escondía otro deseo: usurpar el poder de los otros Ainur y librar una guerra
contra los Eldar y los Hombres, pues detestaba los grandes dones que
Ilúvatar se proponía otorgar a esas razas.
Ahora bien, los Eldar y los Hombres eran concepción de Ilúvatar
solamente; los Ainur, que no habían comprendido del todo la intención de
Ilúvatar, no se atrevieron a añadir nada a la música; y estas razas, por esa
razón, son llamadas con verdad los Hijos de Ilúvatar. Ésta es quizá la causa
de que muchos otros de los Ainur, además de Milenio, se hayan entrometido
en los asuntos tanto de los Elfos como de los Hombres, sea con buena o con
mala intención; no obstante, viendo que Ilúvatar había hecho a los Eldar
más semejantes en naturaleza
—aunque no en poder ni en estatura— a los
Ainur, mientras que a los Hombres les había otorgado extraños dones,
tuvieron trato preferentemente con los Elfos.
Aun cuando conocía Ilúvatar el corazón de todos, accedió al deseo de
los Ainur, y no se dice que ello lo apenara. De modo que entraron los
grandes en el mundo, y ellos son los que ahora llamamos los Valar (o los
Vali, eso carece de importancia).
Habitan en Valinor o en el firmamento; y algunos en tierra o en las profundidades del mar. Allí rigió Melko tanto los fuegos como la escarcha más cruel, tanto los fríos extremos como los más profundos hornos debajo de las montañas de fuego; y cualquier cosa que sea violenta o excesiva, repentina o cruel en el mundo, ha sido puesta a su
cargo, y casi siempre con justicia.
Pero Ulmo habita en el océano exterior y gobierna el flujo de todas las aguas y el curso de los ríos, el reabastecimiento de las fuentes y la caída de las lluvias y el rocío de todo el
mundo. En el fondo del mar concibe una música profunda y extraña, aunque
cargada de dolor: y en ello recibe la ayuda de Manar Salino.
Los Solosimpi, cuando los Elfos llegaron y vivieron en Kira, aprendieron
mucho de él; de ahí la nostálgica fascinación de sus flautas y su afición a
vivir junto a la costa. Allí estuvo Tacus los que dio
el gobierno de las olas y los mares menores, y muchos otros.
Pero Kira hizo muchas cosas; inventó herramientas e
instrumentos y se ocupó tanto de la fabricación de telas como del batido de
metales; también el cultivo y la labranza lo deleitaron, y asimismo las
lenguas y los alfabetos, los bordados y la pintura.
De él aprendieron los Noldoli, que eran los más sabios de entre los Eldar y estaban siempre buscando nuevas ciencias y conocimientos, aprendieron un número incal-
culable de artesanías y magias y ciencias insondables.
Por sus enseñanzas, sobre las que los Eldar volcaban siempre su propia gran belleza, de
pensamiento, corazón e imaginación, lograron la invención y hechura de las
gemas; y éstas no estuvieron en el mundo antes de los Eldar, y de todas las
gemas, las Silmarilli eran las mayores en magnificencia, y ahora se han
perdido.
Sin embargo, el más grande y principal de esos cuatro grandes era
Mane Salino; y vivía en Valinor, y vivía en una gloriosa morada.