La histeria jugaba el papel principal, la inocencia lograba empezar una guerra de sentimientos profundos. El tiempo al igual que el juego de lo prohibido empezó a tomar sabores en sus pensamientos y la atracción se apodero de sus cuerpos...
Ella obligada a casarse y él ya casado, nada los unía. Sólo los sueños de querer sentir amor de verdad pero sufrir al darse cuenta que nadie lograba satisfacerlos.
Les atraía el infierno, en llamas vivían un juego en donde sólo quedaba respetar cualquier tipo de reglas.
Un simple juego de fuego dónde ella intentaba ser fuerte sin entregar completamente el corazón y él evitando enamorarse de verdad de otras mujeres y sosteniendo siempre ese juego peligroso.
¿Podrán cada uno respetar las reglas del juego?
Todo era un simple desastre pero para el deseo no había obstáculos.