Narra Daniel Hace un mes que estamos conviviendo con Nahu. Parecía estar más tranquilo después de todo lo que estuvo pasando. Lo miré mientras íbamos en el tren, estaba parado al lado de la puerta mirando por la ventanilla con cara de dormido. Me acerqué un poco más a él, lo tomé de la cintura y le besé en la mejilla, me devolvió la mirada con una sonrisa, pero, después, desvió la mirada a la gente que nos rodeaban en el vagón. Noté que se sentía un poco incómodo por las miradas indiscretas. Todavía no estaba acostumbrado a la reacción de la gente cuando nos besamos. Le agarré la mano y entrelacé nuestros dedos apretándola un poco. Volvió a mirarme un poco más tranquilo. Cuando llegamos a la estación, nos bajamos y caminamos hasta las escaleras para bajar del andén. Miré mi reloj cuando l

