Él no ha notado en absoluto su presencia, así que simplemente camina y se dirige para caprichos del destino y mala suerte de ella, a la oficina del decano. Evelyn quién está exactamente en el lugar a donde él se dirige sin intención alguna de hablarle o de que él la vea decide esconderse. —Pensándolo bien, si me puede ayudar en algo más. —Dice conteniendo su estómago por los nervios. —¿Me puede prestar el baño, por favor.? —pregunta apresurada a la secretaria que antes ha visto como un poco de desagrado. —claro que sí. —sonrie amable una vez más. —en la segunda puerta por favor. ─dice señalando una de las tres puertas que están seguidas, en la esquina de la enorme oficina. Evelyn está tan nerviosa y tan emocionada a la vez por saber de él, que ni siquiera sabe a dónde caminar con exacti

