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1004 Words
Se paso dos días en silencio, escuchando todos los consejos de su madre con respecto a su nueva vida. Quizás no estaba preparada para afrontar la realidad, tenía ganas de seguir viviendo un poco de su libertad y no era tan así si no que quería empezar a ver la realidad de la manera que prefería. Sin embargo, estaba absolutamente atenta a las órdenes que sus padres le estaban exponiendo frente a ella. Sus padres le planteaban todo un futuro donde ella no estaba de acuerdo, donde jamás se vio conforme pero sí enredada y no estaba funcionando en su cabeza. Todavía le faltaba asimilar para entender lo que le esperaba. Esa noche quiso volver a ese bar donde le permitía imaginarse que nada estaba pasando en su vida, que todo era una pesadilla. Los diferentes ruidos en aquel local la ponían en alerta constante, era de aquellas personas que sale con pocos amigos o sola y le gustaba la soledad. Ese bar le permitía despejarse de todo tipo de problemas y de divertirse mientras observaba las diferentes situaciones que podían ocurrir en el transcurso de esas horas. Un par de hombres se le acercaron a su mesa donde ella se disponía a disfrutar de su trago pero todos fueron rápidamente rechazados. A lo lejos puede verla como ella disfruta de su soledad, nadie estaba acompañándola y eso le dio la libertad para acercarse. Por detrás le toca el hombro —No creo que estés autorizada para estar en este tipo de lugares — se pone frente a ella. Deja su vaso sobre la mesa pequeña — Y yo no creo que estés autorizado para hablarme — le responde enojada. Sin pedir algún tipo de permiso se acomoda frente a ella —Puedo hablar con todos, y no necesito que nadie me diga nada — levanta la mano para pedir un trago. —¿Qué necesitas? —Le pregunta. Le traen el trago que pidió, se pone bien el vaso frente a sus ojos —Saber algo—se toma un sorbo de ese trago. —¿Y que tengo que ver yo?— Pregunta enojada. La señala con el dedo y se ríe fuerte —Tu doble vida —se queda dudando mientras le habla. —Mi vida es mi vida, no quiero que te metas y menos cuando eres un desconocido — dice enojado. "...Pero a veces hasta el más idiota merece un poco de calor y si es el tuyo mejor...", la música de fondo tampoco ayudaba mucho para aquella situación, estaba pensando en todo pero una mirada la distrae constantemente y ahí él esperaba mientras la observaba. Parecía que le buscara algo para responderse a todas las preguntas que tenía en ese momento, pero ella no le daba algún tema para conversar y solo bebían cada uno de su trago. Mueve su mano al ritmo de la música, y sonríe al ver una pareja intentando bailar. —Si no fueras tan amargada quizás en este momento estarías disfrutando de un hombre — le dice señalándola mientras se reía de su rostro. Lo fulmina con la mirada, no estaba dispuesta que un completo desconocido se le este burlando en su cara y menos cuando unos pocos minutos habían intercambiado palabras — púdrete —dice sacando su cartera unos billetes. No pierde aquella oportunidad para hacer lo mismo, y la sigue por detrás — Oye, era un chiste. No tienes que irte — le dice agarrando su brazo. Mueve su brazo quejándose de su agarre — No me molestes, no me conoces. Déjame tranquila — le pide. — Conozco a tu padre y eso es mucho más que conocerte. No creo que le guste que su pequeña hija este en un lugar como este y sola — le dice señalando a su alrededor. —Eso no te hace creer que me conoces, déjame y disfruta de tu noche — enojada. La suelta del brazo y pone sus manos entre sus bolsillos —Tienes razón, te invito un trago para disculparme — dice haciendo una mueca con sus labios para no ser rechazado. No respondió nada pero tampoco quería seguir delante de ese hombre mostrando su inmadurez, le atraía de una manera impresionante y no podía perder frente a su seducción. Sabía que era un hombre prohibido pero ella también pero necesitaba esa noche distraerse de todo y esa fue la mejor oportunidad que vio. No le respondió la pregunta y solo regreso a una mesa. Él la siguió por atrás, sonrió negando con la cabeza y la observo. Quizás no le había prestado tanta atención a la belleza que ella tenía, ahora podía ver todo con más detalle y pensó en el cuerpo de ella entre sus brazos. Negó varias veces, y se sentó frente a esa mujer que algo le estaba despertando pero no se dejaba seducir por la belleza externa. Prefirió volver a su papel de seriedad para olvidar lo que estaba pensando. —¿Por qué viniste aquí?—le pregunta. Juega con su vaso mientras espera que alguien la salve de esa pregunta, él la ponía nerviosa pero también podía verlo como interesado en saber toda su verdad —Necesitaba salir de mi casa — responde cortante. La queda mirando sin creerle en lo más mínimo lo que le había respondido —¿Por qué?— pregunta. —La rutina no me gusta— se limita a decir para no dejar ningún detalle para revelarse. Voltea su mirada a otro lado para no verlo. —Me entere que te vas a casar, ¿estás emocionada? —le pregunta mientras la mira. —Decime como es la vida de los casados, ya que estás vos tenes esposa— le dice sonriendo irónicamente. —¿Qué? — pregunta desconcertado. Señala su mano — Sé que eres uno de los nuevos socios de mi padre, tienes un poco más 30 años, estas casado y eres algo curioso con respecto a la vida de los demás — le dice tomando de su trago. —¿Qué te hizo informarte de mí?¿Me ves interesante?— le pregunta mirándola fijamente. Tose de repente, quizá no fue su mejor arma contra él y le estaba jugando en contra. Le estaba planteando un partido diferente al que ella tenia pensado. Tapa su boca y cuando logra recuperarse lo mira — Imagine porque no todos llevan una alianza en su mano, ¿no? — le pregunta.
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