Capítulo 35

2181 Words

los Zorzales estás desmayándote de hambre y de fatiga de una gárrula lengua... y pensando que esto era muy probable, hemos venido en tu ayuda. Entonces Oriol les dio las gracias, y después de quebrar el ayuno permaneció el resto de ese hermoso día oculto en las veredas del jardín, sumido en profundos pensamientos; no estuvo falto tampoco de amenidad, porque aunque encerrado dentro de grandes muros de piedra cubiertos por árboles frutales o plantas trepadoras, cuyas flores doradas y rojas resplandecían al sol, los refugios y los rincones del jardín, los sotos y prados, los senderos sombreados y los campos floridos parecían no tener fin, y la exploración descubría siempre algo nuevo. No obstante, su alegría aún fue más grande esa noche cuando se volvió a brindar por «el Reencendido del Sol M

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