Capítulo 25

241 Words
De pronto aparecieron tres dos demonios. Vestían de n***o, no llevaban insignias y estaban armados con arcos, eran de una r**a pequeña, negros de tez y tenían los orificios de la nariz muy dilatados, sin duda se trataba de una especie de rastreadores, hablaban en una lengua espantosa e ininteligible; pero cuando pasaron husmeando entre las piedras apenas a 20 yardas de donde acechaban los animales del bosque, Tacus vio que uno llevaba en el brazo una cota negra muy parecida a la que él había abandonado. La olisqueó mientras él caminaba como si quisiera recordar su olor. De improviso, levantando la cabeza, soltó un grito. Lo contestaron, y desde la otra dirección de Milenios que ahora se hallaba a algunas millas atrás. Aparecieron unos grandes guerreros demonios sus formas eran como de soldado con escudo pintados con el Ojo. Entonces estalló un farfulle de palabras en la lengua común. —Kira —dijo el rastreador—, no hay ni un rastro más adelante. Ni del olor, pero no estamos tranquilos. Por aquí ha pasado alguien que no tenía nada que hacer en este sitio. Es un olor distinto, pero malo: también lo hemos perdido, subía a las montañas. —No servís de mucho vosotros, los pequeños husmeadores —un demonio un más grande—. Creo que los ojos son más útiles que vuestras narices mocosas. ¿Habéis visto algo? —¿Qué estamos buscando? —vio al otro
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD