capítulo 22

320 Words
que se veía a lo lejos un destello de luz y, acercándose a esa luz, encontraron una entrada similar a la que ya habían cruzado, pero que no estaba oculta. Entonces salieron a la luz del sol y por un instante no pudieron ver nada, pero de inmediato se oyó el sonido de un gong y de armaduras que se entrechocaban, y se vieron rodeados por guerreros cubiertos de acero. Entonces miraron hacia arriba y volvieron a ver, y he aquí que estaban a los pies de escarpadas colinas y esas colinas formaban un amplio círculo en cuyo centro había un extenso valle y allí, no exactamente en el centro sino más bien cerca del lugar donde se encontraban, había una alta colina con una cima plana y en esa cima se alzaba una ciudad a la luz de un nuevo día. Kira comenzó a hablarles a los Guardias de los Kathla y ellos comprendían su idioma, porque era la dulce lengua de una elegida. Entonces Tacus también empezó a hablar y les preguntó dónde se encontraban y quiénes eran esos guerreros armados que los rodeaban, porque estaba un tanto asombrado y muy extrañado por las excelentes armas que llevaban. Entonces uno de ellos le dijo: —Somos los guardias de la entrada al Paso de la Huida- dice uno de los animales que cuidaba la entrada Alegraos de haberla encontrado, porque ante vosotros se alza la Ciudad de los Siete Nombres, donde todos los que luchan contra Milenios pueden encontrar consuelo. Entonces dijo: —¿Cuáles son esos nombres? Y el jefe de los Guardias le respondió: — Se dice y se canta- se llaman Kira y Kathla la Ciudad de Piedra y la Ciudad de los que Habitan entre Piedras; Kira, la Piedra Cantante, y Kathla me llaman, la Torre de la Vigilancia, del bosque secreto o el Lugar Secreto, porque estoy oculta a los ojos de Milenios.
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