El patio estaba sembrado de demonios muertos. Algunos yacían aquí y allá, abatidos por una estocada o un flechazo, pero muchos yacían en parejas, muertos cuando estrangulaban o apuñalaban.
En el mismo portal dos arqueros probablemente los que habían derribado a los dos orcos que escapaba yacían con la espalda atravesada por una lanza. Kira notó que Dardo sólo centelleaba débilmente.
Kira atravesó el patio a la carrera y para su alivio vio que la puerta al pie de la Torre estaba entreabierta. No se encontró con nadie. Las antorchas iluminan en las ménsulas de los muros. A la derecha hay una escalera ascendiente.
- Sube corriendo y sale al patio estrecho que hay ante la segunda puerta. ¡Bravo!, se dijo, un poco más animado. ¡Bravo! Es como si mi padre y Aitana estuvieran de mi lado y hubieran hecho el trabajo por mí.
¡No queda nadie con vida! Y entonces se detuvo, consciente de pronto del significado completo de lo que acababa de decir: no queda nadie con vida. «¡Frodo! ¡Frodo!», gritó, ajeno a todo lo demás, y corrió hacia la segunda puerta. Un orco salta hacia él, al margen: Dos demonios.
Kira mata a un demonio y el otro huye llamando con un alarido a y asustado. Kira sube con cautela. La escalera se eleva ahora por la parte de atrás del pasaje de entrada y asciende directamente hasta el camino de otro bosque oscuro ¿la Puerta de Bronce está en el mismo nivel que el patio?
Kira oye voces y las sigue con cuidado. El demonio sube corriendo con pisadas ligeras por la escalera.
Tacus —llama—Aquí está el otro demonio
Kira va tras él. Oye furtivamente al demonio informando a Milenios, este yace herido junto al c*****r de este humano, tocios los hombres de los aldeanos han muerto, pero han matado a todos los de Milenios menos a esos dos.