“Estoy abajo” Ese había sido el mensaje por parte de Adrien, para indicarme que ya estaba listo para ir a la cena con los ejecutivos de Coco Chanel. Puse los ojos en blanco sin siquiera pretender moverme de mi lugar frente al espejo; me encontraba eligiendo el color correcto para mis labios, para que no desentonara con mi vestido azul marino. Amaba aquel vestuario, mi vestido caía agradablemente por mis caderas, hasta llegar a los tobillos, una abertura subía hasta la mitad de mi muslo derecho, dejando a la vista mi bien trabajado músculo. Mi espalda se encontraba completamente descubierta, e inclusive había optado por no llevar sujetador. Mi misión era darle celos a Adrien, pues el muy cretino no había querido hablar conmigo, justo cuando le mencioné que estaban viviendo con un mons

