Algo que Alejandro se había negado a aceptar, era que le había empezado a gustar Evelyn, eso sería algo de lo que él mentalmente no se había planeado para su vida, Ya que en realidad siempre se imaginó solo, y si bien había un sentimiento de pérdida que empezó a sentir cuando Renata se casó con Leo, no era más que eso, el hecho de saber que había perdido a la mujer que él quería constantemente en su cama por su amigo. Él era el líder del grupo, él era a quien más buscaban las chicas, pero siempre era él que las rechazaba ya que todo el sexo que necesitaba lo tenía con Renata. Ahora, el hecho de que ella jugara con él no lo hacía feliz, lo que lo tenía más encaprichado aun ─Buen día señor, hoy tiene su cita a las 10 de la mañana para retirar el yeso de su brazo. ─entra Miriam, con su taza

