Las calles parisinas se encontraban repletas de adornos, luces… dando un aspecto de ensueño; la nieve comenzaba a cubrir poco a poco los techos de los edificios, con aquella peculiar capa blanca que hacía juego con las luces centelleantes de las casas. En esa época especial, todo se paralizaba, muchos salían de vacaciones para pasar tiempo con su familia y amigos, mientras que otros, en el caso de los comercios, aprovechaban para sacar ganancias de los salarios o bonos que se les daba a los trabajadores. Perla siempre había amado aquella época, pero, gracias a que en Las Bahamas era del tipo de clima tropical seco, jamás había presenciado lo que era una nevada. Mientras caminaba de la mano de Adrien por la carretera, no dejaba de admirar como los copos de nieve descendían hasta perder

