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1009 Words
La música seguía sonando, sus miradas se cruzan pero él se levanta y acomoda a su lado quedando a una distancia corta. Quiere como alejarse pero él la tironea del brazo para que no lo haga, en su interior le hizo dar miedo esa reacción. Nunca le había dado esa confianza para haga una cosa así, no quiere ni rozar sus brazos. Hace lo que puede, una persona les dejan dos cervezas frente a sus ojos y lo único que le sale en ese momento es tomarla y beberla un rato hasta que no puede más, y respira. Mueve el anillo que llevaba en ese dedo que tanto miraba —¿Importa mucho que esté casado?— pregunta. Deja la cerveza en la pequeña mesa, aquel rincón donde se habían ubicado ahora era más oscuro y podían conversar aunque la música quedaba de fondo y las voces también —No sé, pregúntale a las mujeres que quieres conquistar — señala el lugar. Apoya su  brazo sobre la mesa, se hace más a un lado para verla bien de frente pero cuando ve que ella hace su rostro hacía delante dejándole la mejilla, toma la iniciativa y hace algo que él solamente se le ocurría en aquel segundo —Por eso te pregunto — susurra acercándose sus labios más al oído de ella —¿Importa que esté casado?— pregunta sonriendo hacía un lado.  Apoya su mano en la boca de él, se voltea  a verlo —Tengo novio —  asegura.  Golpea la mesa, baja y levanta su mirada riéndose de aquella cosa que decía, ya sabía que estaba por comprometerse con otro pero parecía que era más una excusa que otra cosa. Le apoya su mano en el hombro —Claro y por eso estás acá en estos tipos de lugares donde todos los solteros vienen a pasarla bien un rato — sostiene mirando a todos.  Se podían ver mesas distribuidas por todos lados, personas de a dos, otras de tres y hablando, coqueteando y sonriendo. Ese sitio era exclusivo para pasarla bien, tener sexo y nada de relaciones serias. Sólo el momento y ya estaba.  Su gesto de enojo se hizo notar enseguida —No te interesa lo que haga o deje de hacer, no sé porque viniste — enumera con sus dedos a medida que hablaba.  Bebe de su cerveza fresca, asiste con la cabeza cuando la escucha y levanta su dedo para poder decir algo —Hace un tiempo que te veo desde de lejos y siempre sabes venir sola, irte acompañada y beber de más — sostiene.  Las personas no los veían, ella no entendía cómo aquel hombre la venía viendo. Aparecía los días de la semana para no cruzarse con personas conocidas y justo ese día se encuentra con él. Esa mirada de fuego la hacía cenizas en solo dos palabras y nada más. Era más grande, ella tan sólo con sus 22 años y él casado, niega con la cabeza pero sigue mirándolo. Esa sonrisa que soltaba podía hacerle entrar diferentes emociones.  Lo detiene cuando escucha todo lo que le comenta —¿Me estás controlando para decirle a mí padre?—pregunta furiosa.  Niega, le señala la mano y asiste con su cabeza —Estas comprometida, creo que tu futuro esposo debe estar controlándote para que nadie te robe — abre sus brazos como haciéndose el desentendido.  Lentamente hace la silla atrás para tomar distancia de la bronca que tenía contenida —Te confundís porque nuestro matrimonio está forzado por familias, nada nos une y yo puedo hacer mis cosas tranquilas —asegura sin más que explicar porque sentía que debía decir lo justo y necesario. Hace un gesto con su rostro —Entonces puedo hacer esto — dice y la toma de la nuca con una fuerza que hacer que en un golpe sus labios se unan.  La besa de una forma exagerada, introduce su lengua y se entrelazada con la de ella. La otra mano de él, baja hasta chocar con la pierna, las luces bajas de esa noche lo ayudaban bastante a qué pudiera hacer lo que quería sin que nadie lo noté. Frota su mano encima de la pierna, puede darse cuenta que en ese vestido corto que llevaba, no tenía un pantalón corto abajo, sonríe en el beso y sigue haciendo un caminito con sus dedos. Un sobresalto de ella, hace que se frene un ratito pero al abrir los ojos nota que ella los tenía cerrados y continua con el recorrido.  Logra meter completamente su mano debajo del vestido, llega a la ropa interior diminuta que traía y masajea suavemente encima de esa tela. Mueve su mano en círculos y puede sentir como se estremece ella. Un gemido hace que deje sus labios, lo mira y lleva su mano hacia abajo —Nos van a ver — dice agitada.  Detiene los movimientos, se acomoda más cerca y le da un beso en su mejilla —Todos están ocupados, no sé dan cuenta —dice negando con su cabeza.  Ella abre sus piernas un poco más, deja que continúe con sus manos ahí y le aferra a la silla. Todo a su alrededor estaba con las personas bebiendo y conversando en sus mundos. Él se acerca a su cuello, olfatea aquel perfume que lo enloquecía y disfruta de eso. Con la ayuda de sus dedos logra entrar por un lado de la ropa interior a lo más preciado, se sentía húmeda y llena de excitación. Sonríe y la observa detenidamente como respiraba rápido cuando hacía contacto con sus labios, se mueve con dos dedos en forma de círculos y ella sentía todo su cuerpo temblar. No lo conocía al tipo pero estaba dejándose tocar en público y con el propio socio de su padre. Cuando le introduce un dedo hace que deje la silla, lleve una de sus manos al cuello de él y lo mire agitada —No acá, basta — ordena.  Cuando escucha esa negativa por parte de ella en el mejor momento, saca su dedo y hasta su mano completa de su cuerpo. Frente a sus ojos de una forma desafiante, lame sus dedos y después se acerca a sus labios —¿Dónde lo continuamos ?— pregunta señalando su erección.  Ella muerde su labio y sonríe. 
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