Narra Nahuel Miré a Dani dar vueltas por la habitación preparándose para salir. Tenía que ir al gimnasio del club hasta la tarde. Después de terminar de preparar su mochila, se acercó a su escritorio y buscó en uno de los cajones. Sacó un llavero con tres llaves. Se acercó a mí, me agarró la mano y me puso el llavero. Me explicó cuál era para qué cerradura y me miró. —¿Vas a estar bien solo? —asentí mirando las llaves—. ¿Te explico de nuevo? —No... —¿Te pasa algo? —No quiero que te vayas. Daniel sonrió, se sentó al lado mío, me puso un brazo sobre los hombros y me acercó a él. Lo abracé poniendo mi cabeza en su hombro. —No me voy a ir mucho tiempo, Nahu —me dio un beso en el cachete—. Tengo que ir a trabajar. Prometo no tardarme mucho a la noche —se separó y me miró—. El tiempo va a

