nunca me dijiste que él te gustaba, hasta te burlabas cuando yo decía que era tan sexy como un veinte en matemáticas... —, no puedo considerar, que ahora me estés contando que están esperando un bebé juntos y que se han acostado después de haber estado en un bar... —, mal día para yo no salir, seguramente estaba ataviado con algún traje que le hacía un buen culo, o fue semi desnudo, juzgo que de cualquier forma ese bombón habría resaltado a donde sea que hayan ido... —, no te puedo perdonar que no me hayas insistido en ir, me perdí esa delicia. —Se queja Beatriz y me da un golpecito amistoso en la rodilla derecha. Y tiene razón, nunca Jerry se había visto tan guapo y apetecible. No puedo negar, que yo siempre he sentido un cariño especial para él y por él. En Andalucía, siempre fui la chica a la que le dedicaban piropos obscenos, la que las chicas no solían invitar a sus pijamadas porque no pertenecía a la clase social lo suficientemente elevada para el colegio donde estudiaba. Y ahí estaba Jerry, dejando de asistir a los lugares más cotizados por sus amistades para quedarse en mi casa viendo películas viejas que adoraba ver mi padre, él era feliz incluso ayudando a mi mamá con sus ataques de hacer doscientas galletas de pasas en una noche... Nunca me juzgó por tener un corazón muy grande y enamorarme de chicos tontos y diferentes todo el tiempo, al contrario, él siempre ponía su hombro para que yo llorara cuando me habían hecho añicos el corazón... Mi chico de ojos grises, con un padre adinerado, ¿cómo va a tomar esta noticia? Él nunca me ha dicho que quiera ser papá... Sus sueños son gigantes, al igual que los míos... Nos hemos visualizado, él en una aerolínea importante, ataviado con un uniforme que estoy convencida de que le quedará de infarto. Y yo, ejerciendo la arquitectura mientras termino de titularme como administrador de empresas. Mis padres han dejado todos sus ahorros en que yo tenga la mejor educación, ha sido su sueño desde que yo he nacido, ya que a mi mamá después de haberse embarazado de mí, no le alcanzó la vida para dedicarse a nada más que a la costura. Y mi papá, tiene algunos botes y se dedica a la pesca, el amor y el sacrificio nunca faltó en mi hogar... Pero, un bebé, nunca estuvo en las posibilidades de las que me advirtió mi mamá. Y menos, que fuera de Jerry. Siento que amo demasiado a Jerry, como amigo quizás, pero es un amor desmedido, que no soy capaz de obstaculizar su vida y hacerlo sentir infeliz... Pero a la vez, yo no he concebido a la criatura yo sola... ¿Tendré que decírselo primero a mis papás? Me siento un caos tan solo de pensar en cómo pueden reaccionar. —¡Lucia, párate de esa cama y vamos a la clase!—, tener un hijo no es la gran cosa, ya tienes la suficiente edad para hacerte responsable de tus acciones, no eres una adolescente... —, y Jerry tampoco... —, si se acostaron, fue porque algo sentían, habla con él, y lleguen a un acuerdo. —Irrumpe Beatriz y me pellizca la costilla para obligarme a levantarme. —No sé qué hacer, Bea. —, tengo muchísimo miedo por la reacción que puedan tomar mis papás, y no puedo negarlo, también estoy temerosa de la actitud de Jerry... —, lo quiero muchísimo, no quiero obligarlo a casarse conmigo, y seguramente es lo que van a exigir mis papás si se enteran. —Digo con el rostro cabizbajo. —No estás sola, soy tu tonta amiga que deja la cafetera atestada de moho... —, ¿crees que voy a dejar que vayas a ver al hombre que te embarazó tu sola como si nada?—, ¡Pues no!—Exclama Beatriz y me da una nalgada cuando nota que me he puesto de pie. Me duelen los tobillos y mi estómago se siente un poco débil apenas el suelo frío acaricia la planta de mi pie, sin embargo... La pesadez de no saber qué es lo que debo hacer con mi vida, qué es lo que se supone que tiene que ser lo correcto, me consume la poca energía que me queda y los huesos. ¿Debo buscar a Jerry y decir una frase trillada para anunciar que seremos papás? ¿Debo viajar a Andalucía y hacerle homenaje a los sacrificios de mis papás contándole que serán abuelos?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD