Días de nuevas penas “¡Ajá!” Dijo papá y saltó de la silla al mismo tiempo. En esos días de tanta acción, fue la economía general del país la que inyectó la nueva vida, buena y mala, a Kundust. Escuchaba a la gente hablando constantemente acerca de eso. Había muchos hombres por los caminos buscando una oportunidad. Se aventuraron a venir al pueblo después de no encontrar mucho en Terra Nostra, incluso fueron hasta São Mikhail a buscar algo, cualquier cosa a la que pudieran echarle ojo. Aunque no había mucho que hacer aquí, se ofrecían y preguntaban a la gente de las tiendas, talleres y hasta granjas si es que podían ayudar de alguna forma. Supimos que algunos de ellos eran mineros o maestros que perdieron su trabajo y que estaban muy necesitados. De alguna forma estuvo bien para nosotros

