Ana
Soy buena en matemáticas pero no me gustaría dedicarme a las finanzas. No me veo toda la vida en una oficina, me gusta cantar, pero cuando se lo comenté a mi madre solo río y papá siempre la apoya a ella sobre mi.
Papá me dijo que ser cantante no es una carrera de verdad y en el futuro está en la empresa de la família.Mamá además de reirse me comento que nunca permitiría que yo me exponga y enlode el apellido de los Cienfuegos.
No me dieron opción, estudio finanzas o no estudio nada y no quiero ser como mi hermana quién solo va a la facultad a pasar el rato y conocer chicos porque finalmente papá la obligó a volver a la carrera.
Su proyecto de vida es casarse con un millonario.Por eso terminó con Max porque el lo último que desea en el mundo es casarse.
Al menos es lo que Lucas comenta que a Max no le gustan las relaciones serias y por supuesto mi primo es igual. Es normal son jóvenes ¿Quien piensa en casarse a los veinticinco años?.
Yo mínimo cuando termine mi carrera y tenga un buen capital pensaré en iniciar una familia.
Pablo me llevó a la facultad y me aseguró que al terminar las clases vendría por mí como todos los días.
Mi padre es muy protector conmigo a pesar de que tengo diecisiete años me considera una niña pequeña.
Me sentí muy nerviosa cuando estuve a solas en el carro con Pablo aunque por supuesto no lo demostre.Soy de esas chicas que piensa que con solo mirar al chico que les gusta, el se dará cuenta y hará el ridículo.
Hoy me vestí con un atuendo en tono rosa. Una blusa larga y una falda larga en tono n***o. Deje mi cabello largo y opté por una falda que me llega hacía las rodillas.
No me gusta enseñar mi cuerpo, pero hace calor. Parece el mismísimo infierno.
Me dirigí rumbo hacia el lugar de reptoria para que me entreguen las llaves de mi casillero y la lista con mis materias y aulas correspondientes.
Me percate de que dos muchachos no dejan de mirarme uno es moreno y bastante grande y el otro es más delgado y tiene apariencia de asiático.
—¡Qué buen culo!— Comenta el asiático mientras me mira de arriba a abajo
—Se ve bastante cogible—Le responde el moreno.
Simplemente proseguí caminando sin responder. Me siento muy incómoda con esta situación.
No es la primera vez que me dicen cosas como esas por eso odio mi cuerpo.
—¿Le ocurre algo, señorita?— Me pregunta la recepcionista cuando llego al lugar
Limpie las lágrimas que están a punto de salir y negué con la cabeza.
—No pasa nada, necesito la lista de mis clases.
—Su nombre
—Ana Cienfuegos.
Ella no tardo en entregarme las llaves de mi casillero y la lista de mis materias.
Estaba a punto de salir de la oficina cuando alguien entro al lugar y no pude evitar chocar con él.
—Son increíbles las casualidades, Anita.— Él deja un beso en mi mejilla
—A veces olvidó que tu padre fundo esta Universidad.
—Si a papá le encanta inventir en la educación—Él se acerca a mi oido y susurra —Te diré un secreto fue una de sus estrategias para ganar sus primeras elecciones.
Simplemente asenti
—Soy tu fan numero uno te ves hermosa. Es increíble que la pequeña Ana se haya transformado en una mujer tan bella.
—Gracias
Sé que solo es amable para hacerme sentir bien, pero en realidad soy muy simple como cualquier otra mujer. No tengo una belleza extraordinaria.
—Esperame aquí te llavare a tu aula.
—No es necesari...
—No es pregunta— Es todo lo que dice antes de entrar en la oficina
No tengo demasiadas opciones porque este lugar es gigante y no conozco a nadie realmente. Tampoco se me da bien hacer nuevos amigos ni hablar con desconocidos.
Luego de unos diez minutos Maximiliano regreso con una carpeta en mano.
—¿Que estudiaras?— Me pregunta mientras caminamos
—Administración de empresas—Rodee los ojos
—¡Que ánimo Ana! — Él ríe fuerte
Me percato de que varias muchachas no dejan de sonreirle a mí me miran de mala manera.No me imagino que deben pensar al vernos juntos.
—Mamá la eligió como elige todo.Lamento el drama que hizo por el bikini.—Le comento apenada
—Por mí anda puedes estar desnuda, hermosa.
Reí fuerte porque no me imagino desnudandome ante la vista de un hombre. Soy demasiado penosa para hacer algo así.
—Mamá es una exagerada.Nos conocemos desde niños, eres como un hermano, casi familia.
Me percate de que a él no le agrado en lo absoluto mi comentario y no comprendo el motivo.
Él se detuvo de repente y centro su mirada en la mía.
—Qué te quedé claro que no soy tu hermano.
Asenti con la cabeza
— Si necesitas ayuda con alguna materia hazmelo saber.—Él cambia de tema al mirar mi cara de asustada
Nunca lo había visto tan serio y no pude evitar sentirme intimidada.
—Claro gracias, Max.
—Ese ascensor te llevará al tercer piso y allí está tu aula.
—Muchas gracias.
Estaba a punto de irme cuando se acercaron esos idiotas. No comprendo porque está en la facultad cuando tienen la edad de Max, ya se deberían haber graduado.
Aunque Lucas dejo la carrera como tres veces y aun no la ha terminado.
—Por lo visto conoces al bombón, Max.—Le comenta el asiático mientras me escanea con la mirada
—¿De donde la sacaste? Quiero una igual de cogible.
—¡Es la última vez que hablan así de una mujer en mi presencia y mucho menos de Ana!.
Ellos lo miran sorprendido como si nunca les hubiera dicho algo similar.
— Ana ve a clase
Simplemente me fui porque no deseo convivir con esos tipos. Espero no volverlos a ver nunca.
Cuando llegue al aula me percaté de que estaba repleta de varias muchachas y muchachos con sus apuntes.
—Ana Cienfuegos.
Al levantar la vista me percate de que una muchacha de cabello rubio y ojos cafés se acercaba a mi. Ella es Marcia, una de mis pocas amigas de la infancia.
—Hola Marcia—La salude con un beso en la mejilla
Me alegré al tener a una amiga cerca en este lugar.
Las horas transcurrieron rápidamente. A pesar de ser el primer día nos dejaron un trabajo muy pesado y para hacerlo forme equipo con Marcia y un muchacho llamado Martín quien se integró con nosotras.
Él es muy amable y muy lindo además dice que mi papá y el suyo hicieron algunos negocios juntos.
—Cuando quieran nos reunimos en mi casa o en la biblioteca.—Propone Martín mientras caminamos hacía el estacionamiento
—Perfecto—Asenti con la cabeza
Marcia no tardó en despedirse y se alejo rumbo hacía su carro por lo cual Martín y yo nos quedamos solos.
—Te llevo a casa—Me propone
—Te agradezco pero el chofer de mi casa no tarda en llegar.
Fuimos interrumpidos cuando alguien se acerco a nosotros frunciendo el ceño.
De verdad no entiendo porque Max se ve tan molesto y que sigue haciendo en la Universidad a estas horas.Tenía entendido que solo debía hacer unos trámites en la mañana.
Él deja un beso en mi mejilla y luego rodea mi cintura.
—¡Vamos Ana!— Más que una petición es una orden
—Estoy esperando a Pablo, Max, él es Martín un compañero, y él es...
Martín sonríe —Como no conocer a Max Beltrán, un gusto.— Él extiende su mamo hacia Maximiliano y este la toma.
—Igualmente ya deberías irte.— Responde Max con desdén.
—Nos vemos, Ana—Martín deja un beso en mi mejilla y se aleja.
—¿Por que tuviste esa actitud?— Le pregunté a Max.
—No sé de que hablas, Ana.— Se hace el tonto.
—¿Me llevas a casa mí también?— Le pregunta Zule mientras se acerca —El idiota del chofer se retrasó
No me había percatado de que ella tenía clases hoy también en la Universidad. Me percato de que Max la mira con desagrado y es evidente que ella se sigue babeando al verlo.
No puedo evitar sentir pena ajena por mi hermana.
—Maxi podemos dejar a Ana en casa y salimos a cenar.— Propone Zulema.
—Ya tengo planes y en mi carro solo tengo espacio solo para Ana— Responde Max.
¿Acaso me están usando para pelear?
¿Max se acerca a mí para darles celos a zule?
De otra manera no comprendería la razón de su actitud tan extraña hacía mi.
Odio estar en medio de una pareja, conozco a zulema y sé que lo sigue queriendo, tiene esperanzas de regresar con él.
Quizás podría ayudarlos a que vuelvan, no me cuesta nada y así limaria las perezas con mi hermana. Ella me mira mucho peor que las demás chicas al mirar el brazo de su ex novio rodeando mi cintura.
Sólo espero que no piense lo que no es. Él sólo es cariñoso porque soy como su hermanita.