- ¿Soy famoso? – Cuestionó él, mirando con una ceja enarcada a aquella joven que desde su infancia había sido su amiga más cercana.
- Nat nos habló mucho de ti. Se supone que estabas desaparecido ¿También eres un mestizo no? – La pregunta de aquella muchacha, aunque inocente, causó un efecto terrible en el obstinado e iracundo temperamento del mestizo. Sus ojos cambiaron de azul a un siniestro amarillo y su semblante cambió completamente.
Tenía las facciones endurecidas y una mirada siniestra que fácilmente asustó a las chicas. Parecía como si tuviera intenciones de matarlas. Casi podía sentirlo en su aura. Era algo muy extraño y aterrorizante.
- Tranquilo hermano, tranquilo… - Noah intervino en aquella conversación que se estaba acalorando justo en el momento en que mencionaron el término mestizo – lo siento chicas, me disculpo. Mi hermano es en extremo estricto con respecto a quienes saben sobre nuestras identidades. No es nada personal. Soy Noah… mucho gusto.
- ¡Por Dios! Noah, no puedo creerlo – alegró Natalia, abrazándolo muy emocionada, casi olvidándose por completo de Lucas y su siniestra mirada asesina – tú también has cambiado mucho – le dijo después de separarse.
- Hola Natalia. Como siempre, es un placer verte – respondió el segundo en la línea sanguínea de los Rayder.
- ¿Qué saben de los mestizos y por qué lo saben? – Preguntó Lucas con la voz engrosada, casi en un tono gutural, estaba molesto, y sus facciones seguían rígidas.
- Lo siento Lu… - Natalia Raven, hija mayor del clan de las hadas, era la única persona que lo había llamado de esta manera en toda su vida. Al escucharlo, de inmediato su semblante cambio de nuevo, y sus ojos volvieron a su tono azul – me vieron usando mis poderes y tuve que contarles todo. Sé que no debemos revelarles nuestra identidad a los humanos pero ellas no representan ninguna amenaza.
- Lo sé – dijo con una sonrisa de nuevo. Como si aquella sonrisa nunca hubiera sido reemplazada por una mirada que hubiera descuartizado a todos los presentes si las miradas mataran.
- ¿En serio?
- Confío en ti y en tu criterio… lamento haberlas asustado chicas. Ustedes los humanos, aunque no tan poderosos, son igual de peligrosos que Wyrm, si es que saben quién es.
- ¿El rey de los Licántropos? – Preguntó Claire - ¿No se supone que fue vencido en la última guerra? – Lucas rio para sus adentros y la miró.
- No hablamos del mismo Wyrm. Durante un centenar de generaciones de líderes, dieciséis de ellos, incluyendo al actual, han llevado ese nombre.
- Hola señoritas – saludó el chico presuntuoso con aires de grandeza que fungía como el presidente del club deportivo de la universidad. Con su sequito de deportistas detrás de él - ¿Cómo están…? ¿Tú quién eres? No eres de aquí – dijo mirando a Lucas.
- Piérdete – escupió Lucas sin mirarlo.
- ¿Qué dijiste imbécil?
- Vamos Walter, deja de comportarte como un adolescente de secundaria. Somos adultos – exigió Natalia, pero como todo muchacho, el tal Walter era estúpido y no tenía la menor idea de a quién estaba haciendo enojar.
- ¡Oye tú, mírame! – Le exigió a Lucas.
- Será mejor que te vayas de aquí amigo – le dijo Noah poniendo una mano sobre su hombre y el muy idiota se atrevió a empujar a Noah.
Lucas se dio la vuelta de nuevo con los ojos amarillos transmitiendo esa sensación de intenciones asesinas. Levantó su mano y la encaminó en un parpadeo contra el rostro del presuntuoso muchacho. De la nada una mano apareció y atrapó el puño de Lucas. El impacto generó una onda de choque que produjo una fuerte brisa alrededor. Se escuchó la percusión del golpe seco y todos se quedaron en silencio, totalmente sorprendidos con la repentina aparición de aquel misterioso joven.
- ¿Tu de dónde diablos saliste? – Le reclamó Lucas a aquel muchacho.
- Tienes que calmarte. Créeme que te entiendo, pero lo que ibas a hacer no soluciona nada.
- Parece que vas a estar pegado como una garrapata a mí.
- Soy una plaga destinada a cuidarte ¿Qué irónico no? – Dijo él y Lucas rio.
De pronto, el presidente del club deportivo le dio la vuelta al muchacho desconocido – esto es por meterte entre nosotros – y le propinó un golpe en la mejilla. Pero aquel joven ni se inmutó. En cambio, él se retorció y chilló de dolor. Aquel golpe propinado, en lugar de hacerle daño al joven, realmente había terminado rompiendo la mano de la susodicha estrella deportiva de la facultad.
- Se los advierto. El próximo que se acerque, haré más que romperle una mano – dijo el joven. Sus ojos estaban rojos, y sus facciones endurecidas, justo como las de Lucas hace un rato. Incluso daba la sensación como si fueran hermanos.
- Disculpa ¿Tu eres…? – Preguntó Natalia en cuanto el idiota de Walter y sus amigos se fueron.
- Me disculpo. Mi nombre es Jeargo, Jeargo Crimson – respondió el muchacho con una sonrisa tranquila y condescendiente, además de llevar una expresión amable y al mismo tiempo muy elegante. Como si nunca hubiera perdido los estribos.
Lo que realmente era el caso, ya que Jeargo no había perdido los estribos en ningún momento. simplemente se hizo sentir para causar la reacción que esperaba causar y así ahuyentar a la compañía indeseada.
- ¡El rey carmesí! – Recalcó Natalia muy sorprendida.
- ¿Sabes quién soy?
- Todos, desde místicos, mestizos, hasta cazadores, conocen al poderoso, temido y respetado Jeargo Crimson, rey de los Huargos. Tienes una vasta reputación. Desde el más joven hasta el más anciano de los mestizos te respeta.
- Bueno… que me llamen… ¿Cómo? ¿Rey carmesí…? Eso es algo completamente nuevo. Ni siquiera tenía idea que era considerado por aquellos que no son como yo, como el rey de los Huargos. Pudiste haberme dicho algo Lucas.
- Lo lamento. Olvidé mencionarlo – dice Lucas y se rasca la cabeza mientras se ríe – a todas estas, ya en serio ¿Qué haces aquí?
- Vigilándote idiota – le replica el rey carmesí. Su cabello es tan extravagante como lo describían todas las historias sobre él. Historias que Natalia y todo mestizo habían oído con el transcurrir de los últimos dos años. Su dulce y embriagador aroma a canela se podía percibir a leguas y la apacibilidad que transmitía su aura, le dio una tranquilidad a Natalia que había perdido desde el momento en que sintió las intenciones asesinas de Lucas– si no hubiera llegado a tiempo, hubieras matado a ese sujeto.
- ¿Qué? Yo no…
- Tenías todas las intenciones de matarlo. Consciente o inconscientemente. Pero las tenías. No puedes engañar a mi olfato.
- Tu olfato es un fastidio – se quejó Lucas.
- Ya, ya, no te quejes. Tú pediste mi ayuda.
- Para Matar a Wyrm, no para fastidiarme la vida – replica Lucas. Y si, definitivamente tenían mucho en común. Incluso podría decirse que hasta en la personalidad se parecían.
- Pues lo lamento, pero te llevas el paquete completo, o no te llevas nada.
- Muérete Jeargo.
- Que lindo, que maduro… - su conversación se estaba tornando un poco extraña y divertida. Natalia y sus amigas no pudieron evitar reírse ante lo rara y disfuncional que resultaba ser aquella recientemente adquirida amistad entre estos dos jóvenes – ya… hablando de otra cosa. Tú debes ser Natalia o mejor dicho Nat – dijo refiriéndose a la heredera de los Raven y ella le asintió un poco tímida y también sorprendida por estar ante el místico más famoso del mundo humano. El proclamado Huargo más poderoso de todos – al principio me sorprendió mucho ver que tienes el valor para confiarles a los humanos un secreto tan importante. Los Huargos llevamos cientos, tal vez miles de años, existiendo y guardando nuestras distancias con los humanos y nuestro contacto con ellos ha sido poco, por no decir que ninguno. Aun así, ha sido muy difícil confiarle nuestro secreto a cualquier persona… los pocos humanos en los que hemos confiado, son personas valiosas que acaban siendo fundamentales para nuestras manadas pese a ser simplemente humanos… pero… luego olfateé todo y comprendí por qué confías en ellas tanto como para contarles tanto sobre la historia de tu especie.
- ¿A qué te refieres? – Preguntó Lucas.
- Estas chicas no son simples humanas ¿No es así señoritas? – Dijo Jeargo y Lucas las miró sorprendido, al tiempo que Natalia miró a Jeargo con la misma sorpresa. Algunas fueron criadas por Huargos… aunque de nuestra especie son pocos los que tienen como costumbre adoptar humanos. Otras crecieron con mestizos… saben lo importante que es guardar un secreto como este… no hay necesidad de intimidarlas para que lo hagan.
- ¿Cómo hizo eso? – Preguntó una de las chicas.
- Ya deben haber escuchado de mí. Si Natalia les cuenta todo, entonces saben quién soy y deben conocer los rumores sobre mi… es solo que, la mayoría de esos rumores no me hacen justicia. Al final ni siquiera alcanzan a ilustrar lo que realmente soy… mi olfato es muy poderoso y me permite olfatear muchas cosas fuera del alcance de su imaginación.
Natalia dejó escapar una pequeña sonrisa y dijo – ciertamente los rumores no le hacen mucha justicia su majestad. Si que es como los rumores han descrito que es físicamente, pero hay mucho de usted que desconocemos.
- ¡Por favor! Las formalidades son innecesarias. Nada de su majestad o señor, solo soy un muchacho, aunque sea un Alfa y sea considerado como el rey de mi especie – dijo Jeargo – así que solo llámame Jeargo ¿Quieres? – ella sonrío apenada y luego asintió, a lo que Jeargo también le sonrió – eres afortunada… pocas criaturas pueden amar tan incondicionalmente como lo hacemos los Huargos y…
- Cállate Jeargo – regañó Lucas fulminándolo con la mirada y el pelirrojo le miró sorprendido y luego agachó la cabeza a modo de disculpa mientras se tapaba la cara.
- ¡Ah rayos…! ella no sabe.
- ¿Saber qué? – Cuestionó Natalia con algo de recelo.
- Ya qué. Díselo Jeargo, eres un imbécil.
- No, no, por favor Lucas lo lamento. Mi olfato no siempre me da toda la información… en serio lo lamento. No es algo que me corresponda decir.
- ¿De qué diablos están hablando ustedes dos? – Cuestionó enojada.
Lucas volvió a mirar a Jeargo, con una mirada fulminante y amenazadora, entonces él rodó los ojos y suspiró para luego hablar – lo siento, se supone que esto debería decírtelo él, pero metí la pata. A veces se me va un poco la lengua… no sé si tengas idea de esto, pero… los Huargos tenemos una manera de amar que ninguna criatura ha tenido jamás… incluso por lo que sé de los místicos, nosotros somos los únicos que amamos de esta manera. Está en nuestra naturaleza. Y resulta que así mismo como yo amo a mi esposa…
- Aguarda ¿Tienes esposa? – Cuestionó una de las amigas de Natalia, y ella misma lo miró sorprendida ante aquella revelación también.
- Pero… ¿Qué edad tienes? Es increíble que ya estés casado – dijo Natalia y Lucas miró para otro lado para no tener que ver la cara de Nat cuando Jeargo por fin le revelara aquello que había conocido gracias a su olfato.
- Mi Jeargo es un hombre… en un cuerpo de niño – dijo la mujer de cabello n***o y largo muy por debajo de sus caderas, y aquellos penetrantes ojos azules que casi hipnotizaron a Natalia y sus amigas, así como también al mismo Noah, que trataba de no mirarla demasiado por respeto al Huargo presente – diecinueve añitos y ha pasado por más de lo que ustedes podrían imaginar… es el Alfa de la manada más poderosa de toda Europa y así mismo también proclamado entre los suyos como el rey de los Huargos… yo simplemente tengo el privilegio de ser a quién él llama su reina y a quienes su manada ven también de esta manera, porque él me encontró y atrapó mi corazón para guardarlo entre sus brazos y protegerlo hasta derramar la última gota de sangre en sus venas.
- Ella es mi esposa – dijo Jeargo sonriente mientras la tomaba por la cintura en una escena dulce y llena de ternura. Ambos se abrazaron y ella besó su mejilla con amor.
- April Black – mencionó Natalia sorprendida de ver a aquella mujer. Pero más sorprendida estaba April de que ella la conociera – criada por Huargos según tengo entendido, como hija adoptiva del antiguo Alfa de la manada Artemis – comentó – no puedo creer que estés casada con el rey de los Huargos, siendo una cazadora…
- Sabes más sobre mí de lo que hubiera imaginado – le dijo April con una sonrisa de oreja a oreja -pero… aunque ciertamente acepté a Jeargo y decidí amarlo para toda la vida cuando todavía era una cazadora… ya no más… dejé de ser una cazadora hace un año.
- ¿Entonces es cierto? ¿Puedes convertir a otros en Huargos? – Preguntó Natalia mirando a Jeargo y él asintió.
- Casarse joven es algo normal entre los Huargos… sobre todo si encontramos a nuestra Luna a temprana edad… yo tuve el privilegio de encontrar a mi reina siendo tan joven como para ser considerado el m*****o más joven de mi familia en convertirse en Alfa. Pero ese no es el punto ¿Señorita…?
- ¡Raven! Perdón… soy Natalia Raven – dijo ella con nerviosismo.
- Es un placer señorita Raven – siguió Jeargo – le decía que, el punto es…
- El punto debería ser ¿Cómo llegó tu esposa aquí? – Le dice Lucas y April se ríe mientras se le acerca con una intención cariñosa que a Jeargo le resultó tierna y graciosa, porque aquella forma de acercarse a Lucas, era la manera en que se acercaba a Shaun, o Angie, hermanos de Jeargo, o tal vez a los más pequeños de la manada, e incluso a la prima predilecta del rey a quién él mismo le tenía mucha confianza.
Aquella forma de acercarse denotaba en ella un cariño familiar y representaba el hecho que ahora lo veía como familia simplemente porque su esposo había decidido ayudarlo.
- Además de tener una conexión telepática con mi Jeargo… uno de mis dones de sangre, por haber recibido mi poder por medio de la sangre de mi hermoso lobo carmesí… me da la capacidad de oír y ver todo lo que él ve y escucha… estaba cerca porque vine a acompañarlo mientras te vigilaba, pero me dieron ganas de comer algo dulce fui a una tienda cercana por algo delicioso…
- April suele ser muy madura y seria, pero puede ser como una niña pequeña si se trata de comida y chuches – dijo Jeargo.
- Si… y no te creas que con por haber desviado el rumbo de la conversación hacia mí, con eso te vas a zafar de decirle la verdad… sabes bien que no es algo que le corresponda a Jeargo, así que se hombre y ten la osadía de comportarte como tal y decírselo tú mismo. Jeargo y yo nos iremos para que puedan hablar, y las señoritas, así como Noah, también deberían hacerlo.
Jeargo miró a su esposa, April, con una sonrisa de asombro ante aquel despliegue de sabiduría y casi quiso reírse de la situación en la que ella había puesto a Lucas, pero se limitó a guardar silencio y luego caminó tomado de la mano de su esposa para salir de la universidad.
- Te esperaré afuera… tenemos cosas que hacer – le dijo Jeargo sin darse la vuelta para mirarlo y desapareció junto con April de la vista de todos.
Al poco tiempo Noah y las amigas de Natalia también siguieron su ejemplo y desaparecieron de la vista ellos para dejarlos a solas y que pudieran hablar con tranquilidad. Al principio Lucas estaba tan nervioso que ni siquiera podía mirarla, pero ella sin pensarlo dos veces y todavía sin entender hacia donde iba todo, (porque estaba bien tonta la niña) pues lo envolvió en un sorpresivo abrazo que le hizo sentir calma al muchacho por primera vez en mucho tiempo.
- Cuando Jeargo dice que eres afortunada… - comenzó diciendo una vez que se armó de valor – lo dice porque, como ya dijo, solo los Huargos tienen en su naturaleza el amar de la forma en que lo hacen. Una forma especial y muy diferente. Pero resulta que, pese a no ser un Huargo, me parezco más a ellos de lo que quisiera admitir, y parte de mi naturaleza también es amar de esa manera… lo que quiero dar a entender es que… te he amado desde que éramos pequeños y… pensé que quizá, con el tiempo, lo que sentía desaparecería al dejar de verte durante tantos años, pero verte hoy, revolvió todos mis pensamientos y me doy cuenta que te sigo amando de la misma manera en que te amaba antes de desaparecer.
Las mejillas de Natalia estaban completamente enrojecidas y ardiendo de la vergüenza. El estar en sus brazos mientras él le confesaba sus sentimientos era todavía más vergonzoso para ambos y ella no podía estar menos nerviosa ante una confesión como esa porque la verdad era que ella lo amaba también.
Para ella ese instante resultó como si muchas piezas de un rompecabezas se hubieran estado uniendo y entonces logró entender porque se había aferrado a la ingenua idea que estuviera vivo después de tantos años. Ella lo creyó por tanto tiempo que incluso pensó que simplemente se había hecho una realidad alternativa para sí, y que todo lo que estaba viviendo en ese momento, era simplemente un producto de su imaginación.
No era solo porque fuera su mejor amigo de la infancia. Aun antes que los dos supieran lo que era el amor, ella lo amaba y él la amaba. Ninguno de los dos se había dado cuenta hasta cierto punto de sus vidas, pero para ella ese punto fue aquel este preciso momento en el que se encontraban ahora.
- En serio que él está aquí solo para fastidiarme la vida – dijo Lucas a modo de queja y ella lo miró inocente y disminuida – lo siento… esto no se suponía que fuera así. Pero él y su estúpido olfato…
- Lu yo…
- Tranquila Nat… no necesito una respuesta… de hecho no estoy buscando ninguna respuesta referente a ese tema en este momento y ya debes saberlo… yo… solo quería que tú supieras cómo me he sentido desde que me fui… aunque no de esta manera por supuesto así que… lo lamento…
- No importa – dijo ella mirándolo con timidez – sé que no estás buscando una respuesta en referente a ese tema, pero la verdad es Lu… que yo siempre te he amado también…
- Lo… ¿Lo dices en serio? Yo… yo no sé qué decir…
- ¿Quieres que hablemos de…?
- No – sentenció sin hablar bruscamente – por ahora – dijo sin mirarla – no es que no quiera hablarlo. Me alegra muchos saber que sientes lo mismo por mí, pero la razón por la que estoy aquí, es otra.
- Lo sé, lo entiendo – le dice ella, bajando la mirada casi con desilusión - ¿Qué haces con el rey de los Huargos? ¿Qué es todo eso de que te va a ayudar a matar a Wyrm?
- Wyrm está preparando un ejército – dijo mientras caminaban para salir de la universidad – quiere marchar hacia este mundo con su ejército de místicos y destruirlo. Quiere el dominio de este mundo, como siempre lo quisieron sus antecesores.
- ¿Cómo sabes esto? – Preguntó Natalia desconcertada ante su declaración.
- He estado en la dimensión mística, y he visto al ejército de Wyrm con mis propios ojos – le dijo Lucas sin siquiera mirarla, a lo que ella giró para mirarlo fijamente y muy sorprendida por sus palabras.
- ¿Qué? ¿Cómo que has estado en la dimensión mística? ¿Desde cuándo? – Preguntó en orden y casi numeradamente.
- Estuve allí durante tres años entrenando – explicó Lucas y ella abrió grandes ojos cuando este la miró luego de un poco – por eso estaba desaparecido… pero lo cierto es, que estoy reuniendo a un ejército para enfrentar a Wyrm y defender la dimensión humana. Por eso acudí al rey de los Huargos. Jeargo es poderoso y ahora que liberó su verdadero poder, es aún más poderoso. Además, tiene un ejército a su disposición y es un excelente estratega. Ya ganó una guerra.
- Lo sé, pero… por Dios… no puedo creer que en serio estés hablando de guerra.
- ¿Qué es lo que no puedes creer Natalia? Este mundo está en peligro. La guerra es inevitable.
- ¿Guerra o… venganza?
- Una es inevitable, la otra es solo un extra… aprovecharé que no puedo evitar que se desate esta guerra, para consumar mi venganza por la muerte de mis padres.
- ¿Qué pasó contigo Lucas? Desapareciste de la faz de la tierra después de la muerte de tus padres, y ahora vienes diciendo que quieres ir a la guerra contra Wyrm y de paso, aprovecharte de ello para vengarte por lo de tus padres…
- Muchas cosas sucedieron. Mis padres murieron porque desperté un enorme poder que se hallaba dormido en mi interior. Wyrm reunió un gran ejército. Ordenó que invadieran nuestro mundo asesinaran a mi clan. Me arrebató todo lo que amaba. Ha querido arrebatarme la única familia que me queda desde entonces… la guerra es algo que, aunque se pudiera evitar, la verdad prefiero enfrentarla. Si Wyrm quiere guerra por mi poder, entonces la tendrá.
- ¿De qué clase de poder me estás hablando? No puede ser sensato que pienses de este modo.
- El poder de mis ancestros, el verdadero poder de los Rayder – respondió – ya no se trata de lo que es sensato o no… el único que puede hacer algo para detener a Wyrm soy yo, pero no puedo solo… porque… créeme, si tan solo yo pudiera librar esta guerra por mi cuenta, no involucraría a nadie más, pero necesito un ejercito que me ayude a pelear.
- Por eso sentí ese poder tan maligno hace un rato – dijo ella quitando la mirada de encima de Lucas. De hecho, su mirada quedó perdida hacia la nada, en shock.
- ¿Me temes? – Cuestionó Lucas y de inmediato su aparente shock desapareció y ella volvió a mirarlo fijamente – te entendería si lo hicieras. Tenía intenciones de matar a ese chico, y también a tus amigas.
- Lo sé. Y no, no te temo. Se lo que estás pensando, pero no, no lo voy a permitir. Pasé demasiados años rogando para que estuvieras vivo, como para que te alejes de mí ahora que has vuelto a mi vida. No te perderé otra vez.
De la nada él la abraza y se queda en total silencio mientras ella se queda sorprendida por aquella acción del muchacho.
- Me alegra oírte decir eso – le dice él luego de separarse y ella lo mira confundida – justo ahora necesito amigos de verdad, amigos que me ayuden a librar esta batalla. Por muy fuerte que sea, y por mucho que me moleste admitirlo, no puedo hacerlo solo.
- ¡Ay Lucas…! ¿Qué estás haciendo? – Preguntó. El sentimiento de temor y angustia era bastante evidente ella. Casi le reprochaba sutilmente con sus palabras.
Pero por la mente de Lucas solo pasó aquel abrazo y la idea de repetirlo. Quería decirle que todo estaba bien, y todo lo estaría. Quería decirle que no había nada de qué preocuparse, pero eso habría sido una mentira. Y el mestizo se había jurado a sí mismo mucho tiempo atrás nunca mentir. Pero ese no era el punto. Él solo quería una excusa para tenerla de nuevo en sus brazos. Por primera vez en siete años sentía tanta paz, y todo mientras ella estuvo aferrada a él con sus brazos.
Su corazón estaba latiendo tan rápido que parecía el feroz galope de un caballo a toda velocidad.
De la nada la volvió a abrazar y esta vez se quedaron así por algunos minutos. La rudeza del muchacho para estas cuestiones era consistente a la de alguien que no tenía la menor idea sobre lo que era el afecto. Al menos no fuera de su familia. Su fuerza la estrujaba y apretaba, pero aun así ella sentía como si nada más importara. Solo eran él y ella en ese momento. Había tanta paz rodeándolos.
Él había estado escondiendo su aura por lo que a ella le era imposible saber cómo se encontraba, pero por unos minutos… tan solo por unos minutos, le permitió verla y era un aura terriblemente maligna y tenebrosa la que lo rodeaba. Pero en ese momento en que estaban abrazados, fue totalmente diferente. Dejó ver su aura, y esta vez era tan brillante, tan limpia e inocente como la de un niño.
La cabeza de Natalia estaba pegada a su pecho, con el oído presionado contra él. Podía escuchar el fuerte galope que daba su corazón dentro de su pecho y pensar “¡Dios su corazón!”
Lo escuchaba latir fuerte y rápidamente y aquello fue el sonido más hermoso que jamás había oído en su vida. Se trataba de un ritmo simplemente único.
Y nada más terminar aquel abrazo, le pidió que lo acompañara sin decirle a donde la llevaría. Entonces salieron de la universidad y se encontraron con Jeargo, April, y Noah, los tres esperándolos en la entrada porque por supuesto sabían que él iría con ella. Después de todo había ido hasta aquel lugar solo para buscarla. A la famosa princesa de las hadas del clan Raven… bendecida desde que pequeña con el mágico poder restaurador de las antiguas hadas.
En el camino a la gran cumbre, Lucas se adelantó con Jeargo mientras April, Natalia y Noah, se quedaban atrás conversando sobre quién sabe qué.
- Entonces… ¿Ya le dijiste?...
- Eres un idiota… por tu culpa tuve que decirle algo que no tenía planeado decirle ahora – replicó Lucas en tono molesto y Jeargo se rio – lo has complicado todo.
- Lo siento, lo siento… no era mi intención involucrarme en eso, lo digo en serio. No fue a propósito – le dijo Jeargo todavía riendo.
- En verdad eres como una bendita piedra en mi zapato… eres insoportable…
- No te creas que tú eres una joya, Lucas – le dijo Jeargo en un tono burlista – te recuerdo que tienes un mal temperamento que la verdad no va ni funciona conmigo… así que, si quieres mi ayuda, te lo aguantas, porque tu viniste conmigo.
- Eres un fastidio – le espeta Lucas.
- Y tú eres un imbécil – le escupe Jeargo.
- Muérete…
- ¡Si qué bonito! ¡No puedo! Soy casi inmortal por si no lo sabías.
- No, no lo sabía y eso te hace todavía más insoportable.
- Aprenderás a quererme como yo ya he decidido quererte a ti – le dijo Jeargo y Lucas lo miró confundido – ¿Ves a mi dulce April mirándonos desde su lugar? – Pregunta el Huargo y cuando Lucas voltea, se encuentra con la dulce mirada de April sobre ellos – esa mirada no es solo para mí, y esa mirada es la que ella le dedica a quienes considera su familia… que te mire así, es principalmente porque he decidido mirarte como si fueras mi hermano desde el momento en que decidí ayudarte.
- Hazle caso a mi dulce Jeargo – le dijo la pelinegra y lo hizo a través de una conexión telepática que sorprendió a Lucas – tengo el poder de conectarme a las mentes de las personas solo con verlos a los ojos una vez – explicó la muchacha y él sonrió mientras volvía la vista hacia el frente y miraba de reojo a Jeargo.
- Supongo que en algún momento seremos como los mejores amigos – le dijo Lucas y Jeargo sonrió.
- Yo pensando que ya lo éramos – le replico Jeargo con una leve risa que Lucas imitó – pero… cambiemos el tema… ¿Qué pretendes hacer con la chica? ¿Por qué la estas llevando con nosotros a la gran cumbre? – Le preguntó.
- Natalia pertenece al clan de las hadas. Un clan de curanderos muy poderosos y ella es la más poderosa entre todos ellos… necesito a alguien así entre mis filas para ocuparse de los heridos.
- ¿Y cómo llevas ese asunto de tus sentimientos por ella campeón?
- Eso es otro tema y no es para tratarlo en este momento – le respondió el mestizo y el Huargo le hizo una mueca de disconformidad.
- ¿Cuándo crees que será el momento? – Cuestionó el Huargo y él lo miró con mala cara – mírame como se te dé la gana… pero sabes bien que tengo la razón en las siguientes palabras… nunca será buen momento para hablar de ello, pero no tienes ni la menor idea de lo mucho que puede ser salvado tu corazón simplemente por darle lugar a esto aun en tiempos de guerra… el amor te brindará paz y esa paz te ayudará a controlar ese poder al que tú mismo le temes… ¿O qué? ¿Creíste que no me había dado cuenta de esto?