—Oye, deja de quedarte muda y con cara de vaca pérdida, Lucía. —, Jerry te está hablando. —Aparece repentinamente Beatriz y me pellizca una costilla.
Jodida imprudencia, a veces resulta una quimera tener que soportar a mi mejor amiga. En este instante, mi mente está exaltada, en busca de una emoción honesta y poco iracunda conmigo misma, donde pueda explicarle al sexy e idiota hombre que se encuentra frente a mí, que estoy esperando un bebé, y es su hijo.
—Hola, Jerry. —, ¿puedo sentarme, no?—Le pregunto con naturalidad.
—Por supuesto que sí, Luci. —, ¿por qué estás tan pálida?—, me parece que no estás durmiendo bien. —, ¿está pasando algo con esta amiga tuya tan loca e intrépida?—Irrumpe Jerry y le dedica una sonrisa a Beatriz, ella sonríe como una tonta al verlo.
Dios... Mi semblante me está delatando antes de que esté lista para contarle lo que se supone que yo he venido a decirle.
—Todo está bien conmigo, aunque no he estado durmiendo demasiado bien, los ronquidos de Beatriz no me dejan pegar el ojo en toda la noche. —, no sabes cuántas veces me tengo que despertar para avisarle que está sonando como un cerdito. —, me da un poco de pena tener que hacerlo, pero mi sueño se está viendo afectada por su pequeño problema. —, ¿podrías creerlo?—Digo en tono de sorna y le sonrió con guasa a Beatriz, se supone que la conversación de Jerry y yo ocurriría a solas...
Jerry sonríe intentando ocultar su incomodidad. Sé que Bea no figura en su lista de personas favoritas, nunca ha sido uno de esos hombres que se sienten halagados por el hecho de que una mujer se muestre interesada en él, y Beatriz, siempre se ríe de manera coqueta cuando él está merodeando... Y no puedo culparla, es un hombre jodidamente guapo a tal punto que intimida.
—Quizás Beatriz deba visitar el médico, mi tía abuela tenía un problema de adenoides y por eso roncaba con tanto furor. —Declara Jerry y mira hacia un lado para evitar hacer contacto conmigo y no soltar una risotada.
—No solo soy yo la que tendré que visitar el doctor con regularidad, señor Moreau. —Suelta Beatriz y muestra desagrado por Jerry, ella no soporta que un chico se mofe de ella, y he entendido que está haciendo una antesala porque cree que yo voy a decir lo que tengo que decir ante Jerry ahora mismo... Y frente a ella. Esto debería estar siendo completamente íntimo.
—¿Qué pasa?—, ¿juzgas que estoy enfermo?—Le interroga Jerry y me observa confundido.
—Luci podría saberlo. —, ella siempre tiene algo que decir. —Agrega Beatriz y empieza a dar golpecitos en la esquina de la mesa, para parecer distraída.
Justo cuando no tengo algo que decir... Me salva la campana, mi teléfono suena y hace ese ruido que he intentado quitarle aproximadamente cinco veces y de alguna manera vuelve a formar parte de su sonido de llamada, uno que me hace parecer una loca ruidosa que no sabe cómo pasar desapercibida.
—¿Me dan un permiso?—, se trata de mi madre. —Me disculpo y me pongo de pie de un salto, nunca me había alegrado tanto recibir una llamada de mamá.
—Por supuesto, saluda de mi parte a la tía Carmen. —Canturrea Jerry con cariño.
Me alejo unos dos metros de donde he dejado sentados a Jerry con Beatriz, puedo notar que ambos están callados y que él se ha puesto a revisar sus cuadernos.
—¡Mamita de mis amores!—Exclamo con fingida emoción apenas atiendo el celular.
—Hola, mi muñeca de dulce de leche. —, ¿cómo has estado?—, te tengo una noticia maravillosa. —Chilla con voz cantarina y me hace picar el oído.
Oh, mi mamá con buenas noticias es realmente una novedad... Por lo general, sus llamadas son para preocuparse por mí, y cuando por primera vez tiene motivos para presentir que mi vida está siendo un caos, me dice que tiene unas noticias...
¡El mundo está al revés!
—Estoy genial, mamita. —, ¿y tú qué tal?—, ¿cómo va papá?—, cuéntame sobre esas nuevas, te escuchas eufórica. —Digo con elocuencia.
Mis manos empiezan a sudar mientras espero que ella hable.
—Todo va perfectamente bien por aquí, cielo. —, te cuento, ¡es una pasada, Lucia!—, ha resultado que tu padre y su equipo resultaron ganadores en el concurso anual de pesca de altura, y ha ganado quince mil euros, por lo que estamos conmocionados... —, y te extrañamos con locura, así que hemos decidido que iremos a Roma para verte... —, será divertido, una experiencia única. —, ¿quién iba a imaginarlo, amor mío?—, no tener que esperar las navidades para ver al motivo de nuestras vidas. —Vocifera mamá y su voz empieza a sonar quebrada, lo cual es completamente normal en ella, llorar después de recordarme.
¿De verdad esto tenía que pasar justo ahora?
Es fenomenal que mi padre haya ganado dinero por hacer lo que nos ha ayudado a vivir decentemente toda la vida. Sé que eso lo enorgullece, pero que justo esté pasándole en este punto de mi vida, no hace más que hacerme sentir más preocupada y alarmada...
Es irónico que anteayer mi vida parecía normal y ordenada, ahora llevo a una criatura en mi vientre de la que soy incapaz de deshacerme, por más que represente el caos y el clímax de mis planes. No sé cómo me las voy a arreglar, en el camino posiblemente haya soluciones.
—Mami... —, me contenta saber que papá ha ganado ese premio. —, ¿pero crees que unas vacaciones en Roma sean una prioridad ahorita?—, por lo general tenemos muchos gastos con las medicinas de papá, faltan unos pocos meses para la navidad y considero que podemos esperar. —, también los extraño muchísimo, pero sabemos lo que representa las carencias económicas, podríamos invertir ese dinero en motores para un nuevo bote. —, ¿no te parece una buena idea?—Le inquiero con delicadeza, mi mamá es una mujer bastante sensible, por lo que si llegase a sentir que esto se trata de yo evitando que ellos vengan hasta aquí, va a liarse una grande y me obligará a confesar lo que sea que ella juzgue que yo le esté ocultando.
—Mm, tienes algo de razón, mi Luci. —, pero a tu padre le alivia el corazón ver a su princesa, no sabes cuánto habla de ti, con todos sus amigos. —, estamos muy orgullosos de ti, preciosa. —, ¿estás en la universidad?—, ¿has estado comiendo bien?—Me pregunta con interés.
No hay una madre española que no se preocupe del bienestar de su nena. Y en especial, si se está alimentando bien. Yo por lo regular siempre he sido de buen comer, me gusta mi figura curvilínea y rellena.
—Estoy en la universidad, mami. —, Jerry y Bea te mandan saludos. —, he estado cuidando la comida, no te preocupes, todo va maravilloso. —Le miento de manera descarada, en este momento, mi vida es un absoluto torbellino sin principio ni fin.
—Vale, cariño. —, dale mis afectos a ese par de pollos. —, te dejo, corazón mío, te amo muchísimo, cuídate. —, un abrazo gigante desde aquí. —Se despide y me deja una punzada entre el medio del pecho y la espalda.
—Te amo más, mami. —, dale un beso gigante a papá por mí. —, cuídense, más pronto que tarde estaremos juntos.
Cuánto duele saber que vas a decepcionar a las personas que más te aman, que siempre te han sido leales y que han dejado su vida entera en garantizar que tú cumplas tus sueños y anhelos, esos han sido mis padres, y ahora yo... Tengo que buscar la forma de confesarles que les he salido con un domingo siete, un bebé.
Vuelvo a la mesa donde he dejado lo que tenía que hacer, y Beatriz sigue ahí. ¿Qué parte de privacidad tendré que explicarle luego?
Mi relación con Jerry no fluye con normalidad si hay personas cerca.
—¿Todo bien con tu mamá, Luci?—Me pregunta Beatriz y Jerry asiente con la cabeza.
—Estupendo, mi padre ha ganado un premio en estos días y le han dado una buena cantidad de pasta. —, y están contentos por ello. —Refiero con tranquilidad y vuelvo a tomar asiento.
—Oh, que genial, me alegra un montón. —, ¿irás a celebrar con ellos?—, me gustaría acompañarte, Luci. —, sin embargo, estoy bastante atareado con los exámenes y las pruebas en el aeropuerto... —, además, te he contado que mi madre se ha mudado. —Comenta Jerry y me mira a modo de disculpa.
Él siempre tiene que dar a demostrar esa jodida generosidad que me vuelve loca.
—No tengo planes de viajar a España, no me puedo permitir esos gastos. —, ¿Jerry, podríamos cenar juntos esta noche?—Le pregunto sin pensarlo, no estoy lista para soltar la primicia en frente de Beatriz y de todo el cafetín universitario.
—Uhhhh, me siento mal tercio. —Arroja Beatriz y se levanta de la silla y se va al grupo de chicas de nuestro salón que está en la esquina del lugar.
—Por supuesto que podemos cenar juntos, Luci. —, aunque te advierto que tengo un compromiso importante esta noche, cariño. —, ¿podrías venir a mi apartamento en lugar de ir a un restaurante?—, lo que sea que quieres hablar podríamos hacerlo ahí, pedimos comida china y te quedas... —, ¿te gusta el plan?—Me inquiere con ligereza.
Ojalá quiera que me quede después de saber lo que traigo para él, dentro de mí.
—¿Me está diciendo que tendremos una cita?—Le pregunto con guasa, es la normalidad entre él y yo.
—Podríamos decir que sí. —, sé que hay algo fundamental contigo. —, te quiero, Luci. —, y sea lo que sea que necesites estoy para ti. —, si necesitas pasta, puedo hablar con Aston y lo solucionamos, para eso estamos los mejores amigos. —, no dejes tener tantos rodeos para contarme tus problemas, no somos de esos. —Profiere con seriedad y extiende sus manos encima de la mesa y guarda las mías debajo de las suyas con afecto.
Quisiera quedarme a vivir en este instante.
Pero, existen incongruencias en él. Se supone que los mejores amigos no deberían de estar esperando un hijo juntos.
¿Cómo puede ser algo sin importancia decirle a este hombre que estoy embarazada?
—También te quiero, Jerry. —, y no lo creas, no necesito dinero. —, no todo en esta vida es dinero. —, es un tema muy importante, considero que debería decírtelo ahora.
—No, Luci. —, prefiero que vayas a mi piso y la pasemos juntos. —, tengo que irme, y no quisiera dejarte después de que me cuentes tu asunto. —, puedes llegar cuando quieras, después de las ocho. —Me indica Jerry y se levanta.
Sin darme opción a hablar, él me da un beso en la mejilla y puedo ver cómo se aleja de mí.
No podremos esquivar que la situación salga a flote en esta noche. Quizás yo deba olvidarme de los miedos y las dudas, él ha dicho que siempre estará para mí.
Lo que no sabe, es que no se trata de mi asunto, es nuestro asunto.
Solo tengo un par de horas para estar guapa, valiente, las palabras justas, con la voz fuerte y lista para afrontar el fruto de una noche, una noche para siempre.