Sonríe y toca su rostro —En ningún lado, ya es tarde cariño y tu mujer va a preguntar por ti — asegura mirándolo
—No lo hará, piensa que estoy en una reunión— niega con la cabeza nervioso.
—No seré quien provoque un divorcio y menos cuando trabajas con mí familia— eleva sus manos.
Bebe el último trago de la mesa, se lleva ese trago fuerte en su garganta. Golpea la mesa, se aleja de él porque no sabía que más para terminar esa locura. Deja la propina y los vasos por la mesa, no hablo más con él porque no sabía cómo manejarse en esas situaciones. Solo la persigue por atrás, se podía ver reflejada mientras intentaba caminar hasta el auto y nadie la frenaba.
—Oye, espera — insiste gritando.
Se voltea un poquito —Tengo que irme porque mañana debo asistir a unas reuniones —asegura.
La detiene tomando su brazo fuerte —¿En dónde te puedo ver? — pregunta desesperados.
Se acerca de golpe a sus labios, lo muerde suavemente y lo suelta —En mí casa — guiña un ojo.
Desde esa noche todo quedo ahí, Ayrton quedo enloquecido con esa mujer joven, no le importaba más nada. Sólo la quería a Maggie y no le importaba lo que le cueste. Fue directo a su casa, sube las escaleras en silencio, abre una puerta y ve a su mujer acostada. Se odiaba por tener en la cabeza a una completa desconocida y no en esa mujer que se casó con él. Va al baño, se cepilla los dientes, lava nuevamente sus manos y camina hacia la cama. Observa como su mujer le había dejado un lugar vacío para compartir con él.
Lentamente se mete en su cama, sin moverse demasiado pero su mujer se gira para verlo y sonríe. Espera que que se metiera por completo a la cama y cuando lo hizo, apoyo su cabeza en su pecho, sus manos rodearon su cintura y así la escucho respirar profundamente—Te amo — susurra acomodándose en su pecho.
Él no le responde nada, mira el techo y sólo piensa en ella. Cierra sus ojos y descansa mientras su mujer se mantenía a su lado. Ese matrimonio no estaba funcionando y solo se quedaba por respeto que se merece después de tantos años juntos sentía que no avanzaba para nada el camino.
Al día siguiente...
La misma rutina de siempre, ella acomodando su ropa de todos los días, prepara bien el desayuno y no podía disimular que estaba medio cansado con respecto a siempre lo mismo. Quería disfrutar, sentir que no tenía todo controlado a su alrededor. Entendía que esa mujer lo tenía completamente dormido a su lado y que se atrevía hacer cosas solo cuando estaba Mía a su lado.
Apoya una taza de café con leche —Amor, hoy creo que deberíamos juntarnos para almorzar— sostiene.
Abre el periódico pero lo deja a un lado —Como quieras —responde cortante.
Limpia la mesa mientras lo mira detenidamente —No, quiero que me digas sino canceló la reservación de la semana pasada, ¿ok?— pregunta.
La observa —Debo terminar con un par de reuniones, ¿puedo confirmarte después?—pregunta mientras enciende su celular para empezar el día leyendo todo.
—Claro que si, amor — le dice sonriendo.
Deja todo encima de la mesa —Me tengo que ir, después te llamo — sostiene y se marcha dejándole un beso en la mejilla.
Su mente era un tire y afloje todo el tiempo que no la veía. No aguanto más esas ganas de verla, fue directo a la casa de su socio con la excusa que no había entendido el último trato que cerró sin que supiera. Fue atendido por una sirvienta de esa mañana, lo dejan ingresar al salón de espera y se queda mirando los cuadros pintados a mano, por todo el salón y fotos familiares.
Aparece con sus auriculares pero se los saca cuando lo ve muy tranquilo en su casa esperando a alguien. Se acerca furiosa —¿Qué carajos haces aquí?— pregunta.
Camina con sus manos en los bolsillos —Vine a verte — asegura.
—No,no debes irte y lo digo enserio, si mí padre te ve aquí...— la interrumpe.
—¿Me matará? — pregunta completando la frase.
Lo empuja hacia la salida —Te hará alimento para los animales y no me gustaría eso — sostiene nerviosa.
—Solo vengo hablar de unos negocios y me voy — asegura.
Se acerca a él —¿Lo prometes? — pregunta.
Frunce su ceño —¿Desde cuándo tengo que darte un informe detallado de mis cosas del día ?— pregunta mirándola.
Nerviosa retrocede —No tienes que hacerlo, solo que es raro que vengas tan seguido a mí casa — responder.
Camina con sus manos en los bolsillos, acortando la distancia entre los dos —Busco a tu padre y nadie más — susurra.
Maggie sonríe, escucha que puerta se abre y aparece su padre con dos tipos más. Se acercan y los saludan, parecía que se aproximaba una reunión de toda la mañana.
—Trae te y café para mis invitados— ordena mirándola.
Asiste con su cabeza y se retira. Él busca la excusa perfecta del baño para poder escaparse detrás de ella y pasar un ratito juntos. Haría cualquier cosa para disfrutar de esa mujer aunque sean cinco minutos del día. La ayuda yendo a la cocina por las tazas de te, mientras en la oficina de su padre seguían discutiendo por los número que no cerraban como ellos creían. El trabajo súper fino que debía seguir una línea de investigación paralela para poder entender si alguien robo dinero o no.
La escucha maldiciendo cada vez que sirve el agua caliente en cada taza, cuando ve que ya no tiene nada caliente a su alrededor, se acerca peligrosamente a su espalda y la abraza por detrás —Olvide decirte lo hermosa que estás hoy — susurra en su oído. Apoya su nariz en su cabello y aspira el aroma a su perfume.
Maggie sonríe, su panza la delataba haciéndole sentir unas sensaciones extrañas que no podía controlar —No sigas estamos en mí casa, por favor — le pide volteándose para quedar frente a él.
Acerca su rostro, rozan sus labios —Te quiero para mí esta noche — le ordena.